Hoy me ha pasado algo muy bestia

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Lunes 9 de abril de 2007, 15:47h

Pensando en el mañana


He decidido que se lo contaré todo a Sara el viernes, no sería justo que se lo escondiera. Si voy a empezar algo serio con ella creo que es lo mejor. Además, no creo que pudiera llevar una doble vida cómo hacen en los cómics. En la vida real todo es mucho más complicado.

Aún no he tenido tiempo de pensar qué haré a partir de ahora, pero tengo claro que algo debo hacer. Siento cómo si estuviera en deuda con alguien o algo por lo que me está sucediendo, cómo si estuviera obligado a devolver un enorme favor. No tengo unos poderes vistosos ni con demasiadas posibilidades. No soy Superman, no puedo volar, ni tiro rayos o genero escudos de energía, ni nada parecido, aunque es cierto que aún no sé hasta que límites puedo llegar. Lástima que no existan los superhéroes de verdad, podría ir a pedirles consejo.
Tampoco sé qué pensar sobre las apariciones de Perro Negro. No sé si puedo considerarlo un enemigo. La verdad es que después de cada encuentro el miedo que me paralizaba se ha ido con él, y sólo ha quedado curiosidad. Me da la sensación de que me estudia, me vigila. Si de veras quisiera hacerme daño ya podría haberlo hecho. Parece que controla sus poderes, sean lo que sean: hipnosis, telepatía, control sobre el tiempo...

Luego he quedado con Rafa, se pasará por casa. A ver si él ve las cosas de otra forma y me echa un cable, porque estoy hecho un lío.



Off-Topic: a partir de ahora pondré la fecha y el título de las entradas para que la historia sea más fácil de seguir.
Martes 10 de abril de 2007, 10:29h

No podrán conmigo


De vuelta en la oficina. Y sin chica nueva.
Disimula, pon buena cara, escucha a quién te cuente sus vacaciones aunque no te importe una mierda lo que dice. Mantente en tu nube de felicidad tanto cómo puedas.
Suerte que hoy es martes, porque si encima fuera lunes creo que me golpearía a mí mismo hasta dejarme inconsciente. Además al levantarme, cómo si fuera una señal divina indicándome el gran día que me espera, me he encontrado las sábanas manchadas de sangre. Menudo estropicio.
Ahora toca organizarme la semana y poner al día el trabajo acumulado. Han llegado varios trabajos nuevos por e-mail durante la semana que he estado fuera. ¿Es que no se toman vacaciones mis clientes? Estoy empezando a pensar que se ponen de acuerdo para que al volver al trabajo me dé un ataque de nervios. Por suerte soy un tío bastante tranquilo y a la vez rápido trabajando. No podrán conmigo.
Muchas gracias Daniel por estos "posts" me estan encantando, no te imaginas cuanto me ameniza las horas del curro, jeje.

Espero que sigas con esta gran historia.

Un saludo![bye]
Martes 10 de abril de 2007, 15:10h

Dudas


Bueno, después de comer, con el estómago lleno, me siento más relajado y menos ultrajado por tener que volver a la rutina diaria. Sobretodo ayuda el haber podido organizarme y dejarlo todo listo en una sola mañana.
Gracias a ello hoy saldré un poco antes de la oficina, tengo que pasarme por la Fnac a mirar unos libros y de paso pillarle uno a Rafa que me encargó ayer; él y su fijación por las novelas de fantasía... No entiendo cómo un tío tan pragmático puede leer tantos libros sobre dragones y bichos imposibles.

Hablando de Rafa, ayer se presentó en casa a las seis y media de la tarde. Traía a Xavier con él. Se ve que desde nuestro combate Xavier ha querido saber todo lo referente a mí y prácticamente no se ha despegado del pobre Rafa. Por la cara que traía mi mejor amigo supe que empezaba a estar bastante desbordado. Incluso le había ayudado a llevarse sus cosas del piso de Marta el miércoles pasado, cosa que sería de agradecer en cualquier otro momento.
Les dije que se sentaran en el sofá y puse algo de música.
-¿Unas birras? -pregunté entrando en la cocina. Xavier prefirió un zumo, cómo no.
Una vez acomodados los tres, Rafa me preguntó por Sara y por el viaje. Mientras les contaba todo lo que se puede contar, observé que Xavier estaba en tensión, nervioso. Impaciente. Cuando terminé el relato, disparó:
-¿Has notado algo nuevo? ¿Se lo has contado a ella? ¿Te encuentras bien?
Entonces les conté mi nuevo "encuentro" con Perro Negro. Luego les dije que había pensado contárselo todo a Sara el próximo viernes.
Xavier negó con la cabeza:
-No lo hagas. Las mujeres no entienden éstas cosas. Creerá que estás zumbado y te dejará.
-Se lo puede demostrar -replicó Rafa. Parecía algo mosqueado, y no me extraña. Nuestro amigo karateka puede ser muy pesado cuando se obsesiona con algo. No me quiero ni imaginar la semanita que le ha dado.
-No creo que haga falta. Lo entenderá si se lo cuento bien. Es una chica genial.
-Hazte una chuleta -dijo el gigantón, riéndose.
-No me hagas decir lo que me pasa por la cabeza cada vez que escucho a alguien definir a otra persona cómo genial -añadió Rafa, y le dió un trago a su cerveza. Estaba triste. Se lo noté aunque lo disimulara bien, pero preferí no sacar el tema.
Respecto a Perro Negro no llegamos a ninguna conclusión. Terminamos acordando que tarde o temprano se descubriría su juego.

Después de varias cervezas y zumos se fueron y me quedé solo con mis dudas. No había sacado nada en claro y encima habían logrado que volviera a preguntarme si realmente debía contarle algo a Sara. Una parte de mí está convencida de que lo entenderá y aceptará, pero otra tiene miedo. Quizás no la conozco tanto cómo creo. El miedo a lo desconocido es el peor que puede padecer el ser humano, y el causante de casi todos los males que asolan nuestro viejo y enfermo planeta.
Mierda. Ya me he puesto melancólico.

Lo más curioso es que me preocupe más la opinión de ella que todo lo demás. Creo que incluso sería capaz de renunciar a mis poderes por ella.
Si pudiera, claro.


Off-Topic: me alegro de que te guste bleep19, menos mal que has dicho algo porque empezaba a temer que ya nadie seguía la historia. ¡Gracias! XD

Un saludo,

Daniel End
Esta muy bien, sigue asi [oki]
Que nadie sigue la historia? Me tienes bien enganchado! XD Sigue sigue, que aquí te seguimos. Sólo que tampoco voy a postear felictándote en cada post tuyo :p (aunque si quieres... a mi no me cuesta nada XD )
Hombre tampoco se trata de eso, preferiría que criticarais un poco, que me dijerais qué no os gusta... para ir mejorando poco a poco ;)

De todas formas gracias por leer mis tochacos XD


Un saludo,

Daniel End
Espero impaciente como sigue la historia, me encanta [oki]
Yo creo que eres un fiera y se sale la historia, respecto a criticas hay una muy importante y constructiva que voy a darte:
No sale el personaje que te mande por MP y eso es un fallo en la historia grave xDDDDDDDDDDDDDDD [flipa] [fumando] [buenazo] [oki]
por lo demas esta bien, lo que estoy deseando ver un peazooooooo de lucha a lo matrix con perro negro, todo el mundo al rededor quieto y vosotros dando ostias uno al otro xDDDDD
Miércoles 11 de abril de 2007, 12:34h

Decisiones


Ayer por la noche vino Magda a verme y me dió dos noticias. Ninguna buena.

La primera era que el jueves anterior, mientras yo recorría el barrio medieval de Cuenca, se había presentado la policía y había interrogado a todos los vecinos que encontraron respecto al incidente con los vecinos del cuarto. Al parecer me han denunciado. No es que no me lo esperara, pero... De todas formas Magda me tranquilizó un poco diciéndome que tengo el apoyo de toda la escalera, y que si la cosa fuera a más hay bastantes posibilidades de que el que salga peor parado sea el maltratador.

La segunda noticia me dejó flipando. Se ve que hay un loco recorriendo las calles del pueblo por las noches. Atraca a mujeres solas, les roba el bolso y después les pega una paliza brutal. Parece que se ensaña de veras con ellas sin motivo aparente. Se denunció la primera agresión el miércoles pasado, y desde entonces han habido dos más: una la noche del viernes y otra la del domingo. El criminal aún anda suelto y no ha sido identificado. Nunca que yo sepa ha sucedido algo parecido aquí. Es un pueblo pequeño, dónde casi todo el mundo se conoce, lo que convierte todo ésto en algo aún más insólito.
Se han colgado algunos carteles advirtiendo del peligro en las zonas más concurridas -entre ellas la estación dónde cojo el tren a diario-, pero ni me había dado cuenta.
Ahora que puedo hacer algo, que tengo un don con el que puedo marcar ésa diferencia, debería mantenerme más alerta.

