Gurlukovich escribió:Entonces quien pierde la confianza es la moneda, que pasa a ser un billete de monopoli.
A ver, que estamos hablando del Euro. No de la moneda de un país pequeño o mediano.
En EE.UU. van camino de expandir la base monetaria por tercera vez, si no recuerdo mal, ya llevarán más de 2 billones de Dólares impresos, y de momento no parece que la moneda haya implosionado. Yo creo que el Euro puede soportar una expansión de la base monetaria de unos cuantos cientos de miles de millones de Euros sin despeinarse.
Yo comprendía que Alemania estuviese en contra de imprimir billetes para solucionar la crisis europea porque como país ahorrador y acreedor, eso le supondría perder dinero. Comprendía que quisieran imponer soluciones acorde con sus intereses, y que como mayor potencia europea lo consiguiesen, y comprendía que no quisieran lanzar un plan de estímulo de la economía para financiar corruptelas, despilfarros, agujeros negros, y planes estúpidos que levantan y colocan aceras en las calles.
Pero vaya, que una cosa es que lo comprendiese y otra que a estas alturas, cuando ya se ve claro y cristalino que las políticas alemanas nos llevan de cabeza al abismo, sigan erre que erre con lo mismo. Señores alemanes, si sus ideas no funcionan, probemos el plan B. Imprimamos billetes como si no hubiese un mañana (que cada vez lo hay menos) y con ellos, financiemos planes de estímulo económico que reporten un retorno a corto, medio y largo plazo. Por ejemplo en I+D+I, en educación, en ciencia, en infraestructuras, en becas salario para el reciclaje de parados y profesionales de sectores en crisis, en financiar a las PYMES, etc, etc...
Haciendo eso se conseguirían un montón de efectos positivos como: una ligera devaluación del Euro que mejoraría la posición competitiva de Europa en el mundo. Reactivación y crecimiento de las economías. Una inflación controlada que reequilibraría las economías del euro y causaría un efecto equivalente a la devaluación de las economía periféricas que pretende Alemania junto a una quita de las deudas, pero sin los efectos traumáticos y estigmatizadores.
Como efecto negativo: Una devaluación del valor de los ahorros y las deudas.
Podía entender que los países ahorradores y acreedores se opusiesen a generar inflación para salvaguardar sus intereses. Pero que a estas alturas sigan mostrando una oposición feroz, como si prefiriesen que se fuese todo por el precipicio antes que dar su brazo a torcer, no tiene en mi opinión ningún sentido, porque al final perderemos más todos. Ellos incluidos.