Gyzmo escribió:Entonces,¿puede llegar el día(y no muy lejano) en el que los grandes consumidores de coca de hoy día sigan los pasos de aquellos yonkis del parque y se vean en la misma situación?.
No, no los veremos porque la coca tiene unos efectos diferentes a los de la heroína, es decir, no provoca un deterioro físico ni mental tan acusado. Todos esos yonkis que se ven por las calles (cada vez menos) son adictos al caballo. Tú ves a algún adicto a la farlopa y no lo distingues de una persona que no se mete nada (salvo cuando está puesto hasta las patas, claro está). Cuando le llegue la hora a los farloperos, simplemente les estallará el corazón y morirán, pero hasta ese día habrán sido ciudadanos ejemplares, aparentemente saludables con una vida normal, nadie nota nada raro, ni ellos mismos. No habrán creado la alarma social que los heroinómanos, que vagan como zombies y tienen que robar y asaltar para lograr su dosis, ni habrán tenido los monazos impresionantes de los otros... simplemente, un día la palman y punto.
El caso de los pastilleros es parecido: cuando ya se han pasado de rosca, se les empieza a ir la olla y acaban en un psiquiátrico. Ahí se acaba la cosa, hasta ese mismo día son personas normales, a pesar de consumir, no como los heroinómanos, que con unas pocas dosis se transforman en una vaga sombra de una persona y es lo que realmente impresiona.
Tú ves a Coto Matamoros y piensas "la farlopa no es tan mala, este tío es un pasao y míralo, más fresco que una rosa". En cambio ves a un yonki temblando, con más huesos que carne, andrajoso y sin apenas poder articular palabra y piensas "joder, eso es el infierno", la heroína es lo peor. Y ahí está la trampa, que aunque el camino que recorre uno es un infierno y el otro parece más bonito, los dos conducen al mismo sitio: una caja de pino.
O dicho de otro modo, para un heroinómano, toda su vida, absolutamente todo, gira alrededor de un pico. Todo su mundo deja de existir: familia, amigos, salud, todo, sólo existe la nieve y la nieve es el infierno. En cambio, un farlopero sigue con su vida normal, nada se lo impide, él se siente bien y de cara a los demás también parece una persona totalmente sana. Ese es el peligro real, que no se ve. Y tampoco veremos en un futuro yonkies en las calles deambulando como zombies, pero los tendremos en los cementerios y los psiquiátricos.