Pero ahora viene lo bueno, ¿qué se supone que debo hacer? Ayer, hablando con Rafa y Xavier no llegamos a ninguna conclusión sobre de mi futuro. Le dimos vueltas al asunto pero sólo acordamos que era una idiotez salir a patearse las calles a la espera de toparme por casualidad con algo en lo que pudiera ayudar. La idea con la que juegan en los cómics de patrullar las ciudades -y ya no hablemos de hacerlo saltando de tejado en tejado-, por romántica que sea, es totalmente inviable por razones obvias. Desgraciadamente las posibilidades que quedan dependen demasiado del azar. De estar en el lugar correcto en el momento oportuno.
Pero ahora mismo, ya sea por casualidad o por la razón que sea, esos dos requisitos se cumplen. Hay un maníaco recorriendo las calles de mi pueblo, y yo puedo pararlo.

Ahora sólo me falta decidir cómo lo hago.



Off-Topic: lopobich tranquilo que todo llegará. Aunque no del modo que esperas :p Y respecto a los personajes, hay de tiempo hasta el 1 de mayo para enviar así que paciencia. Ésto va para largo ;)

Un saludo,

Daniel End
Miércoles 11 de abril de 2007, 17:18h

Rafa investiga


La rueda ha empezado a girar.

Hace unos minutos he llamado a Rafa y le he pedido un favor: que fuera a comisaría diciendo que ayer noche, mientras paseaba al perro, vió a un tipo sospechoso merodeando por el pueblo. Evidentemente es falso -ni siquiera ha tenido un perro en su vida, de hecho creo que no distinguiría a un perro de un huargo si los tuviera delante-, pero puede que así logre averiguar algo sobre nuestro "amigo". Cómo viste, si tiene alguna característica física destacable..., cualquier cosa que pueda ayudarme cuando empiece a buscarle ésta noche.
Al principio se ha mostrado reacio y me ha preguntado si iba en serio. Creía que le estaba gastando una puñetera broma. Mi rápida y breve respuesta le ha dejado claro que iba muy en serio.
Iría yo mismo si no fuera porque me buscan por la maldita denuncia del vecino.

Estoy seguro de que les sacará algo. Otro quizás sólo conseguiría que lo echasen de comisaría de una patada en el culo, pero Rafa es mucho Rafa.
Miércoles 11 de abril de 2007, 19:52h

Comienza la caza


Ya lo tengo todo listo para ésta noche. ¡Qué nervios! ¿Se sentiría Batman así la primera noche que salió a cazar criminales por Gotham City?

Rafa me ha advertido: desde que tuvo lugar la segunda agresión la policía ha reforzado la vigilancia en el pueblo y varios coches patrulla recorren las calles desde que se pone el sol hasta las dos de la madrugada aproximadamente, el intervalo de tiempo en que actuó el criminal en todas las ocasiones. No me ayudará que me cojan paseando a altas horas de la noche, pero de todas formas voy a salir. Por ahora no tienen nada contra mí, y hasta dónde yo sé no se ha declarado ningún toque de queda, así que puedo tomar el fresco si me viene en gana. Si me encuentran ya me inventaré alguna excusa.
Lástima que no haya conseguido averiguar mucho más que pueda serme de utilidad: sabemos que el agresor viste ropa normal, de calle, y que cada vez que atacó iba vestido de una forma distinta. Llevaba guantes, eso sí, y las víctimas lo describen cómo un hombre alto, de un metro ochenta más o menos y pelo oscuro. Todas coinciden en que no pudieron verle el rostro, que se veía cómo borroso, desdibujado.
Perturbador... Creo que me recuerda a alguna película pero no consigo situarla. Tampoco es que importe. Ésto es real, no una superproducción de Hollywood.

Rafa está algo preocupado, se lo he notado a través del móvil. Le he dicho que estuviese tranquilo, que no cometería ninguna locura. Que si veía que las cosas se complicaban siempre puedo salir corriendo. Además de fuerte soy rápido, y además casi no me canso. Me ha hecho prometerle que cuándo vuelva de mi patrulla nocturna le llame, sea la hora que sea.

He decidido salir a la calle vestido con ropa que llevo muy de vez en vez, así si alguien me vé le será difícil identificarme luego. Hay que ser previsor.
Un jersey de lana azul marino de cuello alto, la vieja y gruesa parca negra, unos tejanos desgastados y ajustados que abandonaron el negro por el gris hace años y las botas de motero con punta de hierro compondrán mi uniforme ésta noche. Si encuentro a mi presa completaré el "disfraz" con los guantes y el pasamontañas que llevo siempre que me escapo a hacer un pico a los Pirineos.
Aparte de la ropa sólo llevo un rollo de cinta de pintor, para atar al zumbado si consigo cogerlo. A partir de ahí que se encargue la policía, que para éso les pagan.

No tengo ni idea de cómo saldrán las cosas, y lo del "rostro borroso" me da mala espina aunque la ley de probabilidades indique que es imposible que haya otro tipo con poderes justo en el mismo pueblo dónde vivo.

El cielo empieza a oscurecerse.
Veremos que me depara la noche.
Jueves 12 de abril de 2007, 9:56h

Primera noche


Me hago mayor. Hasta no hace mucho podía salir de fiesta y empalmar con el día siguiente en la oficina. Ahora duermo cinco horas y voy zombi todo el día.

Por cierto, vaya MIERDA de noche.
Aparte de esquivar los coches patrulla de la policía, la única preocupación que he tenido ha sido no quedarme congelado en una esquina. He estado pateándome las calles desde las nueve hasta las dos y media de la madrugada, y evidentemente no ha sucedido nada. ¿Quién sería tan gilipollas de pensar que la primera noche me toparía con el tipo? Supongo que yo. En mi vida me he sentido tan idiota cómo ayer mientras paseaba por el pueblo mientras todos dormían.
A las ocho, cuando ha sonado el despertador, me he cagado en Cristo, en mi madre, en la madre del maníaco que recorre mi pueblo, en el tipo que inventó los jodidos superhéroes y en la policía por no hacer bien su trabajo.

De todas formas no me voy a dar por vencido tan pronto, ésta noche volveré a salir.


Off-Topic: por cierto, para aquellos que les gustaría tener una versión imprimible o en PDF, deciros que en el blog he actualizado la sección de Descargas. Allí podeis encontrar todo el Libro 1 (desde el principio hasta "Comienza la caza")

"Buenos" días,

Daniel End
Jueves 12 de abril de 2007, 18:44h

Confiando en la suerte


Dentro de un rato me iré para casa y me estiraré aunque sea una hora, si tengo que pasarme otra noche por ahí más vale que esté un poco descansado. Joder, y encima parece que no piensa dejar de llover. Tócate los huevos.

Éste mediodía me ha llamado Rafa y me ha preguntado cómo fué ayer. Le he dicho lo que pasó, que en resumidas cuentas es nada, y el muy cerdo se ha reído con ganas al otro lado de la línea. No le he mandado a paseo porque no tengo fuerzas.
Luego me ha comentado que le ha llamado Xavier preguntando por mí -afortunadamente no tiene mi móvil, gracias sean dadas a quién se las merezca-, y además se ve que le ha dicho que si necesito ayuda que sólo tengo que decírselo, que él se apunta a ésto de "cazar criminales". Sólo me faltaría pasarme las noches con él. Ya me lo imagino: hablando sin parar de artes marciales, superhéroes y eBay -ahora le ha dado por comprar y vender cualquier cosa por internet, dice que se convertirá en un gran negociante-, y mientras tanto el agresor haciendo de las suyas tan tranquilo.

Mejor pensar en otras cosas más agradables, cómo por ejemplo en Sara. Habíamos quedado en vernos la noche de mañana, pero ahora me surge un dilema en el que no haía caído: o quedo con ella o sigo con mi plan de cazar al maníaco. Aún no sé que haré y tengo que llamarla en un rato.
Supongo que todo depende de cómo vaya hoy, así que le pondré alguna excusa para alargar la decisión hasta mañana.

