No soy aficionado a venir al Rincón para contar mis penas, pero estoy francamente desorientado y no sé qué hacer. Por lo que me veo en la necesidad de pedir vuestra ayuda. O mejor dicho, vuestro consejo.
La historia que me atormenta es la siguiente:
Tengo una compañera en la carrera con la que desde el principio hice muy buenas migas. Era un tanto pesada, tremendamente rara y en ocasiones se movía por interés. Pero ello no impidió que estuviésemos juntos durante varios años en clase y que, en ocasiones, pasásemos ratos muy agradables juntos, pese a que, en serio, había veces en las que parecía venida de otro planeta.
Un día, me sorprende diciéndome que su novio la había dejado. La amistad que tenía con ella era tan liviana que me sorprendió que se dirigiese a mí para contarme un tema tan delicado, pero realmente pienso no tenía a otro para hablar. Al principio no me lo lo tomé demasiado en serio, pero cuando ella se sentó conmigo en clase y se le escaparon las lágrimas, la saqué de la Facultad y la consolé como pude, en el buen sentido de la palabra claro está.
Durante los siguientes meses fui su paño de lágrimas. Me contó sus cinco años de relación con su exnovio, lo sola que estaba y lo malas que eran dos amigas suyas, que dicho sea de paso no me caían precisamente muy bien. Cuando necesitaba hablar, recurría a mí. Sin embargo, a lo largo de más de un año fui incapaz de quedar con ella si no era a petición suya. O mejor dicho, lo hizo una vez y de no muy buena gana. Si le decía algo de irnos a tomar un café o cosas similares, ella siempre me ponía una excusa u otra imposible de creer por su falta de verosimilitud.
Para que os hagáis una idea de cómo fue nuestra relación, un día me encontró por la calle un viernes a las 21:15 y, como necesitaba hablar, se tiró contándome sus penas hasta la una y media de la mañana. Momento en el cual se puso de nuevo a recordar lo mal que la había tratado su exnovio, se puso a llorar y se marchó como alma que lleva el diablo y dejándome a mí tirado y los ojos como platos, ya que no sabía cómo reaccionar.
Yo conseguí que volviese a clase, que perdiese el miedo a lo que dijesen los demás de ella y a que dejase de proyectar de sí misma la imagen patética que le estaba dando a los demás. Ciertamente, tantas eran las veces que me requería para hablar conmigo que me planteé si me gustaba o no, pero entre que no me convencía y lo afectada que estaba con el tema de su ex, no quise hacer nada. Sin embargo, de ser cierto lo que me decía, reconocía que una relación entre nosotros podría funcionar. Hasta que de golpe, me encuentro con que se lía con un tipo que le sacaba diez años para más tarde ponerse a salir con un gañán cinco años mayor al que dejó poco después. Yo me terminé enterando, pero a mí no me decía nada de eso o me lo decía después de que hubiese terminado con ellos. Es más, había veces en las que incluso me hablaba de lo mucho que lloraba los sábados por la noche cuando se veía obligada a salir con su hermana y su cuñado porque no tenía a nadie, mientras estaba con alguno de ellos.
Cuando comenzó este curso, entre unos amigos que teníamos en común y otros nuevos, hicimos una panda. Todo iba bien hasta que se abrazó, en plan de amiga, con uno de nosotros delante de mí.
Estallé.
Me di cuenta de lo enamorado que estaba de ella y de hasta qué punto la quería. Sólo sé que entonces sopesé una serie de cosas y finalmente me declaré, aunque fue por SMS ya que ni se conectaba al Messenger y ni había manera de verla por clase esos días.
No me respondió.
Pasaron unos días y le escribí un mail en el que le explicaba lo que sentía por ella con todo lujo de detalles y que iba a dejar de hablarle si eso le causaba alguna molestia, ya que le confesé mis sentimientos a sabiendas de que, muy posiblemente, ella no sentía lo mismo por mí.
Tampoco me contestó.
