Cuando Star Wars Zero Company se puso a la venta acompañado de una nota media de 85 sobre 100, la mayor parte de los empleados de Bit Reactor que dieron vida al juego estaban en casa sin trabajo ni sueldo. Así lo ha confirmado un representante del estudio a Game File cuando ha revelado que unas semanas antes del lanzamiento del título entró en vigor un furlough, una suspensión temporal de empleo en la que no se percibe el salario.
El portavoz de Bit Reactor ha confirmado que la suspensión temporal ha afectado a "muchos trabajadores" y asegura que fue una "decisión difícil" que se tomó antes de saber cómo le iría al juego en las tiendas. La compañía afirma que la editora Electronic Arts y Disney, propietaria de la licencia Star Wars, no han tenido nada que ver. Según Game File, la medida ha afectado al 80 % de la plantilla, así que, cuando Star Wars Zero Company se puso a la venta la semana pasada, en Bit Reactor solo había un pequeño equipo para solucionar cualquier problema tras el lanzamiento en PlayStation 5, Xbox Series y PC (Steam).
Bit Reactor tomó la decisión de suspender temporalmente a la mayor parte de su plantilla debido a que se quedó sin fondos poco antes del lanzamiento de Star Wars Zero Company. El representante del equipo de desarrollo afirma que esperan incorporar de nuevo a los trabajadores restituyéndoles el salario correspondiente. Está por ver si esto sucede. Es muy posible que dependa del éxito comercial de Star Wars Zero Company, que ahora mismo figura como el tercer juego más vendido de Steam, y de si el estudio consigue un nuevo proyecto.
Zachariah Scott, un artista que trabajó en Bit Reactor desde 2023 y hasta que fue despedido en mayo de 2026, ha criticado en su perfil de LinkedIn que Electronic Arts, Disney y los directivos de Bit Reactor saquen a relucir los buenos análisis y reseñas de Star Wars Zero Company mientras el equipo fue suspendido temporalmente hace semanas. En declaraciones a Game File, Scott asegura que ha hablado con cerca de una docena de empleados de Bit Reactor y que todos explican que los mandaron a casa hace tres semanas y que no confían demasiado en que puedan recuperar sus puestos de trabajo.