Quién me iba a decir que sería todo tan jodidamente complicado, y éso que acabo de empezar. De hecho ésto no son más que las prácticas... Si hubiera carnet de superhéroe creo que jamás lograría aprobarlo.

En fín, confiaremos en la suerte una vez más.
Viernes 13 de abril de 2007, 11:31h

Segunda noche


Hoy me he dormido. Empezamos bien.

Además he comprobado una vez más que en la suerte no se puede -ni se debe- confiar.
Ésta noche no ha sido muy distinta de la de ayer, lo que significa que no encontré al criminal, y la policía ha seguido patrullando las calles toda la noche, por lo que deduzco que ellos tampoco. Al menos no ha llovido. Un "superhéroe" con paraguas es algo que me sería difícil de asimilar, además de hacerme sentir aún más ridículo.
A pesar de lo tranquilo que ha transcurrido mi "turno de guardia", ha habido un pequeño incidente digno de mención aunque por suerte me ha pillado cerca de casa, cuando ya regresaba. Me ha venido a la garganta el ya conocido sabor de mi propia sangre y me ha empezado a chorrear la nariz cosa mala. No tenía otra cosa a mano que el pasamontañas y lo he puesto perdido de sangre, además he dejado un buen charco en la calle, para que cualquiera que pase y lo vea pueda pensar que allí ha habido un accidente o un crimen. Sólo me falta ir dejando pistas falsas por ahí.
Con el pasamontañas cubriéndome la nariz he llegado a casa y al abrir la puerta y cruzar el recibidor corriendo, he visto algo en el suelo por el rabillo del ojo. Era un sobre. Antes de cogerlo, restándole importancia, he ido al baño a lavarme y he dejado el pasamontañas en agua caliente. El sobre no llevaba nada escrito, ni sello, ni dirección, ni remitente. Nada. Lo he abierto sentándome en el sofá y he sacado una hoja de su interior, dónde había unas cuantas líneas escritas con boli azul:

"Lamento todo lo sucedido y que por ayudarme te veas en problemas.
Mi marido no atiende a razones y no he podido impedir que cursara una denuncia contra tí, pero te prometo que te ayudaré en todo lo que necesites.
Con tu ayuda y la de los vecinos con los que he hablado quizás consigamos que lo encierren en algún sitio durante un tiempo, dónde lo traten y me lo devuelvan siendo el hombre del que me enamoré.

Siento mucho todo ésto.

Clara
PD: si necesitas algo díselo a Magda, ella me lo hará saber."


Ésta mañana al levantarme me la he vuelto a leer. No tenía claro que no perteneciera a un sueño pero ahí estaba, tal cómo la recordaba. Cosas así son las que te animan a seguir, supongo.

De todas formas he decidido tomarme un decanso ésta noche y quedar con Sara; puede que el tipo se haya cansado o se haya ido a otro lugar sabiendo que lo buscan, o puede que nunca más tengamos noticias de él. No creo que pase nada porque me tome una noche libre.
Además está la policía patrullando toda la noche. Confiaré en ellos hoy, que por algo son profesionales.
Viernes 13 de abril de 2007, 17:55h

Estática


Algo no marcha bien dentro de mí.
No me encuentro demasiado bien, y ésta vez no se trata de una migraña ni de un catarro. No sé que és, pero me siento pesado, sobretodo la cabeza...
Quiero pensar que es por el cansancio acumulado, aunque hay algo que me mosquea: desde éste mediodía he empezado a notar algo extraño, cómo un zumbido, una vibración muy sutil. Primero pensaba que era el móvil de alguien o el aparato del aire, pero no, resuena en mi cabeza cómo la estática de una emisora mal sintonizada. No es que me duela nada, pero coño, molesta. Me cuesta pensar.
Mañana pienso pasarme el día entero tumbado en el sofá, a ver si se me pasa, y el lunes sin falta pediré hora para el médico. Todo ésto empieza a preocuparme.

Ésta noche tocará poner buena cara -sé que no me va a costar demasiado- y fingir que estoy perfectamente. Una cosa es que le cuente a Sara que tengo poderes -con todo lo que ya conlleva- y otra es que además le diga que desde que los tengo parece que me esté descomponiendo. Aún no he decidido cómo empezaré a contárselo, ni que le diré exactamente. Supongo que según la cara que vaya poniendo me ceñiré más o menos a la verdad.
Espero que Xavier se equivoque.


Un saludo,

Daniel End
Muy bien muy bien! ;) A ver cómo se lo toma Sara. Cada vez se nota más la baja autoestima de Daniel y los problemas personales que le conllevan sus poderes, está cansado de todo. Sigue escribiendo! ;)
Sábado 14 de abril de 2007, 13:28h

Responsabilidad


Estoy deshecho. Ha pasado lo que temía y ahora me siento cómo una mierda.
Ésta noche el maníaco ha vuelto a actuar y una anciana ha sido ingresada en el Nou Hospital de Mataró, y yo mientras por ahí jugando a ser un tipo normal.
Me cago en todo, me siento responsable, joder. Si hubiera estado allí...

Me he enterado hace un rato cuando me he bajado del tren, tres mujeres mayores hablaban entre ellas en el andén, bastante nerviosas. Parece que el miedo se está apoderando del pueblo.

Prometo que saldré cada noche hasta que dé con ése malnacido, no importa lo cansado que esté o los problemas que me acarree. Ahora no puedo pensar en mí, no tengo derecho después de lo que ha pasado. Se lo debo a ésa mujer que ahora yace en una cama de hospital por mi culpa.

Sara puede esperar. Todo puede esperar. Ahora lo único que importa es cazar a ése hijo de puta, y darle una lección que no olvide nunca.
Sábado 14 de abril de 2007, 17:34h

Las cartas sobre la mesa


Ya se me ha pasado un poco el ataque de autocompasión de éste mediodía, aunque mis ideas no han cambiado, sólo han variado un poco de perspectiva.
Lo primero que tengo que hacer es organizarme, por mucho que vaya por ahí en plan superhéroe tengo que seguir trabajando si no quiero convertirme en "Sin-techo Man". Y tampoco es justo -para mí ni para nadie, y en especial para Ella- que desaparezca de repente.

No sé aún cómo lo haré con el trabajo, pero el ser autónomo es una ventaja en éste caso, quizás reajustando un poco el horario pueda llevarlo mejor. Con respecto a Sara, hablaré con ella y le pondré las cartas sobre la mesa. Creo que después de lo que hablamos ayer puedo hacerlo. Espero que lo comprenda.
Ésta situación me recuerda a algunos cómics de Spiderman, cuando ya estaba casado con Mary Jane y discutían sobre éste mismo tema, y ella intentaba acostumbrarse a lo que hacía Peter Parker cuando no estaba tirando fotos. Supongo que las mujeres de los policías y bomberos pasarán por algo parecido.
Así que se lo explicaré todo, incluído lo que omití ayer. Se merece al menos éso. Mañana por la tarde tenemos que vernos y no lo retrasaré más.

Cambiando de tema, he tenido que lavar tres veces el maldito pasamontañas para que quedara limpio, parece que el agua caliente no va bien para eliminar la sangre, lo que me lleva al e-mail que me ha mandado Xavier, en el que únicamente me ha dejado un link a una web, sin más comentarios:

http://www.anticon.biz/onlinestore/index.php

Parece que quiere convertirse en mi agente de estilo...
La idea no está mal, pero ésas capuchas parecen demasiado fáciles de apartar. Por ahora seguiré con el pasamontañas, aunque a partir de hoy me llevaré conmigo tres o cuatro paquetes de kleenex.

Ahora me encuentro bien, no me duele nada y el zumbido que me ha preocupado desde ayer ha desaparecido. Ahora que pienso en ello, se ha ido repentinamente en el tren junto a la sensación de pesadez, cuando hemos dejado atrás la ciudad de Badalona. Qué cosa más rara... De todas formas lo que importa ahora es que vuelvo a estar despejado y que me siento capaz de todo. Más le vale a ése bastardo permanecer oculto ésta noche.
WOW, ALUCINANTE!

Me he pasado por primera vez por este foro, por pura casualidad, y me ha sorprendido muchisimo éste hilo. Me he leído todos los capitulos del tirón.

- Qué pasará con Sara?
- Le detendrán al final?
- Es real Perro Negro? Cuando se volverán a ver las caras?
- Cómo compaginará su monótona vida, su nueva novia, su trabajo, y su nueva "responsabilidad"??

