No salimos de una y entramos en otra...

. Y es que en menos de 36 horas desde la confirmación la OMS ha declarado la Emergencia de Salud Pública Internacional por la extensión de un nuevo brote en República Democrática del Congo que se ha extendido a la vecina Uganda, provocando una seria preocupación porque la zona donde se ha declarado, Iturbe, fronteriza con Sudán del Sur y Uganda, es de difícil acceso pero al mismo tiempo rica en minas de oro y por tanto con gran actividad de movimiento humano, lo que facilita la propagación. Y por si eso fuera poco es zona de actividad paramilitar, lo que dificulta todavía más la asistencia sanitaria, ya de por sí escasa. Ahora mismo se cree que el virus ha llegado ya a las ciudades densamente pobladas de Kinsasa y Kampala.

Los brotes de ébola, filovirus con alto potencial de mortalidad que va del 30 al 80 % según la cepa, han sido en los últimos años un tema recurrente ya que se producen con cada vez mayor asiduidad en Congo y zonas adyacentes del África occidental, como es bien sabido. Durante el estallido del 2014-2016, se llevó 13,000 vidas, y en el 2018-2020 3000 más, ahí es nada. Pues bien, parece que ha vuelto con fuerza. En esta ocasión se trata de una variante conocida como Ebolavirus Bundibugyo. Se conoce desde hace veinte años y no es tan letal como la temible variante Zaire, aunque sigue teniendo un potencial devastador de llevarse por delante a seres humanos. El problema es, por una parte, que los síntomas no son siempre los habituales y ya conocidos ( hay que recordar que las características hemorragias son el estadio extremo y no siempre se producen ), con lo que tal vez no se han identificado casos con la debida premura, y por otra, y esto es preocupante, que la vacuna y os fármacos que se desarrollaron para la variante Ebolavirus Zaire y que demostraron una notable eficacia para frenar la transmisión en una crisis - no protegen de la enfermedad si se ha adquirido pero sí del contagio previo - no parece que vayan a funcionar con el Ebolavirus Bundibugyo.
Se han producido ya 88 muertes y hay cerca de 300 casos sospechosos. Espero y deseo que los servicios de salud locales y las autoridades sean capaces de contener la expansión a otras ciudades y no tengamos de nuevo un problema global si llega a los grades núcleos urbanos de la región o del resto del mundo ahora que la OMS no está precisamente en su mejor momento tras la salida de muchos países con los irresponsables Estados Unidos actuales a la cabeza.
Fuente: La Vanguardia | El País | Otros...