A mi nunca me acosaron en el colegio. Al menos, lo que yo entendía por acosar, porque tener un mal día de vez en cuando por culpa de algún gilipollas lo tiene cualquiera. Pero yo tuve la suerte de ser un niño alto y de apariencia fuerte, y los matones obviamente se suelen ir a por los débiles físicamente. Pero siempre recordaré el caso de un compañero en 2º ESO, hace ya casi 20 años, os cuento:
Hay muchos a los que les molestaban continuamente aunque aparentemente a ninguno le suponía un gran trauma, repito aparentemente. Pero hubo uno que llegó nuevo y en cosa de 2 meses acabó meándose en la silla en medio de una clase. Fue muy impactante para mi. Yo sabía que se metían con él por parecer afeminado, pero no sabía que le pudiese afectar tanto. Y a sus matones les pasó igual, un niño muchas veces no se da cuenta de la proporción del daño que está haciendo, piensa que no es para tanto. Y cuando pasó eso todos los que le habían hecho bullying fueron a preguntarle que qué le pasaba, que no era para tanto, que lo sentían y tal... Él se marchó llorando y nunca más volvimos a verlo, supongo que cambió de colegio. Durante un tiempo hubo un ambiente enrarecido en la clase y cesó todo el bullying.
Coincido con muchos en que, una vez que existe el problema, la mayor culpa suele ser del colegio, que tiene la forma institucional de acatar los problemas, es decir, tratando de minimizarlos para que no les salpique. Se debería mirar con mucha más lupa todo esto del bullying, aunque algo se ha avanzado ya que en mis tiempos ni existía el tema, era solo algo que todos entendíamos que formaba parte del colegio.
Aún así creo que igual de importante es una buena supervisión y guía de cada alumno para detectar el origen del problema antes de que surja el abuso. Las tutorías deberían servir para algo más que figurar. Como en casi todo, la primera barrera es la educación, el mundo tendría muchos menos cabrones si estos hubiesen sido mejor educados (y no me refiero a modales y cultura, sino a comprenderlos y hacerles comprender).