@lolololito Por defecto, el kernel que viene con las distribuciones es muy universal: tiene que funcionar con una cantidad enorme de hardware y configuraciones diferentes. Lleva soporte para infinidad de dispositivos, controladoras, capturadoras de vídeo, DVB, TV, radio, sistemas de archivos, arquitecturas, etc. Es bastante más grande de lo que realmente necesitas en un equipo concreto.
Eso se puede optimizar bastante con paciencia
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. En equipos con algunos años puede ser especialmente interesante, aunque yo también soy partidario de optimizar incluso teniendo hardware de sobra.
En mi caso, partiendo del kernel que trae Debian, he creado uno específico para mi equipo y he eliminado más de 500 opciones/módulos de soporte que no necesito. Por ejemplo, hay muchísimo soporte para capturadoras de vídeo, DVB, TV, dispositivos antiguos, arquitecturas que no voy a utilizar, etc. Si tienes un AMD, tampoco tiene mucho sentido cargar soporte específico de hardware que no tienes. En mi caso he dejado únicamente lo necesario para mi plataforma Ryzen 9, gpu AMD (no me vale de nada tener soporte nvidia o intel), mi hardware de red, almacenamiento, etc.
¿Eso hace que el PC sea automáticamente un 30 % más rápido? No. Aquí hay que distinguir varias cosas. Quitar soporte que no utilizas hace principalmente que el kernel sea más pequeño, tenga menos código y módulos que cargar y, dependiendo de lo que elimines y de cómo configures el sistema, puede reducir algo la huella de memoria y el trabajo durante el arranque. El beneficio de rendimiento puro suele ser bastante más pequeño que la reducción del tamaño del kernel.
Pero cuando vas acumulando optimizaciones, sí puedes conseguir un sistema más ligero.
Por ejemplo, en mi equipo, compilar el kernel de Debian con su configuración genérica me ronda los 20-25 minutos. Con mi configuración personalizada baja a unos 9 minutos. Eso no significa que el PC ejecute las aplicaciones 2,5 veces más rápido, evidentemente; significa que estoy compilando muchísimo menos código porque he eliminado una gran cantidad de soporte que no necesito.
También he reducido el consumo de RAM en reposo. En una instalación limpia estaba aproximadamente en 2,3 GB y con mi configuración estoy alrededor de 1,7 GB. No todo ese ahorro es exclusivamente atribuible al kernel, porque también influyen servicios, módulos cargados, escritorio, etc., pero forma parte de la reducción de la huella general del sistema.
Y aquí está la otra parte importante: el kernel no lo es todo.
Puedes tener un kernel configurado al milímetro para tu hardware, pero si utilizas un escritorio pesado, tienes servicios innecesarios arrancando, efectos gráficos que no necesitas o un almacenamiento lento, vas a seguir teniendo esos cuellos de botella.
Para reducir el consumo de CPU/GPU del escritorio, normalmente miraría antes:
* servicios y aplicaciones en segundo plano;
* indexadores;
* aplicaciones residentes;
* configuración de Wayland/X11;
* aceleración gráfica y driver utilizado;
* resolución y frecuencia de refresco;
* y, por supuesto, el propio entorno de escritorio.
En un equipo antiguo sí puede tener bastante sentido utilizar un escritorio ligero. XFCE, LXQt o incluso un window manager pueden consumir bastante menos recursos que KDE Plasma o GNOME dependiendo de la configuración.
Pero tampoco hace falta irse a una distro de hace 15 años
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. Puedes conseguir un sistema extremadamente ligero utilizando una Debian actual y seleccionando tú mismo qué servicios, escritorio y componentes quieres instalar.
En resumen: sí, personalizar el kernel puede ayudar, pero no esperaría milagros de rendimiento solamente por hacerlo más pequeño. El mayor beneficio está en eliminar soporte innecesario, reducir la huella y adaptar el kernel al hardware real. Después hay que optimizar el resto del sistema; la suma de todo es donde se consigue la diferencia importante.
perdón por el tocho, me venido arriba