Engancha mucho tu historia, sigue asi! ;)
Enhorabuena tío, has conseguido engancharme, si de esta historia saliese un cómic... :O

Saludos y que sepas que este hilo ya esta en mis favoritos...
Domingo 15 de abril de 2007, 23:53h

Rostro borroso


Lo he hecho. Lo he parado y me siento cómo Dios.

Eran casi las once de la noche de ayer cuando escuché un grito ahogado procedente del cruce a oscuras que tenía unos veinte metros por delante, seguido de lo que parecían un par de golpes y el sonido de algo pesado siendo arrastrado por el asfalto. Avancé hasta el cruce y me asomé para mirar a ambos lados. Allí estaba, a una distancia de tres coches a mi derecha, intentando ocultar sus actos bajo la sombra de un enorme eucaliptus que crecía entre la acera y la calle. Siempre recordaré aquél olor que impregnaba el aire y no podré evitar relacionarlo con los minutos que siguieron. El maníaco tenía inmovilizada a una mujer de mediana edad, que se revolvía en el suelo, y le cubría la boca con una mano enguantada.
Me vió y se quedó totalmente quieto, mirándome fijamente desde las sombras mientras yo avanzaba hacia él. Por la facilidad con que sujetaba a su víctima el tío debía ser bastante fuerte. Más me valía no subestimarle.
A medida que me fuí acercando intentaba verle la cara, pero realmente parecía borrosa, tal cómo habían descrito sus anteriores víctimas.
-Suéltala -dije acercándome, ya sólo nos separaban unos metros y él seguía sin moverse, observándome. Incluso parecía que ni siquiera respirara. Era bastante inquietante, la verdad.
Cuando llegué junto al coche aparcado bajo el árbol, a escasos tres metros de ellos, hizo un movimiento muy rápido con el brazo con que sujetaba a la mujer y la soltó. Ella cayó inconsciente sobre la acera, cómo un saco de patatas, y en ése momento me asusté. Creía que la había matado.
Él retrocedió unos pasos lentamente sin dejar de mirarme y yo le seguí sin tenerlas todas conmigo. No sabía dónde me estaba metiendo, y me empezaba a preguntar si realmente estaba preparado para ello.
Pasé junto a la mujer y ví que aún respiraba. Suspiré aliviado y volví a centrar mi atención en mi "amigo", que ya había salido de las sombras. Vestía ropa de calle muy corriente, y lo único extraño era aquel rostro indefinido y el modo en que retrocedía , cómo si cada movimiento estuviera calculado y tuviera un propósito.
Llegó hasta el centro de la calle y se detuvo bajo la luz de una farola. Parecía estar esperándome. Ahora o nunca, pensé, y me lancé sobre él con la intención de pillarle por sorpresa. Pero él fué más rápido y con el codo me golpeó en el cuello, en toda la nuez de adán, haciéndome retroceder al tiempo que del bolsillo de su chaqueta sacaba una navaja con una rapidez inesperada. Intenté apartarme, pero aturdido cómo estaba sólo logré que no me ensartara de lleno. Sentí el frío mordisco del acero en un costado y retrocedí de un salto. Nos quedamos mirando el uno al otro, midiéndonos, y en la hoja de su navaja pude ver resbalando mi sangre.
No recuerdo muy bien que sucedió a partir de ése momento, pero sí sé lo que sentí: un odio brutal hacia aquél tipo. Quería acabar con él, destrozarlo, hacerlo desaparecer. Convertirlo en nada. Dejé que la rabia me cegara.

Cuando recuperé el control el maníaco estaba en el suelo en posición fetal, tembloroso y respirando con dificultad. El brazo con el que me había atacado con la navaja estaba doblado en un ángulo imposible, y en el suelo junto a él había una mancha de sangre. El arma estaba un par de metros más allá, tirada sobre el asfalto y con la hoja partida.
No sabía cuánto rato había pasado, pero no podía ser mucho. La mujer seguía inconsciente.
Arrastré al criminal bajo el eucaliptus y me cercioré de que no tenía ninguna herida grave. Luego me centré en su rostro y descubrí qué era lo que lo hacía parecer borroso: una estúpida media de color carne, recortada de forma que sólo le cubriera la cara.
En ése momento me dí cuenta de que con los nervios no me había puesto el pasamontañas antes de entrar en acción. Menuda chapuza. Por suerte la mujer no podía haberme visto bien y en cuánto al lunático..., poco importaba lo que tuviera que decir cuándo lo encontrara la policía. Le até a conciencia con la cinta de pintor y le dejé puesta la media después de comprobar que era un tipo con un rostro de lo más común.
Me acerqué a la mujer y la senté en la acera. Permanecí junto a ella hasta que ví que empezaba a reanimarse y entonces me fuí, no sin antes decirle que el tipo que había atado bajo el eucaliptus era el criminal buscado por la policía. Esperaba que me hubiera entendido.
De todas formas, cuando llegué a la primera cabina que encontré, llamé a la policía y les dije dónde podían encontrar al criminal. Colgué en cuánto quisieron saber algo sobre mí y me dirigí a casa.

Después de lo sucedido sólo me queda decir que he dormido cómo un niño, del tirón y durante más de diez horas seguidas por primera vez en meses.


Un saludo,

Daniel End
PD: me alegra ver que cada vez más gente va encontrando interesante ésta historia. Quién me lo iba a decir cuando empecé :)
Lunes 16 de abril de 2007, 17:24h

La prueba


Menuda semanita me espera.

Ahora mismo estoy terminando con el papeleo del primer trimestre, que tengo que entregar al gestor mañana mismo, mientras varios programas minimizados esperan a que me ponga con la imagen corporativa de un nuevo cliente y con la maquetación de una revista. Y éso sin contar que el lunes que viene es Sant Jordi, el día del libro y de los enamorados aquí en Catalunya, y que uno de mis mayores clientes es una sociedad cooperativa libretera con varias sucursales que querrá que les diseñe carteles, folletos y algunas cosas más, y que aún no se han puesto en contacto conmigo para hablar sobre ello. Cómo cada año, habrá que hacerlo todo en los últimos dos días...

Pero me da igual.
Hoy estoy contento, feliz. Primero por mi triunfal bautizo cómo defensor de la justícia, y en segundo lugar por cómo se tomó Sara todo lo que hablamos ayer. Me confesó que la primera vez que le hablé del asunto no me creyó y se lo tomó cómo una broma o un juego, pero ayer le demostré que todo era real. Después de la demostración creo que no volverá a dudar más de mi palabra.

La noche del sábado, después de dejar a "Rostro borroso" bajo el eucaliptus y llamar a la policía, me acordé de la herida que me había hecho con la navaja durante nuestra pelea. Me detuve bajo una farola y después de asegurarme de que nadie me veía me desabroché la parca y aparté la ropa para poder ver el corte. No me dolía en absoluto y parecía que había dejado de sangrar. No parecía muy profundo así que retomé el camino hasta casa y una vez allí me desnudé y limpié la herida con agua oxigenada. Entonces me dí cuenta de que había desaparecido. No quedaba ningún rastro del corte. Realmente me había regenerado, y extraordinariamente rápido.

Sara se asustó cuando me vió llegar junto a la cama con un cuchillo. A punto estubo de gritar, pero mi mirada serena la tranquilizó un poco. Cuando acerqué la hoja a mi brazo su expresión pasó del miedo a una mezcla de confusión y repugnancia, y al cortarme por debajo del codo y ver el primer hilillo de sangre no pudo evitar levantarse de un salto y soltar un gritito de incredulidad. Segundos después empezó a insultarme y a recoger su ropa. Antes de que hubiera terminado de vestirse me pasé la mano por la herida, apartando la sangre, y le mostré mi brazo intacto. Se quedó mirándome sin saber qué decir, con la camiseta a medio poner. Estaba muy sexy.
A partir de ahí explicarle todo lo demás fué mucho más fácil.
Cada vez estoy mas enganchada[ginyo], sigue así!!!
Me he encontrado el hilo de casualidad, me he leido la primera parte y aquí me tienes, hora y pico después y enganchado a la historia. X-D

Por cierto, por fin le cuenta todo a Sara (y de que manera al mas puro estilo superheroe), que ganas tenia X-D
Que bueno esto de Sara y el corte en el brazo! Me ha gustado mucho. Sigue así ;)
Lunes 16 de abril de 2007, 22:53h

Los superhéroes también duermen


He llegado a casa a las nueve de la noche más o menos, agotado después de un día de trabajo bastante denso. No sé yo si el ir arrastrándose por las calles atestadas para luego subirse a un tren en el que no cabe ni una aguja -y en el que encima aún ponen la calefacción aunque haga calor- forma parte del dicho que asegura que el trabajo dignifica... Quizás el refrán se inventó cuando la gente aún trabajaba en el campo y sólo tenía que aguantar su propio olor corporal.
En cualquier caso he logrado llegar sin sufrir más percances, y antes de subir a mi apartamento he recogido el montón de papel que llenaba mi buzón. Subiendo las escaleras le he echado una ojeada: facturas, propaganda del chino, resúmenes de los movimientos del banco, un display del Telepizza, más facturas y ¡oh sorpresa!, una carta de los Juzgados de Mataró. Ya tardaban...

