malgusto escribió:No todos pueden forrarse, pero si que tienen que tener derecho a poder vivir de ello. Ademas, que es lo que dije antes, que cada uno debe tener derecho a hacer con su obra lo que le salga de la punta de ahi mismo, que si uno quiere regalar sus obra perfecto pero que si otro se opone totalmente al P2P no se le puede criticar para nada.
Derecho sí, obligación no. Parece que cualquiera que coje un micrófono y se pone a cantar ya tiene que vivir de ello y sino puede la culpa la tiene la piratería. Y reconozcámoslos los realmente perjudicados por el P2P no son los artistas desconocidos sino los más famosos que cuentan sus fajos de billete dependiendo de los millones de discos que vendan. El resto de artistas la mayoria de sus ingresos los perciben por los conciertos.
malgusto escribió:Yo soy el primero al que no le gustan los metodos de la SGAE pero si que entiendo que necesitan un rotwailer (como se escriba) que los defienda porque estan bastante desprotegidos ante ciertos temas como estos.
Una asociación que los protega claro que sí, una asociación que actue en plan mafioso recaudando hasta por respirar no. Yo soy editor y realizador de un programa de televisión y no pido que me paguen cada vez que se emite el programa o cada vez que se copie. Cobro lo que merezco con mi sueldo por el programa, ni más ni menos.
malgusto escribió:Y la SGAE reparte el dinero en funcion a lo que se difundan las canciones, vamos, normal que gane mas Alejandro Sanzs que Currucu que no lo conoce ni su padre.
Evidentemente, la SGAE paga en función del uso de los derechos de las canciones que se haga si la musica de Alejandro Sanz suena más que la de Currucu pues es evidente que el primero va a ingresar más de la SGAE. Lo que pasa es que Currucu un día decidirá que eso de trabajar para vivir no es lo que más le gusta hacer, se abandonará, dejará de hacer discos, vivirá debajo de cartones porque él lo ha querido y aún en ese momento seguirá cobrando derechos por un trabajo que hizo hace años. Y no es que la gente se esté forrando o aprovechando del trabajo de Currucu ahora, no es que a lo mejor un local decidió poner una canción de ese cantante que un día fue famoso pero hoy ya ni dios se acuerda de él.
Esa es la gran estafa de los artistas, se ha protegido tanto los derechos de autor que mientras los demás nuestro trabajo se paga única y exclusivamente cuando lo hacemos, ellos siguen cobrando años y años de un trabajo que hicieron una vez.