Hilo Oficial - El circo de SuperSega y don Alejandro

SirAzraelGrotesque escribió:@PABEOL No me acuerdo del nick, pero era uno que hablaba con una pedantería considerable. Traducía juegos y le pillaron cogiendo el trabajo de otros para hacer una traducción pagada de un juego que iba a lanzar no sé qué compañía.

Supongo que te refieres al Pachá del Retro. Por lo que se ve está metido en lios también con Chiadow por el tema de PC Futbol:


gjfjf escribió:Esto parece una broma mas que algo real y ademas parece que estan usando la marca de sega sin su permiso ¿ y sega no hace nada ?

Si es que hasta el nombre de la consola suena a cachondeo y ver las fotos de un PC con carcasa de madera de lo que es esta consola

Supongo que SEGA España como ya no existe desde 2012, pues nadie de la filial Europea que creo que están en Londres se va a meter en eso.
DBSZ escribió:Pues el gallego ha conseguido lo que sea esa cosa.



Gracias por el aviso, al final el cacharro era más falso que un rolex de 5 duros. Yo pensaba que algo haría, al menos sacar un menú en pantalla. Y el tono del cowboy de membrillo me parece muy raro, demasiado sosegado y buenrollismo linkedinense, me resulta muy raro...



Alguien ha estado en retrobarcelona este finde??
Sí, por ahi estaba el Supersega con su traje blanco y afeitado extraño.
El bicho raro de máquina estaba conectado en un stand...ni me acerqué, mejor evitarlo
Enrique_NS escribió:Sí, por ahi estaba el Supersega con su traje blanco y afeitado extraño.
El bicho raro de máquina estaba conectado en un stand...ni me acerqué, mejor evitarlo


Ya están diciendo algunos que estuvieron en la Retro Barcelona que es un liante y que mejor no relacionarse con él.
DBSZ escribió:
Enrique_NS escribió:Sí, por ahi estaba el Supersega con su traje blanco y afeitado extraño.
El bicho raro de máquina estaba conectado en un stand...ni me acerqué, mejor evitarlo


Ya están diciendo algunos que estuvieron en la Retro Barcelona que es un liante y que mejor no relacionarse con él.



Que buena la miniatura.
@DBSZ DEJAD DE ENLAZAR CONTENIDOS DEL VAQUERO SPAMMERO. Resumid el video si quereis y si la gente es lerda y le quiere dar visitas, pues genial por ellos, pero despues de lo que va diciendo de EOL, es de masocas darle visitas a su contenido.
Mira que es feo el trasto. Al final funciona?
Madmorte escribió:Mira que es feo el trasto. Al final funciona?

El trasto ese de madera tiene toda la pinta de ser un pc lleno de emuladores. Si es que es algo que funcione.
Madmorte escribió:Mira que es feo el trasto. Al final funciona?

Si no funcionaba la SuperSega original que era un timo, tampoco va a funcionar los cartuchos en ese PC de madera. Simplemente le habrá añadido al PC una placa para que se inserten los cartuchos sin que tenga ningún tipo de funcionalidad y ya. Es todo emulación lo que se ve en la feria retro.
ewin escribió:@DBSZ DEJAD DE ENLAZAR CONTENIDOS DEL VAQUERO SPAMMERO. Resumid el video si quereis y si la gente es lerda y le quiere dar visitas, pues genial por ellos, pero despues de lo que va diciendo de EOL, es de masocas darle visitas a su contenido.

Hola y que va diciendo de EOL ??
@grrr33 Preguntale a el o informate. Paso del vaquero y sus pijadas.
ewin escribió:@grrr33 Preguntale a el o informate. Paso del vaquero y sus pijadas.

Ok gracias,intentaba informarme contigo.
Este personaje engancha por un motivo muy concreto: su nivel de surrealismo. Es una especie de Dalí sin talento, un showman que se niega a reconocer que vive del espectáculo y un niño mimado de 47 años que todavía no acepta un “no”. Ni siquiera ahora, cuando tiene que pedirle dinero a su padre para poder hacer la compra.

Lo fascinante es que él no se percibe como un personaje cómico. No existe en él ninguna distancia respecto a sí mismo, ningún guiño al espectador ni la más mínima consciencia de estar protagonizando una performance grotesca. Se toma completamente en serio. Cada nueva ocurrencia es presentada como la idea que va a revolucionar el mercado, y cada fracaso termina siendo culpa de una conspiración, de la Administración, de los bancos, de YouTube o de cualquiera que se atreva a llevarle la contraria.

A él le indigna que lo llamen estafador, pero cuesta encontrar una palabra más adecuada para describir determinadas conductas que él mismo ha ido enseñando y contando públicamente.

