Otro más que le han inyectado bastante tóxico.
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NUEVA YORK (CNN) -- Un informe de la comisión independiente que investiga los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos dijo que defectos de equipamiento, problemas de comunicación y coordinación complicaron las tareas de socorro después de que los secuestradores de dos aviones de pasajeros los estrellaran contra las Torres Gemelas del World Trade Center.
El documento fue presentado el martes en el inicio de dos días de sesiones públicas para reexaminar el desempeño de los equipos de emergencia.
El informe presenta un resumen de los hechos transcurridos desde que se estrelló el vuelo 11 de American Airlines en la torre norte hasta el momento en que el vuelo 175 de United Airlines fue estrellado contra la torre sur, y las horas subsiguientes de pánico y terror tras el derrumbe de los rascacielos.
Los ataques terroristas en Nueva York causaron la muerte de 2.749 personas, según las autoridades de la ciudad.
Las bajas entre los servicios de emergencia y seguridad fueron altas: murieron 343 bomberos y 60 policías que respondieron a los ataques.
Los primeros oficiales en responder ayudaron a la evacuación de 25.000 personas de los edificios, según un estudio de McKinsey & Company publicado en el año 2002.
Después de que se estrelló el primer avión contra la torre norte entre los pisos 93 y 99 a las 8.46, ninguna de las escaleras de incendios quedó transitable desde los pisos superiores al 92. "Cientos de civiles murieron instantáneamente por el impacto.
Cientos más estaban vivos pero atrapados", dijo el comunicado.
El director de prevención de incendios de la torre norte ordenó la evacuación total del edificio un minuto después de que se estrellara la aeronave, pero su mensaje no pudo ser escuchado porque el sistema público de altavoces y parlantes del edificio estaba roto. Aun así, la mayor parte de los ocupantes del edificio no necesitó instrucciones para salir.
Peter Hayden, jefe adjunto del departamento de bomberos de Nueva York, declaró a la comisión que los jefes del servicio decidieron rápidamente en el lugar que no iban a combatir las llamas, alimentadas por el combustible de los aviones.
"Decidimos desde el comienzo que esto iba a ser estrictamente una misión de rescate. Ibamos a evacuar el edificio, sacar a todos, y después íbamos a irnos nosotros", dijo Hayden.
A los diez minutos, el jefe de la Autoridad de Puertos ordenó una evacuación de todo el complejo, las Torres Gemelas y cinco edificios más pequeños, según el informe.
"Sin embargo, la orden fue emitida por un canal radial que solamente podía ser oído por oficiales en el canal de comando de la Autoridad de Puertos del World Trade Center. No hay pruebas de que esta orden haya sido comunicada a oficiales en otros comandos de la policía de la Autoridad de Puertos o a integrantes de otros organismos que respondieron a la emergencia", dijo el comunicado.
Sin embargo, la orden fue contradicha por anuncios reiterados por el sistema de altavoces de la torre sur que exhortaban a que la gente no hiciera nada durante la mayor parte de los 17 minutos transcurridos entre el momento en que se estrelló el primer avión y el segundo.
"No sabemos la razón de este consejo, en parte porque el vicedirector de prevención de incendios que estaba de guardia en la torre sur murió en el derrumbe de la torre", dijo el informe.
El anuncio cambió solamente un minuto antes de que se estrellara el segundo avión contra el edificio. "Si las condiciones en su piso lo permiten, usted querrá iniciar una evacuación ordenada", dijo el anuncio grabado en un contestador telefónico por Beverly Eckert, cuyo esposo, Sean Rooney, la había llamado desde su oficina en Aon Consulting, en el piso 98 de la torre sur.
A las 9.03, el segundo avión se estrelló entre los pisos 78 y 84 de la torre sur. Rooney y otras cientos de personas de la torre sur que se encontraban en los pisos superiores al 78 quedaron atrapadas.
A diferencia de la torre norte, una de las escaleras de incendios de la torre sur estaba transitable, pero ninguno de los trabajadores de emergencia la conocía. Brian Clark, de Eurobrokers, guió a un grupo de siete personas a la recepción del edificio. "Ninguno de nosotros realmente sabía lo que había ocurrido o lo que estaba por ocurrir", declaró Clark a la comisión.
En ningún momento se consideró seriamente un operativo de rescate aéreo desde los edificios, a pesar de los intentos de las personas atrapadas en los pisos más altos de las torres por salir a la terraza. Las puertas de los techos estaban cerradas con llave por razones de seguridad y no había un plan de evacuación del techo.
"El calor dificultaba que pudiéramos mantener los helicópteros, porque interferiría con el sistema del rotor", dijo un piloto de helicópteros de la policía de Nueva York, James Ciccone, a la comisión.
Poco después, los jefes de bomberos de la torre norte ordenaron una evacuación total, pero algunos bomberos no lo escucharon. Los canales de radio estaban saturados, el entorno arquitectónico de rascacielos era complejo y muchos de los socorristas que respondieron a la emergencia a pesar de estar en su día libre no llevaban sus radios. Más de 120 bomberos que tenían media hora para salir antes del derrumbe no lo hicieron.
