La política del franquismo (Franco era el monigote visible) era fascista.
El fascismo es, por definición, la "tercera vía", una ideología que pretende unificar los intereses nacionales y de los trabajadores. El franquismo definía esto como nacional-sindicalismo, y mediante el sindicato vertical forzaba a los trabajadores a negociar directamente con los empresarios, esto es, forzando una negociación donde no cabían las cuestiones de clase.
El fascismo, como todo el mundo debería saber a estas alturas, no es más que la cara "terminal" del capitalismo: cuando los inversores y los dueños de los medios de producción ven peligrar su latrocinio, ceban a los perros para que ejerzan la violencia sobre la clase trabajadora e impongan dictaduras militares sostenidas sobre la idea de la tercera vía para engañar a los borregos.
La cuestión que más debate podría suscitar es la titularidad de las empresas públicas, mucho más numerosas en el franquismo que en la actualidad puesto que el PSOE y el PP las privatizaron masivamente.
Esto se explica por dos motivos. Uno, que el capitalismo no era aún el sistema absolutamente preponderante del planeta, por lo que la presencia como accionista mayoritario de los estados era muy común en todo tipo de regímenes. Y otro, que siendo el franquismo, como cualquier otro régimen fascista o de tercera vía un régimen ENORMEMENTE corporativista para asegurar su propia supervivencia, este control estatal de los medios de producción, que NO debe confundirse con el control obrero, permitía colocar a personas de confianza del propio régimen al frente de las principales empresas del país.
Y poco más. Naturalmente se construyó vivienda asequible en los barrios obreros, pero no por una cuestión de clase sino para solucionar un problema que hubiese sido un peligro para el régimen eventualmente.
Cualquier sistema, por escorado hacia la defensa de los intereses de las ratas empresarias, tiene que hacer ciertas concesiones para poder mantenerse a flote y evitar revoluciones.