Como ya es habitual, hoy al mirar los diarios regionales me encontré con un desagradable suceso. En esta ocasión se trataba del atraco a la Joyería Casaprima de Oviedo (el 2º en dos meses, y el 2º atraco que se produce a una joyería en menos de una semana). ¿La hora? Las 3 de la tarde, a plena luz del día. ¿El lugar? La calle Uría, la calle mas importante y mas comercial de Oviedo. ¿El método empleado? el alunizaje. No quiero entrar en demasiados detalles, puesto que viene todo muy bien explicado en el periódico. Lo que si quiero decir es que estoy HARTA ya de esta situación, y de que no se respete a nada ni a nadie. De que una familia de joyeros con tanta tradición que tienen en Oviedo los Casaprima sufran dos ataques, en uno de ellos pierdan 1.200.000 euros que se dice pronto y que les ataquen con gases lacrimógenos, y ayer otro, en el que estando tan transitada la calle empotren hasta 3 veces un coche contra el escaparate, y emprendan una huida en dirección contraria, pudiendo producir accidentes de tráfico durante su recorrido.
Estoy cansada de esta situación, de los robos, de los ataques, del vandalismo... me revuelven por dentro todas estas cosas. Menudos sinverguenzas, no hay palabras para describirles, encima salieron haciendo el gesto de la victoria, encapuchados y con un saco repleto de joyas.
Aunque sé que de nada sirve, quiero dar mi mensaje de apoyo a la familia Casaprima, porque internet llega a todo el mundo y puede que incluso llegue a ellos mi mensaje.
Por desgracia últimamente está sucediendo esto en muchas ciudades españolas.
Ha llegado a un punto en que los malhechores no se cortan un pelo a la hora de cometer sus delitos y lo hacen a plena luz del día y con gente delante, caiga quien caiga.