Estos aparatos suelen ir por HDMI, no consumen casi nada y te abren la puerta no solo al contenido en HEVC, sino a todas las plataformas de streaming y a la reproducción por red local. Además, lo bueno es que suelen recibir actualizaciones de software bastante a menudo, lo que te permite darle una segunda vida a una tele vieja sin tener que gastarte un dineral.