Buenas.
Llevo un tiempo grabando cosas con el móvil y con un micro USB barato, y me he dado cuenta de que casi todo el mundo ataca el problema al revés. Se empieza por el software cuando la mayor parte de la solución está antes de darle a grabar. Dejo por aquí lo que he ido sacando en limpio, por si a alguien le sirve.
Por qué el móvil graba tan sucio
No es solo la calidad del micro interno. Hay tres cosas que casi nadie mira y que explican la mitad del problema.
El control automático de ganancia (AGC). El móvil sube la ganancia solo cuando detecta voz baja, y de paso sube todo lo demás. Si grabas de noche en una habitación silenciosa y alguien habla bajito, el móvil va a amplificar también el ventilador y el zumbido de la nevera. En grabadoras propias de algunos fabricantes se puede desactivar; en las apps de notas de voz normalmente no. Ahí ya empiezas perdiendo.
El formato. Muchos móviles graban en AAC con bitrate variable por defecto. Para voz se acepta, pero si luego vas a procesar el audio, trabajar sobre WAV reduce artefactos. Si tu grabadora permite elegir, 48 kHz y WAV.
El modo avión. Suena exagerado, pero las notificaciones y la búsqueda de red meten clics y zumbidos que después no se quitan sin cargarse parte de la voz. Ponerlo cuesta un segundo.
Dónde poner el micro
Aquí el orden de importancia es distancia, tipo de micro y precio, en ese orden.
Un micro de 20 euros a 20 cm suena muchísimo mejor que uno de 300 a dos metros. En móvil, un lavalier por USB-C o un micro de solapa con cable resuelven más que cualquier procesado posterior. Y si el móvil tiene entrada USB-C, un micro externo digital evita el AGC del micro interno, que es donde estaba la mitad de mi problema.
Si no tienes equipo, al menos acércalo. La regla que uso: si tienes que subir el volumen para escucharte, estabas demasiado lejos.
La habitación importa más de lo que parece
Una pared desnuda justo detrás de la persona es lo peor que puedes tener. Una cortina, una estantería con cosas o una manta doblada detrás ya mejora más que cualquier plugin.
La reverberación no es ruido. Es la voz reflejada, y no se quita con reducción de ruido. Si la sala está mal, lo vas a arrastrar hasta el final y ninguna herramienta lo arregla.
Cuando ya está grabado: primero diagnostica
Antes de tocar nada, escucho el archivo con auriculares y separo el problema en tres grupos.
Ruido constante: ventilador, ordenador, aire acondicionado, zumbido eléctrico. Es el caso más agradecido, porque se puede reducir.
Ruido puntual: una tecla, una silla, una tos, un golpe de mesa. Esto no se limpia, se corta o se baja a mano. Intentar reducirlo con un filtro general es perder el tiempo.
Sala: reverberación, habitación vacía, micro lejos. Esto no es ruido y no hay reducción que lo arregle.
Confundir estos tres casos es la razón principal de que la gente se pase horas con filtros y no consiga nada.
También conviene entender qué no hace la EQ. La EQ sirve para dar forma, quitar retumbe y separar fuentes, pero no elimina un ventilador: como mucho lo enmascara, y de paso te llevas parte del cuerpo de la voz. Si el fondo es constante, lo que necesitas es reducción, no EQ.
Lo que he probado para limpiar
Con el audio ya grabado, he pasado por tres sitios distintos.
Audacity. La referencia en escritorio y gratis. Sacas un perfil de ruido, aplicas reducción espectral y ajustas reducción, sensibilidad y suavizado. Mucho control, pero hay que dedicarle tiempo y oído. Si te pasas, aparecen artefactos y la voz se vuelve metálica, con esa textura de burbuja que se nota enseguida. Para una toma larga compensa; para algo de un minuto, da bastante pereza montar todo el proceso.
Adobe Podcast. Muy fácil y en voz hablada sola hace cosas bastante impresionantes, deja la voz muy delante sin tocar parámetros. El problema es que está entrenado solo para voz: si hay música o ambiente que quieres conservar, lo trata como ruido y se lo lleva. Para notas de voz y entrevistas va bien, para cualquier cosa con fondo intencionado no.
Audio Cleaner. Es el que tengo reservado para cuando no puedo repetir la toma: un vídeo grabado de una sola vez, un audio que me manda otra persona, una nota de voz. La ventaja es que no hay que instalar ni configurar nada, y quitaba bien el ruido constante dejando la voz clara. De los tres es el que mejor equilibrio me ha dado entre rapidez y resultado. La pega es la de siempre en las automáticas: si el micro estaba lejos o hay reverberación, eso sigue ahí. No sustituye una buena grabación, solo evita que algo que ya no se puede repetir se vaya a la basura.
El orden que sigo ahora
1. Grabar bien. Micro cerca, modo avión, ordenador apagado o lejos.
2. Grabar dos o tres pasadas completas, aunque solo use un fragmento. Muchas veces la mejor frase no está en la toma que parecía buena.
3. Guardar el original y trabajar sobre copias. Siempre.
4. Si la ejecución está mal, repetir. No hay post-producción que arregle un fraseo mal entonado.
5. Limpiar solo lo que haya quedado, y comparar siempre con el original.
6. Si el resultado suena artificial, no seguir apretando. Prefiero una toma con algo de ambiente real que una voz procesada que canta.
En resumen: si has grabado bien, te sobra el 90% del trabajo posterior. Si no has podido grabar bien, la limpieza hará que se entienda, no que suene a estudio.
Una pregunta para quien haya peleado con esto: ¿cómo organizáis la distancia de micro en casa cuando no tenéis tratamiento acústico? Es la parte que más me está costando, sobre todo con voz y guitarra a la vez.