La primera vez que probé Linux fue con Ubuntu 9 o 10. No tenía ni puñetera idea de cómo funcionaba, tampoco de cómo se instalaba. Aún así me animé y me lancé a la piscina. Por aquellos entonces la propia Canonical te enviaba un cd (o dvd) gratis a casa con la última versión que hasta hace unos pocos años conservaba (igual lo sigo teniendo pero a saber dónde está

). Menos mal que no me esperé a que llegara para instalarlo porque tardó varios meses en llegar a mi casa

Pensé que iba a ser muy difícil instalarlo pero fue una cosa rápida e indolora. Me flipó muchísimo el sistema. Se encendía rapidísimo, entraba al escritorio cagando hostias y en un par de días mi escritorio parecía el salpicadero del coche fantástico. Recuerdo poner paneles donde controlaba el pc, un widget que detectaba la canción que estaba escuchando y te mostraba los subtítulos de la misma en pantalla y cuarenta mil mierdas más. Aún así, el PC iba echando leches y eso que tenía un Celeron si mal no recuerdo.
El problema era el de siempre: jugar. Por aquellos entonces había que lidiar con un Wine ruinoso y hacer mil mierdas para poder jugar A ALGO. Aún así seguí usándolo un tiempo. Sin embargo el problema fue que yo salvo en una ocasión, siempre he tenido Nvidia y ya por aquellas ya daba por culo los drivers. Sin embargo, aunque pude solucionarlo (no se cómo xD) mi problema venía con el Grub (como casi siempre hasta que volví firmemente a Linux). No se qué hacía pero Ubuntu se llevaba fatal con mi Grub y terminaba, de la noche a la mañana, sin tener acceso a Windows y, claro, con un Google no tan fino como ahora, sin amigos que sepan de Linux y sin IA, no conseguía recuperar Windows. Al final lo dejé, aunque seguí probando distros de Ubuntu unos cuantos años más, siempre con problemas en A o en B. Eso sí, no solo dejé Ubuntu por sus problemas si no que Gnome ya había evolucionado a su versión 3 hacía tiempo y no me molaba nada de nada.
Como digo, a lo largo de los años posteriores seguí probando Ubuntu y bueno, no me terminaba de convencer por que siempre encontraba algún problema. Por tener dos pantallas, por el audio, el grub, la gráfica etc... así que dejé el tema Linux hasta hace un par de años, instalando distros ligeras solo en portátiles chusqueros de prueba.
Hace un año o así volví a Linux. En la época de Ubuntu, cuando se hizo popular, no habían tantas distros como ahora, que hay tantas que me pierdo, así que al estar desconectado del mundillo Linux pues no sabía que había avanzado TANTO. En mi vuelta a Linux tenía claro que Ubuntu nanái de la china, además leí que había tenido problemas con su tienda, con decisiones que no molaban y cosas así. Instalé ArchLinux pero no me convenció, Fedora pero lo mismo, Debian igual... hasta que encontré Linux Mint y me enamoró. El cabrón es una roca como él solo, ligero, super sencillo y puede con todo. He estado con él todo un año y sin ningún problema, no he sido capaz de romperlo y mira que las he liado guapas. Si hubiera sido Windows ya habría formateado varias veces.
Sin embargo por desgracia necesito Windows casi a diario porque mi programa de edición, Filmora (soy un paquete en la edición de vídeo y necesito algo sencillo xD) no funciona en Linux, así que por pereza directamente enciendo el PC y entra en Windows. Es lo único que hace que todavía Linux no sea mi sistema operativo principal y mandar a tomar por culo el "Ventanas".
Continuando con el tema del hilo... Me sorprendió muchísimo cómo había evolucionado Linux desde mis primeros años con Ubuntu hasta la actualidad. Existía Proton, Faugus, Heroic, muchas más herramientas gratuitas y todo muchísimo más pulido. Mi miedo a no poder jugar se había evaporado, de hecho he jugado a todo lo que he querido sin problemas en Linux Mint. El sistema va echando hostias, irrompible y super personalizable. Es cierto que te tiras más horas que un tonto para cualquier cosilla pero en mi opinión es lo que le da vidilla xD
Hace dos días decidí dar el salto y salir de Mint (y estoy enamorado de él, las cosas como son) y probé Bazzite, ya que yo el PC, además de para grabar y editar, lo uso para jugar. El SO me encantó pero su sistema inmutable me saludó demasiado rápido así que he pasado a CachyOS. De primeras me ha dado un poco más de problemas que Mint pero bueno, como digo, cacharrear un poquito más y listo, ya lo tengo todo perfecto. Sí es cierto que OBS me está dando más problemas de lo normal y no captura bien la pantalla o juegos, cosa que en Mint nunca ha sucedido, pero tengo que ver por qué.
Ahora he encontrado CutWire Drift, un editor gratuito muy similar a Filmora. Tiene muchísimas menos opciones que mi editor de vídeo pero promete y creo que podré seguir haciendo cosas, pero aún así, y viendo lo que ha avanzado ya Linux, estoy planteándome eliminar mi W11, ponerlo en un disco secundario que tengo (m2 también) e instalar allí solo Filmora para cuando vaya a editar... y ya. Es decir, dejar mi principal como Linux y olvidarme de mierdas. Estoy muy quemado de Windows y sus tonterías.
Resumiendo: Me sorprende (también en parte por mis principios con Ubuntu) lo que ha mejorado el sistema, lo estable que es, lo rápido, lo volcada que está la comunidad con él, que sea irrompible, que ya se pueda jugar a casi de todo, que las empresas se den cuenta que la gente está migrando a Linux y estén preparándose para ello (adaptando sus juegos, launchers, programas etcétera) y que salvo un par de cosas, no necesite nada de Windows que no haga ya Linux. Supongo que para un uso diario nuestro sirve más que de sobra, para otros profesionales igual no.
Y esta es mi historia. Ha quedado un poco ladrillo pero bueno