He tirado las cartas sin molestarme en abrirlas sobre la mesa y me he ido directo a la ducha. No hay nada que me relaje más que una ducha de agua bien caliente mientras suena en la minicadena el Carmina Burana o alguno de los últimos discos de Lorenna McKennit. Mientras el agua cae sobre mí es cómo si mi alma de desligara del cuerpo y dejara el cansancio, el dolor y las preocupaciones atrás. Me siento cómo debía sentirse Lobsang Rampa cuando salía flotando en sus viajes astrales, dejando el cuerpo en la tierra reposando al otro extremo del fino hilo de plata que une lo físico con lo espiritual y que marca el camino de regreso.
El viaje ha durado unos diez minutos que se me han hecho cortos, pero desde pequeño me enseñaron que hay que racionar el agua, así que he salido del baño satisfecho y cómo nuevo. He mirado las cartas al cruzar el salón y he decidido que mañana las abriré, he querido conservar mi buen humor unas horas más. Lo suficiente para poder irme a dormir tranquilo otra vez.

Hasta los superhéroes necesitamos dormir. Al menos los de verdad.

Buenas noches.
Martes 17 de abril de 2007, 22:41h

Vuelve el zumbido


El estrés vuelve a formar parte de mi vida, hoy por segundo día consecutivo he vuelto a llegar a casa a las nueve pasadas, y sólo estamos a martes. Estoy asqueado, cansado, agobiado...
Hoy tenía que comer con Sara pero al final he tenido que llamarla para anularlo y he debido conformarme con comerme un bocadillo de atún delante del ordenador.

Me escuecen los ojos, así que procuraré no extenderme, necesito apartar la vista un rato de la pantalla antes de que me estallen los globos oculares, o se frían dentro de sus cuencas.
Así que iré al grano: hoy me he dado cuenta de algo que creo que puede ser importante y que además me ha recordado que tengo que pedir cita para el médico.
Cuando iba hacia el trabajo a primera hora de la mañana en el tren, el molesto zumbido que sentí la semana pasada se ha metido en mi cabeza al llegar a la estación de Badalona, y no me ha abandonado hasta el mediodía más o menos. Ninguno de los pasajeros que había a mi alrededor parece haber notado nada. El zumbido ha aparecido de golpe, y se ha ido de igual modo. Luego, sobre las cinco de la tarde ha vuelto y ya no me ha abandonado hasta que, ya de regreso, he dejado atrás Badalona.
No tengo ni idea de qué puede ser, pero empiezo a pensar que no se trata de un síntoma de algo. Es realmente extraño y debo averiguar qué es, ¿pero cómo? Igual Rafa tiene alguna idea.
¿He dicho ya que Rafa es mi Libro Gordo de Petete personal?

Voy a llamarle.
Miércoles 18 de abril de 2007, 9:48h

Futilidad


Estoy cabreado e indignado.
Indignado al comprobar una vez más de lo que es capaz el ser humano, y cabreado conmigo mismo por dejar que aún me afecte.

Ayer un chico mató a tiros a treinta y tres personas en Estados Unidos, la mayoría estudiantes cómo él; un hombre acabó con la vida de su novia apuñalándola en plena calle en Málaga; un niño de once años murió a manos de dos adultos después de que abusaran de él... Y la lista sigue...

¿De qué me sirve tener poderes en todos éstos casos?
Me siento inútil.
Por mucho que me esforzara, aunque dedicara todo mi tiempo a ayudar, los resultados serían tan pobres, tan insignificantes...
¿Cómo llegar a tiempo al lugar dónde se está cometiendo un crimen? ¿Cómo enterarse de que se está cometiendo?

Me siento mal al pensar ésto, pero no puedo evitarlo al ver las atrocidades de qué somos capaces, ¿nos merecemos ser salvados? ¿Y para qué? ¿Para seguir torturando, maltratando, asesinando impunemente?

Y encima, cómo si no tuviera bastante con la acidez de mis pensamientos, el maldito zumbido ha vuelto hace un rato. Joder.

***

Miércoles 18 de abril de 2007, 15:05h

Voces en mi cabeza


Joder, joder, joder. Creo que me estoy volviendo loco de verdad.
Eso o tengo un tumor en el cerebro o algo por el estilo. Aunque claro, también podría creer en lo que me acaban de "decir".
El caso es que hace cinco minutos el zumbido ha remitido, y cuando ya pensaba que iba a desvanecerse por completo y que tendría un respiro, alguien ha dicho junto a mi oreja:
- Hola Daniel. No te asustes.
Casi me he levantado de un salto de la silla. Estaba encerrado hasta ése momento en la oficina y hacía más de una hora que ninguna puerta se abría. He mirado a derecha e izquierda. Estaba totalmente solo. Por un momento he pensado que me había quedado dormido y que lo había soñado, pero entonces la voz a vuelto:
- No estás soñando, pero no puedes verme porque no estoy ahí, aunque soy tan real como tú.
No he sabido discernir de dónde procedía a voz. Incluso he mirado la pantalla del ordenador por si se había abierto algún programa que desconocía, pero no. "¿Qué coño está pasando?", he pensado sin saber qué hacer.
- Pasa que alguien ha decidido echarte un cable -ha dicho la voz. Una voz extraña, neutra, sin acento de ningún tipo. Sin embargo, no sé como, he sabido que pertenecía a una mujer. ¿Quién era? ¿Dónde estaba?
- Las respuestas a su debido tiempo, Daniel, ahora tenemos trabajo que hacer. Dentro de 46 minutos y 23 segundos un hombre con un arma de fuego entrará en un bar llamado 666 Deluxe y matará al propietario de un disparo, a menos que se lo impidas. No hace falta que corras, el lugar está cerca.
Al desvanecerse la voz el molesto zumbido ha regresado, y con él ha aparecido una imagen en mi cabeza: el rótulo del bar. Lo conozco, está a dos calles de aquí. A continuación ha aparecido un hombre de cabello cano, mirando el rótulo junto a mí sin percibir mi presencia, iba enfundado en una larga gabardina de cuero negro. Creo que es el supuesto asesino.

No sé qué pensar, pero no pierdo nada por ir a hechar un ojo. Mejor me largo ya.
Has conseguido que me enganche a tu blog, por mi parte tienes a un fiel seguidor que comprobará varias veces al día si escribes algo nuevo
Que siga, que siga, que se esta poniendo a momentos mas interesante :O :O

En serio sigue asi DanielEnd, te leo en el unico respiro que tengo en el curro y me haces pasar un momento muy ameno, arigato [oki]
Jueves 19 de abril de 2007, 17:15h

Resistente a las balas


La cagué. Lo último que recuerdo antes de despertar es el estallido de los disparos, los dos fogonazos cegándome al intentar apartarme y el olor a quemado. El muy hijo de puta me disparó a bocajarro en las tripas. Luego el mundo se vino abajo y las sombras me tragaron.

Llegué al 666 Deluxe con tiempo de sobra. Aún faltaban unos diez minutos pero al observar el local desde fuera me di cuenta de que algo no andaba bien, aunque no sabía el qué. Entré con calma, intentando serenarme a pesar de sentir cómo el corazón me latía con fuerza. El interior estaba bastante oscuro, aún no estaban encendidas las bombillas rojas que le daban aquel ambiente tétrico tan adecuado. El 666 Deluxe es un garito heavy bastante conocido que yo había frecuentado unos años atrás, durante mi época de estudiante.
Cuando mis ojos se acostumbraron a las sombras vi al tipo de la gabardina y el pelo blanco al que había venido a buscar sentado en un rincón, y entendí qué era lo que marchaba mal. En mi visión la puerta estaba cerrada, y ahora me la había encontrado entreabierta. Pasé la vista por el local, quieto frente a la entrada. Sólo estábamos el presunto asesino y yo, aunque salía ruido de la puerta de detrás de la barra. Desde donde yo estaba podía verle a través de un espejo, pero él no podía verme a mí así que decidí quedarme a la espera y ver qué sucedía. No podía abalanzarme sobre alguien sólo porque una voz desconocida me lo hubiera ordenado.
Un par de eternos minutos después, el propietario del bar asomó detrás de la barra. Seguía siendo el mismo después de tantos años.
Y entonces vi cómo el otro se levantaba y avanzaba hacia él llevándose una mano bajo la gabardina. Era el momento de actuar.
Al moverme, el barman reparó en mi presencia y el presunto asesino le siguió la mirada. Estaba a unos cuatro metros de ellos cuando sacó el revólver y me miró a los ojos con frialdad. Salté sobre una mesa cercana y desde allí me lancé sobre el tipo al mismo tiempo que él levantaba el arma. Lo tenía a escasos centímetros cuando abrió fuego sobre mí.