Un sistema de repetidoras -una antena en el techo de uno de los edificios menores del complejo para amplificar las comunicaciones radiales dentro de las torres gemelas- fue instalado después del atentado con camión bomba contra el World Trade Center para ayudar a los bomberos a mantener el contacto con el puesto de comando de la recepción del complejo arquitectónico.
El informe indica que no había sido apropiadamente activado en la torre norte. El jefe de bomberos que lo examinó "concluyó que el sistema había colapsado", dijo el comunicado. "Sin embargo, el sistema funcionaba y fue empleado posteriormente por los bomberos en la torre sur".
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El 21 de agosto de 2006, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente estadounidense George W. Bush tuvo una de esas «meteduras de pata» que ya son habituales en él. Respondiendo a una pregunta sobre sus sentimientos con respecto a la situación en Irak, George W. Bush declaró: «A veces me siento frustrado, raramente asombrado. A veces me siento feliz», antes de reponerse y declarar que la guerra no era «un momento de alegría». Sin embargo, muchos espectadores estadounidenses no conocerán nunca el fragmento en que Bush expresa su alegría. En efecto, la cadena CBS en su edición vespertina y la NBC retiraron deliberadamente el mismo de la cita presidencial. Ambas cadenas prefirieron insistir en la «frustración» y en el hecho de que el presidente comprendía que Irak podía afectar la moral de la nación. El New York Times y Los Angeles Times hicieron lo mismo.
Al día siguiente de las amañadas elecciones mediante las que accedió George W. Bush a la presidencia de los Estados Unidos en el año 2000, se veía bien que la prensa dominante destacara los numerosos errores gramaticales o las aproximaciones del Presidente. Un espacio televisivo satírico titulado That’s My Bush lo mostraba de forma poco reluciente como el idiota de la Casa Blanca. Esta serie la difundió Comedy Central, filial de la CBS, pero la situación cambió tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. George W. Bush se convirtió en el «comandante en jefe» de la «guerra contra el terrorismo» y su imagen debe ser preservada. La serie fue sacada de la programación y el actor Timothy Bottoms, doble de George W. Bush que hacía el papel de imbécil en la misma, se convirtió en el héroe de una película sobre el 11 de septiembre que hacía la hagiografía de la administración Bush. Esta película, DC 9/11: Time of Crisis la difundió Showtime Network, igualmente filial de CBS.
Los medios aceptaron la disciplina olvidando las «meteduras de pata» pasadas y autocensurándose para ocultar los errores del «comandante en jefe» cuya imagen no debe ser empañada.
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El sistema Echelon, o la "Gran Oreja", fue desarrollado en la década de 1970 y es operado a escala mundial por los Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Es un sofisticado y potente programa que permite interceptar en todo el planeta comunicaciones transmitidas vía satélite.
Funciona con una amplia red de computadoras conectadas con siete estaciones alrededor del mundo que reciben, analizan y ordenan la información capturada por los satélites de comunicaciones.
Las computadoras de este programa permiten reconocer palabras, teclas, números y hasta timbres de voz, de comunicaciones telefónicas, de fax o de correo electrónico a través de Internet Echelon fue desarrollado en el marco de un acuerdo de espionaje entre Estados Unidos y Gran Bretaña en 1948, al que más tarde se unieron Australia, Nueva Zelanda y Canadá. La existencia de este acuerdo, bautizado UKUSA, fue reconocida en marzo de 1999 por el gobierno de Australia.
También Francia y Alemania, pero en menor medida, tuvieron participación en el programa espía.
La "Gran Oreja" fue programada para alertar cuando en una comunicación se detectan palabras "peligrosas" para la seguridad nacional de los Estados Unidos o de los otros países participantes en el proyecto.
Las grandes cantidades de datos recogidos por el sistema son luego filtradas por potentes computadoras.
El programa permite interceptar en sólo media hora hasta cerca de mil millones de mensajes, que luego son filtrados para extraer los datos de interés para cada país. Así, la aparición de palabras como "terrorismo", "bombas" o "ántrax" es motivo de alarma.
Según la prensa estadounidense y francesa, el programa tiene su base en una gran estación ubicada en Menwith Hill, Gran Bretaña, que, a su vez, está conectada a una extensa red satelital. La base, que está camuflada en una zona rural, funciona desde 1966 y allí trabajan alrededor de 1.400 personas.
En un principio estaba dedicada a interceptar la información de los países del Pacto de Varsovia, pero a diez años del fin de la Guerra Fría sus actividades de espionaje se expandieron hacia otras áreas, como el espionaje industrial y de empresas.
En Internet, Echelon está catalogado como el arma de espía del gobierno estadounidense y por ello fue objeto de "represalias" por cientos de usuarios. En octubre se estableció un "Día de obstrucción de Echelon". Diversos grupos internacionales para la defensa de los derechos civiles y personas de todo el mundo comenzaron a bombardear el sistema a través de la Red y de las líneas telefónicas con palabras como "terrorismo" con la esperanza de que el sistema entrará en crisis, pero sin lograr hasta ahora su objetivo.
