Parte de situación: el brote sigue su curso en expansión; según información del CDC norteamericano, hasta el 24 de mayo, los Ministerios de Salud de la República Democrática del Congo y Uganda han reportado lo siguiente:
> Un nuevo caso confirmado en la provincia de Sud-Kivu; anteriormente, se habían confirmado casos solamente en las provincias de Ituri y Nord-Kivu.
> República Democrática del Congo: un total de 904 casos presuntos, 101 casos confirmados, 119 muertes presuntas y 10 muertes confirmadas.
> Uganda: un total de 5 casos confirmados y 1 muerte confirmada.
> El 23 de mayo, Uganda anunció 3 casos adicionales, todos con vínculos claros a los casos previamente anunciados en personas que viajaron desde la República Democrática del Congo.
> Un sanitario norteamericano que dio positivo fue trasladado a instalaciones de seguridad en Alemania para su total aislamiento. Otros contactos de alto riesgo han llegado igualmente a Alemania y República Checa. Varios sanitarios locales también se han contagiado y algunos de ellos ya han fallecido. En espera de vacuna ( la existente para la variante Zaire no resulta efectiva en este caso ), no hay tratamiento, solo cuidados de apoyo en espera de la reacción del paciente.
Esta es una situación que está cambiando rápidamente y la cantidad de casos puede cambiar.

La mala noticia: este puede ser un brote extenso con gran afectación. Se ha detectado relativamente tarde y con toda probabilidad ha estado circulando de modo inadvertido. Y la complicada situación de la zona no ayuda, todo lo contrario. Por si eso fuera poco, de nuevo la falta de medios y la (in)cultura de la región, con practicas y tradiciones de riesgo como el empeño de los familiares en enterrar a los muertos propiciando el contacto con cadáveres altamente infecciosos, solo han hecho empeorar las cosas, llegándose al extremo de acciones violentas como la quema de instalaciones y hospitales de campaña para reclamar los cuerpos.
La buena: hay dos vacunas en desarrollo para esta cepa de ortoebolavirus denominada Bundibugyo, una de las cuales podría llegar en unos meses si se aceleran los pasos y ensayos como consecuencia de la urgencia. No son vacunas que puedan curar la enfermedad una vez adquirida pero si actúan como prevención del contagio.
Esperemos que las autoridades locales e internacionales, que cuentan ya con experiencia suficiente, sean capaces de reconducir la situación antes de que haya que lamentar muchas más pérdidas. De momento tengo entendido que se han puesto controles de tránsito en frontera para detectar casos midiendo la temperatura de los viajeros ( el virus se contagia por contacto con fluidos corporales cuando los síntomas son ya evidentes ) pero no se han cerrado los pasos para no incentivar un flujo de viajeros por canales no oficiales que podría ser en la práctica peor.