El tema de las regiones en videojuegos nunca fue casual: era puro control. Control de ventas, de distribución no autorizada, de cumplir con legislaciones locales y hasta de simplificar el soporte técnico. De paso, también les servía para manejar versiones censuradas o adaptadas y meter traducciones según el mercado.
Y eso se veía clarísimo en la época de las consolas PAL y NTSC: no solo era un tema técnico (50Hz vs 60Hz), sino una forma de dividir mercados. Lo que salía en Japón o Estados Unidos no necesariamente llegaba a Europa, o lo hacía tarde, distinto, o directamente nunca.
Ejemplo clásico: Final Fantasy VI en EE. UU. salió como Final Fantasy III, porque juegos como Final Fantasy II, Final Fantasy III y Final Fantasy V nunca se tradujeron al inglés en su momento. Y claro, si ni siquiera llegaban a EE. UU., en Europa (territorio PAL) era aún menos probable verlos.
También es clásico el ejemplo de Contra / Probotector y la censura que tuvieron esos juegos.
Al final, más que una limitación técnica, lo de las regiones era una forma bastante efectiva de decidir qué jugabas… y qué ni sabías que existía.