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Agencias y redacción.- El presidente de EEUU, George W. Bush, afirmó hoy que tiene atribuciones constitucionales y legales para iniciar y continuar con un programa de espionaje electrónico dentro de su país que ha causado protestas entre miembros del Congreso.
"Los dirigentes del Congreso han sido informados una docena de veces acerca de este programa", dijo Bush, quien resultó acribillado a preguntas sobre el espionaje electrónico durante una conferencia de prensa de casi una hora en el Salón Este de la Casa Blanca.
El pasado viernes el diario "The New York Times" reveló que desde 2002, el presidente Bush había autorizado a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) a espiar las comunicaciones telefónicas y electrónicas de ciudadanos estadounidenses sin el permiso del tribunal especial que maneja esos casos.
Bush aclaró que ha autorizado la práctica más de 17 veces y matizó que la escucha se practica en comunicaciones internacionales desde y hacia EEUU y sobre personas a quienes se considera vinculadas a Al Qaeda, pero no afecta las comunicaciones dentro del país.
La controversia estalló mientras el Congreso debate la extensión de varias estipulaciones de la llamada Ley Patriota antiterrorista, promulgada poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU.
El secretario de Justicia, Alberto González, en una conferencia de prensa pocas horas antes en la Casa Blanca, sostuvo que "la ley que autorizó al presidente para que usara la fuerza militar contra el terrorismo le dio autorización inherente para el programa de escuchas electrónicas".
El general Michael Hayden, ahora subdirector nacional de Inteligencia y quien fuera jefe de la NSA cuando se iniciaron las escuchas, dijo que "de forma inequívoca, EEUU ha obtenido información con este programa que de otra manera no hubiese estado disponible".
La NSA, establecida en 1952, cuenta con unos 30.000 funcionarios -criptógrafos, matemáticos, lingüistas, expertos en comunicaciones- y un presupuesto anual de unos 7.000 millones de dólares. Su misión es el espionaje de comunicaciones en el exterior de Estados Unidos.
La autoridad para llevar a cabo esas escuchas "fue revisada cuidadosamente cada 45 días para garantizar que se usa de manera adecuada", dijo Bush.
"El programa ha interferido eficazmente las operaciones del enemigo y al mismo tiempo se lleva a cabo salvaguardando nuestras libertades civiles", añadió.
El presidente dijo que "ha sido un acto vergonzoso el divulgar este programa tan importante en tiempo de guerra" y "el hecho de que estemos hablando sobre este programa ayuda al enemigo".
"Estamos en guerra y debemos proteger nuestros secretos nacionales", añadió Bush, quien dijo que el programa de espionaje continuará "en tanto el país enfrente la amenaza de un enemigo que quiere matar a estadounidenses".
El almirante retirado Boby Ray Inman, quien fuera director de la NSA cuando el Congreso aprobó en 1978 la ley que limitó el papel de esta agencia al espionaje interno y estableció el tribunal secreto para atender los pedidos del Poder Ejecutivo, dijo que "aquella barrera se impuso para proteger las libertades civiles".
"Lo que no entiendo", dijo Inman en declaraciones para la cadena pública NPR, "es que (la administración Bush) haya recurrido a las escuchas sin permiso del tribunal después de que se promulgó la Ley Patriota que, supuestamente, había atendido esas necesidades".
La indignación de algunos miembros del Congreso también se expresó en la televisión.
"Esto es una escandalosa apropiación de poder", dijo el senador demócrata Russ Feingold.
"Nadie pensó, cuando aprobamos la resolución para la invasión de Afganistán y para la lucha contra el terrorismo, que esta autorización permitiría un espionaje interno que viola la ley de EEUU", agregó.
El republicano Arlen Specter, quien preside el Comité Judicial del Senado, dijo que promoverá audiencias sobre este asunto. "Ellos (la Casa Blanca) hablan de una autoridad constitucional", señaló Specter, pero "hay límites a lo que puede hacer el presidente".
El líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid, también pidió una investigación, y líderes demócratas en la Cámara de Representantes pidieron al presidente de la cámara, Dennis Hastert, un republicano, que cree un panel bipartidista a fin de hacer lo mismo.
“El presidente, creo, ha fabricado una ley que nosotros nunca aprobamos”, sentencio el senador demócrata Russell Feingold al considerar que el presidente interpretó a su particular manera la ley aprobada.
Un poder por encima de los ciudadanos
El senador republicano, Lindsey Graham, dijo que la decisión de Bush era perturbadora. “Si se permite a Bush que decida de manera unilateral quiénes son los terroristas potenciales, entonces él se convierte en un tribunal”, declaró Graham en un programa de televisión de la cadena CBS.
“Estamos en guerra y aplaudo al presidente por ser agresivo”, dijo Graham, quien también pidió que el Congreso investigue. “Pero no podemos dejar de lado el imperio de la ley en una época de guerra”.