explora100 escribió:Buenas.
Venderse, no se vende el sindicato son las personas y tambien hay que mirar a la mayoria o un porcentaje alto de los currantes que son unos cagalubias.
Sobre el tema de Seat pues como lo dezconozco no voy a opinar,pero el que se tenia que mojar es el gobierno central y el catalan, para firmar un ERE tiene que pasar por sus manos y se callan como putas,el acuerdo se despide primero a 1300 por cojones ahora se queda en 600 y se acojen voluntarios 200,dentro de lo malo.
Y de los sindicato,la CGT digamos que son los mas cañeros, quitando los del norte,pero si no tienes respaldo de la gente te comes una mierda,la gente no se conciencia el tema de los sindicatos asta que se ve con el culo al aire, entoces si que se apuntan a las barricadas.saludos
Ahí le has dado, el tema del pasotismo de los currelas también es sangrante, un sindicato la única fuerza que tiene es el respaldo de las plantillas si están dispuestas a ir a la huelga, si eso no existe, apaga y vámonos. Si a esto unimos la gran dependencia que tienen UGT y CCOO de las subvenciones del gobierno, camufladas como fondos de formación de empleo, y que UGT concretamente está atada de pies y manos desde que se le perdonaron todos los chanchullos que hizo con las viviendas de la PSV, nos encontramos con un panorama desolador, ideal para el gran empresario que en lugar de buscar sus currelas en las listas del INEM prefiere tirar de las bolsas de empleo de UGT y CCOO en la seguridad de que serán trabajadores mucho más mansos y que estos sindicatos los mantendrán calmados y no armarán mucha bulla.
Con esto no quiero decir que toda la gente que esté en estos sindicatos sea una vendida ni unos comepollas, pero por mi experiencia sé que, cuando una persona de valía y que realmente quiere trabajar en serio y con ganas por sus compañeros llega al comité de empresa, inmediatamente es ninguneado, acosado y expulsado por los dirigentes del sindicato provincial si no sigue sus directrices al pie de la letra. No hay sitio para los rebeldes ni para aquellos que cuestionan la línea oficial a seguir.
También es totalmente cierto el tema de las administraciones autonómicas (que son quienes tienen la competencia para aceptar o rechazar los EREs) y que invariablemente aprueban el 100%, les da igual todo, las razones, la cantidad de currelas despedidos, si es lógico o no, si puede haber medidas alternativas o paliativas... todo vale para las grandes multinacionales, todo se les ofrece a cambio de que no sigan con sus amenazas de pirarse a otro lado, subvenciones públicas (¡venga millones de todos los ciudadanos para cuatro millonarios lo sean aún más en sus despachos de Franckfurt!), bajadas de pantalones, horarios inhumanos y lo que haga falta, no se cuestiona nada, no se discute nada, legislación a la carta para los gigantes del metal. En Italia al menos, si una empresa se larga de donde estuvo instalada tiene que devolver todo el dinero público y subvenciones que le dió el gobierno italiano por instalarse, aquí eso no existe, toda la pasta es a fondo perdido. Tú coge los millones y fúndetelos, que aquí nadie va a pedirte cuentas ni exigirte nada por ellos.
Hasta la última reforma laboral, para presentar un expediente de rescisión de contrato (despidos, para que nos entendamos), era obligatorio que la empresa presentase un balance de pérdidas. Tras aquella reforma (gracias, PP, CEOE, UGT y CCOO) sólo tienen que presentar unas alegaciones en forma de necesidades de producción para tener las puertas abiertas a todo tipo de despidos, aun teniendo beneficios descomunales. Es decir, si una empresa consigue demostrar que sus ventas han bajado, no importa que siga ganando mucho dinero, ya puede hacer lo que quiera con sus trabajadores. Cojonudo.
La verdad es que la situación da asco, se mire por donde se mire, tanto desde el lado de los sindicatos, como de los currelas (que también tienen/tenemos mucho delito), como de los empresarios, como de los políticos que en última instancia consienten todo. Por algún sitio reventará algún día y entonces nos lamentaremos... pero tendremos ni más ni menos que lo que nos hemos buscado.