Pero poco antes de irnos de vacaciones, me la encontré en la Facultad. No sabía dónde meterme y me hice el sueco, pero ella me llamó. Yo estaba muy nervioso porque nunca he salido con ninguna chica y no sabía cómo iba a reaccionar ni qué hacer en el caso de que me dijese que no, o de que me dijese un sí... Ella, ni corta ni perezosa, me dice que está recogiendo dinero para jugar al \"amigo invisible\" entre todos y que si ponía...
Me largué de ahí sin hablarle por vergüenza y por el enfado que tenía. No me lo podía creer, me había declarado y ella eludía el tema. No me daba una respuesta como \"Sí\", \"No\", \"Me pillas de sorpresa así que deja que me lo piense\". Simplemente ignoró el asunto y siguió haciendo sus cosas y su vida sin preocuparse de lo mal que lo estaba empezando a pasar.
Finalmente, y en vista de que se encontraba ilocalizable, le envié un último correo en el que le pedía explícitamente salir... Y tampoco contestó. Pasados diez días, y me abre una conversación en el Messenger en la que me empieza a hablar de tonterías. Además llevaba un nick más bien poco afortunado. Acabé con la conversación y le dije, ya por email, que interpretaba sus actos como un No y que lo único que me había demostrado era que mis sentimientos le importaban poco o nada, algo que me dolía mucho más que el tema de que me rechazase, ya que cuando te declaras, esperas al menos una respuesta.
Y entonces se dignó a responderme. Me dijo que estaba en un momento \"guay\" de su vida, ni estaba enamorada de nadie, ni se planteaba una relación y que lo único que quería ahora mismo era estar sola y divertirse. Evidentemente esto era un NO, sólo que me lo pudo haber dicho mucho antes. Pero hubo unas palabras suyas en ese correo que me dejaron de piedra.
Literalmente me dijo que ella a día de hoy sólo estaba preocupada de sí misma, de su persona, que sólo se centraría en ella y que los hombres le daban lo mismo porque, además, era muy joven. Me confesó además que todo el mundo le decía que se había vuelto muy egoísta y reconocía que tenían razón, pero que la vida era así y que todo lo que no fuese su persona le era indiferente.
La verdad es que me dejó patidifuso.
Me dijo por último que me estaba dando muchas oportunidades para seguir siendo amigos, y yo las estaba desperdiciando. Y que, después de insistirme en que no estaba enamorada de nadie y que quería estar sola, tenía dos opciones, o podíamos seguir siendo amigos como hasta ahora o dejar de hablar con ella, como de hecho había dejado de hacerlo, algo que no le parecía bien. Esto me lo decía, días después de pedirle a un compañero de clase que le presentase a cierto chico que le parecía mono.
No es el NO lo que me duele, sino que no me esperaba semejante indiferencia y frialdad por su parte. Y máxime si tenemos en cuenta que cuando yo la vi mal hice todo lo que estuvo en mi mano para que levantase cabeza y que, en algunas cosas, me salió bastante caro.
Ahora, el que lleva unos días sin ir a clase y sin relacionarme con nadie de mi panda soy yo, pero sé que no es la solución y máxime si tenemos en cuenta lo cerca que están los exámenes. Pero la veo y se me hace un nudo en el estómago por lo que siento por ella y, para qué vamos a engañarnos, porque me siento en cierta manera utilizado.
Si habéis llegado hasta aquí, os doy las gracias.
Ahora os pregunto, qué haríais vosotros en mi lugar. Os conformaríais con esa amistad, seguiríais siendo amigo suyo en espera de que surja una oportunidad o simplemente la olvidaríais.
Os pido que seáis sinceros y objetivos, que no os dejéis llevar por prejuicios feministas o misoginos de ningún tipo y que no os enzarcéis en debates estériles sobre lo buenos o malos que somos los hombres y las mujeres. Este asunto es muy importante para mí y me está haciendo sufrir bastante. Sólo sé que estoy muy enamorado de ella y no sé lo que debo hacer ya que, de hecho, no sé si estoy ante la misma persona a la que empecé a ayudar mucho tiempo atrás, ni si se merece, por cómo se ha comportado ahora que no me necesita, mi amistad o simplemente si soportaría ser amigo suyo y que se siguiese liando con otros, a sabiendas de lo que siento mientras espero una oportunidad.
Gracias por vuestra atención.