nacido en el 82...
Yo creo que también un aspecto que deberíamos tener en cuenta en esto de "hacernos viejos" con las consolas es el tema del poder adquisitivo.
Recuerdo como de "nano" rezaba y rezaba a mi padre para que me ayudara comprar el sonic 2, en aquellos momentos era toda una inversión para mí.
Con los años poco a poco ibas cazando algun currillo por ahí y te podías permitir en vez de un juego comprar dos, y así me hice con mi soul reaver y mi final fantasy VII.
Pero cuando alcancé mi independéncia económica fué cuando sufrí el mayor cambio de visión acerca de los videojuegos.
Los videojuegos entonces ya no eran inancalzables, bastaba con elegir practicamente a dedo y llevármelo a casa, incluso aveces lo tenía reservado de antemano.
Las decisiones que antes me llevaban meses ahora quedaban reducidas a pequeños ratos de debate con amigos/hermano o, a fiarme de cualquier review de internet (maldito hype).
Creo sinceramente que fué en ese periodo cuando empezaron a dejarme de gustar como antes, puede que no sea la única razón, cosas que se comentan por ahí arriba como que ahora tenemos mas preocupaciones también influyen, pero sin olvidar a las WAT.
Desde que entró mi WAT en mi vida nunca jugar volvió a ser lo mismo, ella es incapaz de entenderlo, no tiene que ver con ella es el sentimiento global. Yo antes me encerraba con el Abe odyssey y no salía hasta pasarlo,con toda la tranquilidad del mundo, sin nadie que este ESPERANDO A QUE DEJE DE JUGAR para hacer lo que sea, mi mayor preocupación era esa, simplemente pasar el nivel y GRABAR ( cuando disgustos en mi vida por no poder grabar).
Entonces y como conclusión, yo diría que la suma de varios factores han hecho en mi vida que vea los videojuegos de manera diferente a como los veía hace 15 años.
Si volviera a mi casa materna, con todo el tiempo del mundo, con mi wat de vacaciones, habiéndo esperado meses por un juego mientras rejugaba el de siempre, sería entonces cuando volviera a sentir lo mismo, pero claro, para eso tendría que volver a tener 12 años, y esos tiempos, por mucho que nos duela nunca vuelven.
Saludos