También tuve esa época de aguantar a gente interesada, pero sinceramente era más por estar acompañado y tener algo de actividad que por un interés real en ellos (por lo que, quizás, aquí el primer interesado era yo). Al final, aunque suene mal decirlo, me daban un poco igual, pero estaban ahí para no sentirme solo. Leer estas cosas me hace sentir menos raro porque ves que no solo te pasa a ti. No me considero un imán para los parásitos; en cuanto huelo que alguien me quiere utilizar, decido si me interesa sacar también algo de provecho o si le suelto una excusa vacía para que no pueda contar conmigo.
Aun así, creo que las amistades evolucionan. Yo tengo mi grupo de cuatro amigos con los que he pasado de todo y, aunque hemos tenido situaciones como para mandar todo a la mierda, siempre ha habido interés real por vernos y apoyarnos cuando uno ha estado mal. Ahí es donde ves que la amistad sigue teniendo valor. El resto son conocidos o compañeros que van a su bola, pero de momento me quedo con lo que vivo y con los que demuestran que están para algo más que para pedir un taladro o que les lleves a algún sitio.