Hombre, pues no sé, pero el tal Buenaventura me parece un prepotente como pocos sobre todo por la forma que tiene de ejercer de autoproclamado juez del critero, la calidad y el buen gusto además de cobarde como pocos por hablar de un medio que no digo q no conozca (q no lo hace), pero sí desprecia (y se nota), como es Internet.
Según parece lo que este hombre nos viene a decir es que Internet ahora mismo no es más que un conjunto desorganizado de pretenciosos sin talento que necesitan no ya ese mismo talento o bien el conocimiento de los clásicos, si no más bien la figura del incansable editor, el publicista, etc. para que esos escritores aficionados vean colmadas sus aspiraciones literarias ya que si no te guía un profesional "de los de toda la vida" no tienes derecho a hacer lo que haces.
Pues bien, el primero de los muchos errores que comete el inefable Buenaventura es suponer que todos los que escriben en Internet quieren llegar a ser reconocidos, ricos y famosos. El problema es que muchos de los que escriben en Internet lo hacen porque o bien les gusta, o bien quieren que lo lean sus "amiguetes" (despreciando el criterio que puedan tener sus "amiguetes" y si son "lectores literarios" o no pero bien que habla luego del "alzamiento de voces con criterio") o simplemente lo escriben por tenerlo en algún sitio y que, si alguien cae por algún casual en sus escritos pueda leerlos. No dudo que habrá gente ansiosa por conseguir la fama, motivo por el cual en mi opinión no debería nadie lanzarse a escribir pero que es igual de legítimo que otros motivos. Cada uno hace lo que hace como buenamente puede y si no molesta a los demás, pues oye, que haga lo que quiera. Pero no, el señor Buenaventura hace de juez y con total desconocimiento de las personas (esos "amiguetes", esos "escritores aficionados", esos "que no han leído ni la centésima parte para crearse un criterio") los destruye desde la prepotencia que supone creerse uno mismo el amo del cotarro.
Otro error imperdonable es alabar las excelencias del sistema tradicional, esto es, el papel, y criticar sin compasión al medio que obviamente teme. Como perla final nos suelta que todavía hay esperanza para la humanidad (le tendremos que estar agradecidos y todo por darnos motivos para seguir viviendo) pero lo curioso es que en ningún momento aporta soluciones, no se quita los anillos y dice, "venga, vamos a empezar por aquí". No sé, la sensación que me queda es la de un tío que sabe cuál es la respuesta a los problemas de la humanidad y simplemente lo deja caer para que otros seres, evidentemente inferiores, traten de hacer lo que puedan con esas migajas de conocimiento que acaba de soltar, con sus pobres mentes. Lo que el amigo nos propone es trasladar el sistema tradicional a internet (en el que únicamente caerían las papeleras, imprentas, maquetadores y demás y seguramente porque no tiene intereses en ninguno de estos sectores) y dejar las cosas como están, que para eso se ha demostrado a lo largo de los años que funciona.
Me lo podría creer si hubiera omitido ciertas partes de su escrito, quedando algo parecido a "la revolución literaria vendrá cuando ejerzamos control sobre Internet y podamos desgranar a los grandísimos escritores de los descerebrados que escriben porque no tienen nada mejor que hacer". Esto seguiría siendo igual de insultante, pero al menos sería realista y no trataría de maquillar burdamente sus verdaderas intenciones. El problema es que entonces no podríamos estar hablando de revolución en la literatura, sino más bien revolución en el negocio de las editoriales, que tendrían a su alcance una forma rápida, barata y eficaz para descubrir escritos y escritores que después trasladarían inmediantamente al negocio papelero. Quizá este podría ser el tercer error que comete este señor. Yo, por mi parte, la revolución la veo en la misma Internet como medio que pueden utilizar personas de toda condición para que su voz sea escuchada, sus imágenes observadas o leídos sus escritos. Independientemente de la calidad de los mismos, pues (cuarto error) el hecho de estar pasado por el baremo del sistema tradicional no garantiza la calidad "literaria" de la obra, y ejemplos de esto los tenemos a patadas. Si cualquiera quiere escribir lo que le salga de las pelotas (ajustándose a la legalidad vigente

), que lo haga. Si es un pretencioso, allá él, pero lo que no podemos hacer nunca es presuponer que todo es basura de gentuza insignificante, iletrada y que las verdaderas joyas son difíciles de encontrar y necesitamos a grandes figuras como él para enseñarnos el camino.
