Ha habido otro encuentro (no tenía constancia, o no recordaba) en la comisión (o comité, como prefiramos) de economía y social.
https://www.youtube.com/watch?v=kiAJg7nmkOQCosas a hacer notar, que estaba la representante de la OCU, y que le parecía mejor, o importante, el etiquetado, cosa que ya hizo California y que no resuelve el problema, como le han respondido al final.
Un etiquetado tiene el mismo efecto que el símbolo PEGI, que da absolutamente igual si lo tiene, o no, la gente lo va a comprar y el juego, al final, será destruido igualmente.
Y, sin querer condicionar a quien lea esto, hemos encontrado a el topo, o el enemigo, o la voz de la industria en Giusseppe Abbamonte, de la dirección general de redes de comunicación, contenido y tecnología, porque ha dicho, casi palabra por palabra, lo mismo que la carta abierta que emitió la asociación del videojuego en respuesta a la iniciativa.
Si seguís a
Louis Rossman, veréis como encaja con el ideario que defienden las empresas cada vez que se intentan recuperar derechos del consumidor.
Es una pena que KOPPELMAN, que se dedica a lo mismo que la Fundación de la historia del videojuego a la hora de preservar, cuando ha tenido oportunidad de responderle a Abbamonte sobre la dependencia de los servidores de los juegos multijugador, no le ha dicho que antes se permitía el servidor local y no pasaba nada.
O cuando le ha dicho que parte del juego está en el servidor, que se puede distribuir un juego completo cuando acabe la explotación comercial.
Es una pena que no se digan algunas cosas con más contundencia para que las entiendan mejor. Aunque tampoco ayuda el tiempo restringido, pero es que a veces ni aprovechan, como en la última replica, por parte de la iniciativa.