Solo en 2026, según su propio relato, utilizó a su madre como testaferro para cobrar los 85.000 euros obtenidos por la venta de su Lamborghini. Después, ella le fue transfiriendo ese dinero a su cuenta personal y él lo movía rápidamente a una tarjeta prepago para evitar que se lo embargasen.

Los 85.000 euros desaparecieron en un tiempo récord: drogas, lumis, una cámara de cine con todos sus accesorios, una Gibson Les Paul y toda clase de caprichos. Todo ello en apenas tres meses. No estamos hablando de una persona que utilizó el dinero para pagar deudas, estabilizar su situación económica o asegurarse unos meses de tranquilidad. Se lo fundió como si el dinero fuese a regenerarse mágicamente al día siguiente.

Y mientras dilapidaba esa cantidad sin declarar un céntimo, denunciaba a la Generalitat por haberle denegado una paga vitalicia alegando que no tenía ingresos. Es decir: una persona que gasta 85.000 euros en tres meses, se declara insolvente, no paga los suministros básicos y pretende que el conjunto de los ciudadanos sufraguemos sus necesidades esenciales mientras él quema el dinero en lujos, drogas y excesos.

No es que no tenga recursos. Es que entiende que sus recursos son para sus caprichos y que sus obligaciones básicas deben pagárselas los demás. Para él, el dinero propio sirve para comprar guitarras, cámaras, lumis o cualquier juguete nuevo que se le cruce por la cabeza; la luz, el agua, la comida o las deudas ya son asuntos secundarios que deben resolver su padre, su madre o la Administración.

Eso no es ser un incomprendido. Eso es ser un jeta. Y, si los hechos son tal como él mismo los relata, es un fraude al erario público de manual. Lo verdaderamente llamativo es que, además, parece sentirse moralmente legitimado para hacerlo. No muestra pudor, sino indignación porque las instituciones no colaboren con el estilo de vida que él considera que merece.

Pero el dinero no es ni siquiera la parte más fascinante del personaje. Lo verdaderamente hipnótico es su sucesión interminable de proyectos delirantes.

Primero quiso crear lo que llamó la “Super Sega Mini” con una empresa china. Después iba a montar un bar. Luego una sala recreativa de máquinas retro camuflada bajo la figura de una asociación. Más tarde anunció bots para engañar al algoritmo de YouTube. Después llegaron las cajas de madera de élite para ordenadores de más de 20.000 euros. Finalmente se le encendió otra bombilla, añadió lectores de cartuchos a la caja y rebautizó el invento como la “Super Sega Definitiva”.

Cada semana nace una empresa nueva en su cabeza. Cada mes descubre el negocio definitivo. Nunca hay estudios de mercado, presupuestos realistas, prototipos funcionales, inversores, clientes ni conocimientos técnicos suficientes. Solo existe la certeza absoluta de que la idea es genial porque se le ha ocurrido a él.

Y todos esos proyectos comparten una característica extraordinaria: ninguno llega a existir fuera de sus directos. Durante unos días habla de ellos como si ya tuviera una multinacional en marcha, diseña mentalmente su imperio, calcula beneficios imaginarios y explica cómo revolucionará una industria que apenas conoce. Después la idea desaparece sin ninguna explicación y es sustituida por una nueva todavía más absurda.

Todo esto tendría cierta gracia como performance involuntaria, si no fuera porque ya ha abierto una cuenta de PayPal y pide donaciones para financiar sus delirios empresariales. El espectador ya no solo contempla el espectáculo: ahora también se le invita a pagarlo. Se le pide que participe económicamente en proyectos que probablemente no pasarán nunca de una conversación, un dibujo improvisado o una compra compulsiva.

Ese es el verdadero talento del personaje. No sabe fabricar consolas, ni montar bares, ni desarrollar bots, ni construir ordenadores de lujo. Tampoco parece capaz de administrar 85.000 euros, pagar sus propias facturas o mantener una idea durante más de unas semanas.

Pero ha conseguido convertir su incapacidad para aceptar la realidad en un modelo de financiación colectiva. No vende productos, porque los productos nunca llegan. No vende empresas, porque las empresas solo existen en su imaginación. Lo que vende es la promesa constante de que esta vez sí, de que la siguiente ocurrencia será la definitiva y de que todo funcionaría perfectamente si alguien más pusiera el dinero.

En el fondo, su proyecto empresarial más exitoso es él mismo: un espectáculo infinito de grandiosidad, victimismo y fracaso, financiado por familiares, seguidores y, cuando puede, por las instituciones públicas.
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