De todas formas la idea del mensaje se puede captar fácilmente, errores aparte, pero lo que no puede evitar este señor es revelarnos sus verdaderas intenciones. De todos modos, el hecho de contar con portales, raseros y baremos varios para clasificar los escritos de la gente implicaría también tener que filtrar dichos escritos por el gusto de determinadas personas (aquí otro error) en base a su "criterio subjetivo pero adaptado al cánon tradicional", con lo cual estaríamos en la misma situación que ahora: se publica lo que unos pocos quieren y otras personas, que o bien no ajustan al gusto de esos pocos o bien no tienen medios o conocimientos para publicar, se quedarían sin hacerlo. Esto es como el teatro o la ópera. Hay mil actores, mil compañías, mil cantantes, pero sólo "destacan cuatro", y no son necesariamente los de mayor talento (aunque no niego que lo tengan) pero sí es cierto que en la calle hay mucho más talento desconocido que no tiene oportunidad de salir a la luz. Por tanto se confirma que este hombre esconde un rancio y oscuro conservadurismo (tradición, tradición, tradición) y un no menos despreciable esnobismo cultural del que hacen gala muchos ineptos tanto como los pretenciosos que pretenden llamarse a sí mismos escritores o artistas, no lo dudo, pero que confirman que lo que nos quiere colar no es más que un cúmulo de miedos, dudas y temores hacia algo que desconoce por completo y que sólo se atrevería a entrar si se lo convierten en algo conocido. Y lo peor es que después se atreve a hablar de "revolución".
Internet lo que permite es que gente de cualquier clase pueda opinar sobre un escrito sin importar su criterio pues habrá algunos que sólo puedan decir si les gusta o no y habra otros que puedan analizar y comparar la obra con otros escritores, analizar la métrica, etc. pero lo mejor de todo es que todos tienen voz y no hay nadie que pueda decidir quién tiene criterio y quién no. Obviamente un criterio "pobre" no basta para clasificar detalladamente una obra, pero sí puede atraer el interés de otros que tengan su mismo criterio y así todos podrán disfrutar o sufrir como buenamente puedan cualquier obra.
Otra muestra más del esnobismo cultural del que este tío hace gala es decir que el código da vinci podrá entretener a algún lector "literario" en algún período "chabacano" de su vida. Es decir, aquellos que no tienen (por la razón que sea) el nivel cultural suficiente para tener "criterio" son considerados automáticamente "chabacanos", como lo es también el lector que, a sabiendas de que el está iluminado y puede leer cosas que escapan a la mayoría de los mortales, se entrega a esas perversiones paganas y mundanas que son los libros "chabacanos" escritos para gente poco menos que retrasada mental. Es como el que se puede ir de putas de lujo pero un día le da por probar y acaba en la casa de campo. Vamos hombre, este tío no sabe ni lo que dice. Considera leer (y por extensión ver y escuchar) obras "comerciales" como una especie de perversión satánica que sólo es apta para la escoria. Pues vaya, si sabe que el código da vinci es tan "chabacano" eso es porque lo ha leído, al igual que leerá otras basuras, entonces o bien es que es tan chabacano como cualquiera (y por tanto se confirma que es un esnob cultural, que va o presume de ser lo q no es) o bien es un temerario que juzga obras sin haberlas leído. Si es que es la historia de siempre, cuatro iluminados tratando de decirnos a los demás, pobres inútiles, lo que debemos o no hacer.
Yo personalmente seguiré leyendo a Crichton o a Saramago, "La sombra del viento" o "Clones", libros de terror del siglo XIX o los relatos que me falten de Bukowski, a Benedetti o a R.A. Salvatore según lo que me apetezca en cada momento y sin tener en cuenta que quizá, en algún lugar del mundo, hay un tío señalándome con el dedo y diciendo "mira ese puto chabacano sin criterio, que se atreve a leer lo que escriben los quieroynopuedo sin criterio, cultura ni buen gusto que escriben en elotrolado.net".
Que le den por culo.
Saludos!
Uber Soldat.
P.D.: ¿Habéis visto, como otra prueba más de su estúpido esnobismo, cómo no menciona siquiera a los lectores "no literarios"?. Lo único que puede darnos a entender es que esos quedan para la "verborrea", pero vamos, no los tiene en cuenta. Vaya un paladín de la cultura se nos ha hecho.