Lo siguiente fue despertarme en el Hospital de la Vall d’Hebrón. Mi padre dormía en una silla junto a mí y mi madre en una especie de sofá junto a la ventana. Fuera estaba oscuro.
“¡Mierda, estoy en un puto hospital! ¿Y ahora qué?” fue lo primero que pensé. “¡Me descubrirán!”
Luego recordé mis últimos segundos antes de perder la consciencia y me incorporé lentamente, con miedo, e intentando no hacer ningún ruido. No sentía ningún dolor, sólo la molesta vía que me habían enchufado en la muñeca para suministrarme el suero. Aparté la sábana y vi los vendajes que me cubrían el estómago, allí donde había recibido los disparos. Toqué un poco por encima y al comprobar que seguía sin dolerme me arriesgué a arrancarme las vendas y los apósitos.
- ¿Qué coño...? –preguntó mi padre de repente, a mi lado. Me volví hacia él y le hice una señal para que no gritara. Él se levantó y se acercó a mí. Parecía que aún no había salido del todo del sueño.
- ¿Qué haces? ¿Cómo...? –empezó bajando el tono de voz sin dejar de mirar el montón de vendas que había ido apilando al lado de la cama. Entonces le señalé el lugar dónde me habían herido.
- Hay algo que tengo que contaros, a mamá y a ti –dije mientras él se inclinaba sobre mi estómago. Luego me miró a los ojos sin saber qué decir -, pero no aquí. Tenéis que sacarme de este hospital.
- El médico ha dicho que tienes que estar...
- Ya estoy curado -le interrumpí, y me bajé de la cama de un salto. Me observó incrédulo mientras me quitaba la VIA -. ¡Papá, despierta! –susurré intentando hacerle reaccionar - ¿Dónde están mis cosas?
- ¿Qué pasa aquí? –dijo mi madre, acercándose a nosotros.
- Está curado, cariño. No me preguntes cómo, pero...
- Tenemos que irnos si no queréis que a vuestro hijo lo conviertan en un conejillo de indias –les interrumpí. Me estaba empezando a poner nervioso -. Joder, ya hablaremos en casa. ¿Dónde coño están mis cosas?
- ¡Daniel, habla bien! –me regañó mi madre, y para mi sorpresa corrió hacia un armario y sacó algo de ropa para mí. Luego miró el reloj y dijo:
–Si tenemos que irnos, será mejor que espabilemos. ¡En menos de media hora vienen a hacerte otra revisión!

Nuestra salida del hospital fue quizás demasiado fácil, aunque a esas horas de la madrugada lo raro sería que alguien hubiera reparado en nosotros.
De camino a casa de mis padres –viven en el mismo pueblo que yo, aunque en la otra punta-, les conté por encima todo lo que me había pasado durante el último mes, y a pesar de que se mostraron reticentes al principio acabaron creyéndome. Nunca he sido una persona de inventarse cosas.
Luego me contaron que el propietario del bar había sido el que había llamado a la ambulancia y a la policía, y que incluso había estado junto a mí en el hospital durante toda la tarde.
El criminal había escapado, pero al menos había salvado una vida.

Escribo esto desde el ordenador de mi madre, pues a pesar de encontrarme bien mi madre ha insistido en que estarían más tranquilos si me quedaba con ellos como mínimo hasta mañana. Tampoco me cuesta nada ceder por una vez.
No sé cómo han quedado las cosas en el hospital. Sólo sé que mi padre ha hablado con ellos varias veces, y que ésta noche vendrá el médico de la familia a verme. No tengo ni idea de cómo se desarrollarán las cosas a partir de ahora.
¡Lo que sí sé es que tengo un hambre atroz!
¡Y que soy resistente a las balas!
Viernes 20 de abril de 2007, 13:47h

El abrazo de una madre


Me encuentro mucho mejor. Descansado y cómo si me hubieran quitado un enorme peso de encima. Ya no soy prisionero de mis secretos. Todas las personas que realmente me importan saben lo de mis poderes.

Hablando de personas que me importan ayer tarde recibí llamadas de Rafa y de Sara, estaban preocupados. A Sara tenía que haberla llamado anteayer, y a causa de las dos balas que me habían metido en el estómago evidentemente no pude, y con Rafa teníamos que vernos ayer por la tarde en el Menta Negra pero se me pasó. Total que me llamaron el uno detrás de la otra y les expliqué muy por encima lo que había pasado. Hemos quedado hoy para cenar juntos los tres, así de paso se conocen. No puedo seguir avanzando en una relación sin el visto bueno de mi mejor amigo, nunca he podido. Aunque sé que siempre lo dará. Confía en mi buen criterio cómo yo en el suyo.
Por cierto, le he prohibido que traiga a Xavier.

Algo después de las llamadas llegó el Doctor Vilamajor, el médico que ha estado siempre ahí cuando alguien de la familia lo ha necesitado. Es un hombre mayor, que creo debería estar ya jubilado, pero es bueno en su trabajo y mis padres tienen una confianza ciega en él. Siempre me recuerdan que mi tía "sigue viva gracias a su intuición y experiencia". Es casi uno más de la familia, en definitiva.
Por lo que no tuve reparos en contarle cómo había acabado con dos balas en mi estómago (obviando que ahora me dedico a hacer de superhéroe amateur), y de paso, ya que estábamos, aproveché para hablarle de las constantes y aparatosas hemorragias nasales, las migrañas, y del zumbido que desde hacía unos días me taladraba el cerebro. Evidentemente no hablé de la voz, a pesar de que estoy convencido de que tiene alguna relación con ésto último.
Me observó mientras le hablaba. Por su expresión supe que él era consciente de que no se lo estaba contando todo, pero cuando terminé mi exposición no preguntó. Se limitó a pedirme que me quitara la camiseta y me auscultó en silencio. Luego siguió con la revisión y cuando terminó dijo:
- Me parece que no se puede estar más sano Daniel, pero más valdrá que vayas a ver a un neurólogo lo antes posible, no querría equivocarme. Y respecto a tu rápida recuperación tras ser herido por un arma de fuego, carece de explicación lógica -en éste punto se calló y empezó a recoger sus herramientas. Mis padres y yo guardamos silencio y nos miramos, incómodos. Cuando terminó me miró, y luego a mis padres -. Para discernir con claridad cómo ha pasado habría que someter a Daniel a múltiples pruebas, la mayoría incómodas y dolorosas -vi el miedo cruzar el rostro de mis padres tras las palabras del Doctor -. Pero no os preocupeis -añadió, dotando a su arrugado rostro de una sonrisa amable -, conocí a éste hombre que hoy tengo delante cuando no era más que un bebé, luchamos juntos contra una doble neumonía y vencimos. No voy a dejar que ahora nadie le haga daño, y menos mis colegas. Yo arreglaré éste asunto, no os preocupeis.
Les dió la mano a mis padres y luego a mi. Luego salió por la puerta sin añadir nada más y los tres suspiramos aliviados cuando mi padre la cerró tras él.
Mi madre me dió un abrazo cómo no hacía desde muchos años atrás. Ya no recordaba cómo era el abrazo sincero de una madre preocupada.

Ahora bajaré a Barcelona, ya he dejado el trabajo aparcado demasiado tiempo y los clientes empiezan a ponerse nerviosos.
Sábado 21 de abril de 2007, 21:43h

Preguntas sin respuesta


Estoy agotado. Si sigo a éste ritmo me va a dar algo.

