@Melkorian te respondo clarito para que los viejales como tu lo pillen.
El problema no es que a la Generación Z le falte sangre o ética laboral; el problema es que tu visión del compromiso asume unas reglas de juego que han desaparecido por completo. Exiges devoción, sentido de urgencia y puntualidad suiza para un sector que históricamente recompensa el esfuerzo con inestabilidad y precariedad. Te indigna que no se dejen la piel barriendo o recogiendo bandejas, pero pasas por alto la cruda realidad material de la que parten: la ecuación esfuerzo-recompensa está totalmente rota.
Tú te criaste laboralmente aguantando abusos bajo la promesa tácita de que, si agachabas la cabeza y trabajabas duro, lograrías prosperidad. Ellos saben y sabemos (aún no sé donde está el corte de edad) perfectamente que esa promesa es una estafa.
¿Por qué demonios van a correr o a estresarse por un sueldo miserable que no les permite construir un futuro? Con lo que se paga hoy en hostelería, la capacidad de ahorro es prácticamente nula. La independencia económica es un espejismo cuando a lo máximo que pueden aspirar es a malvivir pagando una triste habitación, lo que significa estar permanentemente de prestado, sin intimidad real, conviviendo con extraños y soportando una precariedad crónica. Y si por algún milagro logran alquilar un piso entero, son plenamente conscientes de que están tirando su salario a un pozo sin fondo, financiando el patrimonio de un tercero para seguir siendo igual de pobres a final de mes.
El compromiso laboral exige reciprocidad, no sumisión ciega. Si el mercado les ofrece salarios de mera supervivencia, inestabilidad y cero perspectivas reales de mejora, la respuesta más lógica, racional y de puro instinto de conservación es entregar estrictamente lo mínimo indispensable.
Nadie se va a mover con urgencia ni a sudar la camiseta por un sistema que, sin importar cuánto se reviente a trabajar, solo le garantiza llegar a los treinta años compartiendo nevera con tres desconocidos.
mozkor17 escribió:@sergio_93 La brecha de mentalidad es absurdamente grande. Tu ejemplo para ellos es inconcebible. Aquí mismo ha intervenido un usuario de esa franja de edad y ves como su planteamiento ante la vida es diametralmente opuesto a la nuestra. Ellos lo tienen jodido y prefieren no trabajar, pero tienen la mitad de tasa de desempleo, un smi que prácticamente dobla al de hace 15 años y su emigración es hacia ciudades.
Tu argumento (y solo he leído el primer párrafo) es una mezcla absurda de contradicciones. Sino eres troll háztelo mirar.
Para empezar, sueltas que "prefieren no trabajar" y justo después admites que el paro es la mitad; pura lógica matemática, si el paro baja es porque sí están trabajando, lo que pasa es que ya no aceptan tragar con cualquier miseria.
Luego usas la trampa del SMI duplicado ignorando convenientemente que la inflación, y sobre todo la vivienda, se han triplicado, por lo que el poder adquisitivo real de un joven hoy es inferior al de hace quince años.
Y para rematar, reprochas irse a las ciudades como si fuera un capricho, sin entender que migran por estricta necesidad porque es allí donde se concentra el empleo, cayendo directos en una trituradora inmobiliaria que devora por completo ese supuesto supersalario del que presumes. Y muchos preferimos ciudades pequeñas y no todos apelotonados en las 2-3 ciudades de siempre.
Los vagos te anulan y te desmontan el discurso.