Ayer en el tren, cuando estaba llegando a Barcelona, me asaltó de nuevo el zumbido de las narices, aunque por suerte duró sólo unos segundos antes de que la misteriosa voz hiciera acto de presencia dentro de mi cabeza, confirmando mi teoría sobre una relación entre lo uno y lo otro.
- Daniel, he estado preocupada por tí. Temía haberte perdido, pero gracias a Dios estás aquí -dijo la voz, y a pesar de que el tono era muy regular, casi robótico, pude sentir un deje de preocupación y apremio a la vez. Observé a mi alrededor, el vagón estaba lleno de gente. Si me ponía a hablar sólo ahí en medio me tomarían por loco.
- No hace falta que hables, Daniel, límitate a pensar lo que quieras decirme -me sentí imbécil cuando terminó la frase. ¿Cómo no había caído en que me leía la mente? Era evidente. Así era cómo había dado conmigo, pensé, pero seguía teniendo dudas.
- El zumbido que sientes es un efecto secundario de mi poder. Actúa sobre la gente a la que escaneo. Siento que te haya causado molestias, pero ahora que estamos conectados éstas irán desapareciendo paulatinamente hasta que llegará un momento en que no notarás absolutamente nada.
Aquello me tranquilizó un poco. Al menos ya había algo que sabía porqué me sucedía y que además tenía una fácil solución. "¿Cómo supiste a quién escanear? Cómo diste conmigo entre los centenares de miles de personas que se mueven día a día por Barcelona? ¿Hay más gente cómo nosotros? ¿Conoces a...?" la voz cortó el alud de pensamientos que había decidido liberar:
- No tenemos tiempo ahora, Daniel. No podré mantener el contacto mucho más y tienes algo pendiente qué hacer. Te prometo que te responderé a todas tus dudas pronto.

Mientras me bajaba en la estación de El Clot siguiendo sus indicaciones, la voz me explicó que la policía aún no había dado con el tipo que me había disparado, pero que me llevaría hasta él para que terminara el trabajo que había dejado inconcluso. Insistió en que no había tiempo que perder, que era muy importante poner a ése hombre en la cárcel. No me dijo el porqué, aunque después de recibir dos disparos de su arma me importaba un pimiento. Lo metería entre rejas, pero antes le iba a dar un pequeño escarmiento. Ya no me daba miedo.
Antes de desaparecer, la voz me hizo anotarme una dirección cercana a la estación. Se suponía que el tipo iba a estar en ella al menos una hora más. La voz se desvaneció antes de que pudiera pensar en cómo sabía lo que iba a suceder, así que me quedé con otra pregunta sin respuesta. Una más a añadir a la larga lista.

Llegué al edificio que la voz había creado en mi mente unos minutos atrás. Era viejo y parecía abandonado. Tenía toda la pinta de ser un piso okupa. Había varias pintadas en el muro, a ambos lados de la puerta. Una de ellas -que se repetía tres veces- llamó especialmente mi atención:

He estado aquí. Y tú me conocerás tres veces.

No era la típica frase ni tenía ningún sentido que yo debiera conocer, pero destacaba entre los tags que ensuciaban la pared cómo si fueran moscardones aplastados contra ella. Al leerla me pareció que ya la conocía, y además me embargó una extraña y súbita sensación de inquietud. Sentí cómo si hubieran escrito esa frase para que yo la leyera. Cómo si alguien quisiera advertirme.
Me devané los sesos durante un par de minutos intentando ubicar la frase, pero finalmente me dí por vencido. Avancé hacia la puerta de madera y la empujé ligeramente intentando no hacer ruido. Estaba abierta, y una escalera empinada, estrecha y oscura, subía flanqueada por unas paredes amarillentas llenas de manchas de humedad. El lugar olía a rancio.
Subí en silencio, esquivando algunas botellas vacías y cualquier otro desperdicio que pudiera advertir de mi presencia y llegué al primer rellano, de dónde partía un largo pasillo que se adentraba en la oscuridad. La escalera moría allí, al parecer alguien había hechado abajo las que subían a los pisos superiores, quizás para evitar visitas inesperadas. Los cascotes se apilaban en el rellano, entre montones de basura que olían a rayos. Aguantando la respiración, opté por inspeccionar el pasillo antes de buscar una forma alternativa de seguir subiendo. Con suerte el tipo estaría detrás de alguna de las seis puertas que se perfilaban entre las paredes en sombras.

Tras las primeras dos puertas encontré dos apartamentos -si es que se les puede llamar así- de dimensiones ridículas. En el suelo de uno de ellos había montones de bolsas de basura llenas, queapestaban cómo una manada de animales en estado de putrefacción, y en el otro había tres colchones manchados y agujereados apoyados contra una pared. La única ventana que daba a la calle y por la que se filtraba algo de luz estaba cubierta con una sábana sucia. Ví una mochila vieja en un rincón que parecía llena, pero preferí no tocar nada. Si el tipo estaba en el edificio, cómo había asegurado la voz, tenía que estar en otro lado, así que volví al pasillo y avancé hacia las siguientes dos puertas.
Tuve suerte y encontré lo que buscaba al abrir la primera de ellas, la de la derecha, aunque lo que ví no era lo esperado. El apartamento estaba algo más limpio que los dos que ya había visto y la luz del día entraba por la ventana abierta, iluminando la escena. Había algunos muebles viejos pegados a las paredes y bajo la ventana, tumbado en un sofá desvencijado, estaba mi "amigo". Su gabardina estaba en el suelo, a sus pies.
No hizo ningún movimiento cuando entré ni pareció darse cuenta de mi presencia. Parecía dormido.
Me acerqué muy poco a poco. No sentía miedo, pero la idea de que me volvieran a disparar no me tentaba en absoluto. No quería volver al hospital, quizás la próxima vez no pueda salir tan fácilmente.
Al acercarme ví la goma atada por encima del codo y la aguja colgando. Sus ojos me miraron sin verme. Estaba en pleno viaje. Me agaché y registré la gabardina. Encontré el arma con que me había disparado unos días atrás, un par de bolsas bastante grandes llenas de un polvo blanco -heroína o cocaína, supuse- y una cartera con documentos y algo de dinero. Llevaba documentos de identidad de varios países y con distintos nombres.
Lo dejé todo dónde estaba y observé al asesino pensando qué hacer con él. Finalmente, viendo que el cabrón tenía viaje para rato, volví al apartamento dónde estaban los colchones, y arranqué un trozo de sábana con la que lo até luego. El hijo de puta no estaba en condiciones de recibir ningún tipo de lección, así que me conformé con llamar al 091 y largarme de allí. Con todo lo que llevaba encima lo iban a empapelar, así que de una forma u otra, había cumplido con mi misión. "Ya aprenderá lecciones en la cárcel" pensé al salir a la calle. Aspiré aire fresco y me sentí bien. Muy bien.

Luego me pasé por la oficina y avancé tanto trabajo cómo pude hasta que llegó la hora de ir a buscar a Sara y Rafa. Nos encontramos frente al Zurich y bajamos tranquilamente por Las Ramblas hasta llegar al Paseo Colón. Allí nos metimos en un japonés que conozco desde hace un tiempo, dónde se come muy bien aunque no te gusten el pescado crudo ni las algas, cómo es mi caso.
Los dos congeniaron rápidamente, y pronto se aliaron contra mi después de contarles con todo detalle lo sucedido éstos días atrás. La próxima vez, antes de desmayarme, les mandaré un mensaje al móvil informándoles de la situación...

El resto de la noche, lo que siguió después de que Rafa nos dejará tras tomar unas copas, prefiero guardarlo en mi cabeza. Hay cosas que no se sienten o recuerdan igual cuándo las lees. Sólo diré que he dormido más bien poco, por no decir nada, y que al levantarme he ido al despacho a trabajar en el diseño de una revista hasta primera hora de la tarde.
Después de comer me he echado una siesta que me ha dejado aún peor. Me hago mayor, joder.

Y encima ahora tengo que bajar a Barcelona. La voz ha conectado conmigo hace un rato y me ha dicho que tengo que conocer a alguien dentro de dos horas, en el centro de Plaza Catalunya. La frase exacta ha sido:

Debes conocerle hoy por primera vez.

¿Quién será? ¿Porqué tengo la sensación de que tiene algo que ver con las pintadas de la pared que ví ayer tarde? ¿O es simple casualidad?
En fín, más preguntas sin respuesta. Espero que la cosa cambie pronto, porque empiezo a estar hasta los cojones de tanto misterio.


Un saludo,

Daniel End
Domingo 22 de abril de 2007, 23:48h

Juan Blanco


Ayer conocí a Juan Blanco por primera vez.
Apareció cuando el reloj marcó la medianoche. Apenas dos minutos antes habían cruzado la plaza un grupo de chavales, pero en ése momento la plaza estaba totalmente desierta, cosa extraña siendo sábado. Las farolas iluminaban el lugar por encima de los árboles.
De repente alguien posó una mano sobre mi hombro desde atrás y dí un respingo. Me hallaba en el centro justo de la plaza, debía haberlo visto venir, o cómo mínimo haberle oído.
Me volví preparado para cualquier cosa, apretando los puños inconscientemente. En ése momento pensé en Perro Negro, pero no era él el que estaba frente a mí. Era un hombre mayor, de rostro arrugado, de una palidez mortal y pelo completamente blanco. Sus ojos azul hielo se posaron en los míos y tuve la certeza de que ya le conocía. Vestía un traje anticuado totalmente blanco que hacía juego con su larga cabellera, y en la mano izquierda sostenía un delgado bastón de metal.
- Hola Daniel, soy Juan Blanco -dijo rompiendo el silencio con una voz suave, ligera, que inspiraba confianza -. He venido a ayudarte, a enseñarte. A mostrarte quién eres hoy y quién serás mañana. Soy tu guía a través del nuevo camino que se te presenta.
"Al fin respuestas" recuerdo que pensé en ése momento. Juan Blanco habló de nuevo, y por sus palabras supe que podía leer la mente cómo "La Voz":
- No tengo todas las respuestas pero sí algunas, en efecto. El resto te serán reveladas a su debido tiempo. Ahora, por favor, haz el favor de seguirme. Éste no es lugar seguro -me agarró del brazo y cruzamos bajo los árboles hasta la parte exterior de la plaza. Cuando estubimos junto a las escaleras que llevaban a la acera se detuvo y alzó el bastón de metal frente a una de las gárgolas que reposan en la baranda de piedra, que se iluminó hasta cegarme.

La canción "Hoy ya no estás aquí" de Il Divo sonaba cuando recuperé la visión. Ya no estábamos al aire libre. Juan Blanco se hallaba a unos metros de mí, hojeando un libro junto a un antiguo escritorio abarrotado de tomos y papeles enrollados. Nos encontrábamos dentro de una vieja y enorme biblioteca, iluminados tenuemente por lámparas de un cristal amarillo que dotaban de calidez al lugar.
Juan Blanco alzó la mirada del libro y dijo:
- Poca gente sabe de la existencia de éste lugar, y menos son los que han podido entrar.
Luego, extendiendo los brazos de un modo bastante teatral, añadió:
- Bienvenido a la Biblioteca Invisible, Daniel.


Buenas noches,

Arawna
http://soyunsuperheroe.blogspot.com/
Muy bueno tio, me tienes enganchadisimo, visito al menos 5 veces al día tu web para ver si has actualizado . Sigue así que la historia está tomando un rumbo bastante wapo
Lunes 23 de abril de 2007, 10:10h

La Biblioteca Invisible


-Aquí se reúne todo el conocimiento que existe sobre nuestra civilización -dijo Juan Blanco caminando a mi lado. Gigantescas estanterías nos flanqueaban, fundiéndose con las sombras que crecían a lo lejos y sobre nuestras cabezas. Aquella biblioteca parecía el sueño febril de un aficionado a la lectura con todo el tiempo del mundo -, aunque no encontrarás ningún libro de historia que puedas comprar en una librería, ni ninguna biografía autorizada de los grandes hombres y mujeres que se supone cambiaron o influyeron en el devenir de nuestra historia.
"Ésta es la cuna del conocimiento de los eternos perdedores, de los pobres y de los perseguidos. De los incomprendidos tomados por locos. En resumen, Daniel, aquí está la historia inalterada, tal como realmente fue, cruda y sin aderezar."
Asentí sin comprender qué tenía que ver aquello conmigo mientras mis ojos seguían ocupados leyendo los títulos de los lomos a medida que avanzábamos, buscando alguno que reconociera. ¿Cómo podía ser verdad lo que decía? ¿Cómo habían podido mantener aquello oculto tanto tiempo?
-Sé paciente, Daniel, pronto comprenderás -dicho ésto se detuvo y sacó un voluminoso tomo de aspecto muy antiguo de un estante. Me lo mostró. El título estaba en latín, grabado en letras doradas casi ilegibles.
"Confesiones de Pedro -tradujo Juan Blanco para mí. Nunca había oído hablar de él, así que me limité a encogerme de hombros -. En éste texto se basan tanto El Nuevo Testamento cómo la actual Biblia, aunque casi todo lo que hay aquí escrito fue eliminado y sustituido. Lo único que ha llegado hasta nuestros días es la Primera Epístola de San Pedro, la carta bíblica dirigida a "los desconocidos diseminados por el extranjero", aunque con algunos cambios, cómo por ejemplo las palabras "vida santa", inexistentes en el texto original.
"Pedro empezó a escribir sus andanzas junto a Jesucristo de Nazaret después de renegar de él, arrepentido y sintiéndose culpable por su cobardía. Gracias a él hoy sabemos que Jesús no era hijo de Dios, sino un hombre común, un carpintero que un buen día despertó cambiado, dotado de unos poderes inexplicables. Cómo tú, Daniel, y cómo tantos otros a lo largo de la historia. Gente que intentó cambiar el curso de los acontecimientos, marcar ésa diferencia que tanto te obsesiona, y que fueron perseguidos, asesinados y olvidados. Según éste texto, Jesucristo sería el primer superhéroe del que tenemos constancia escrita, aunque es de suponer que muchos de los nombres que conocemos y que atribuimos a dioses o guerreros legendarios fueran también hombres cómo él."
Yo guardaba silencio, escuchando e intentando asimilar lo que me estaba contando. Nunca he sido una persona religiosa y me considero agnóstico desde que tengo uso de razón, pero cuando llevas unas semanas con poderes, alguien a quién nunca has visto te habla directamente al cerebro y te transportan de un lugar a otro en una milésima de segundo, empiezas a creer que todo es posible por inverosímil que parezca. Pero aquello era demasiado, sentí que el cerebro me iba a estallar. La realidad entera parecía estar quebrándose a mi alrededor. De repente me daba la sensación de que todo lo que conocía era mentira.
-Tómate tu tiempo, Daniel -dijo Juan Blanco, y su voz me tranquilizó un poco -. Tienes mucho en lo que pensar y sé que estás cansado. Vuelve a casa y relájate. Descansa mañana y piensa en lo que te he contado. Cuando estés preparado volveremos a vernos y empezaremos con tu entrenamiento.

Lo siguiente que recuerdo es despertarme en mi cama al día siguiente. El reloj-despertador marcaba las 17:03. Al principio pensé que todo había sido un sueño muy real, pero al salir al comedor ví el libro sobre la mesa, junto a la carta de los juzgados que aún no había abierto.
Me tomé un vaso de leche con nesquik y me volví a la cama.

No me he despertado hasta ésta mañana para ir a trabajar. Creo que nunca había dormido tanto.


Un saludo,

Daniel End
PD: aprovecho para anunciaros que hoy empezaré a colgar algunos bocetos de los personajes en el blog, en la sección Galería de Ilustraciones.
Lunes 23 de abril de 2007, 21:20h

Confianza


Después de un duro día de trabajo, justo al salir del edificio dónde tengo la oficina, el conocido zumbido ha vuelto a mí, aunque ésta vez más suave, cómo me había asegurado "La voz" la última vez que hablamos. "Ya lo echaba de menos", he pensado irónicamente.
Me he despedido de la portera, que entraba en ése momento, y he salido a la calle. Qué calor, joder. Cuando me disponía a quitarme la americana, "La voz" ha penetrado en mi cerebro con una advertencia:
- Siento una presencia anómala cerca. Viene hacia tí. Deberías...
La conexión se ha cortado de repente, dejando tras de sí el eco agónico de "La voz" y un dolor de cabeza tan intenso que casi me tumba en el suelo. Cuando el mal ha remitido he abierto los ojos lentamente, y no he necesitado más de dos segundos para saber quién era la "presencia anómala".

Todo a mi alrededor estaba en blanco y negro, la gente de la calle se habían convertido en maniquíes o estátuas, y el Sol había perdido su fuerza. Ya no necesitaba quitarme la americana.
-Ya puedes salir, Perro Negro -he dicho, buscándole con la vista entre la gente inmóvil. El sonido de una puerta de coche abriéndose ha precedido a su aparición. Ha descendido del taxi con la parsimonia que le caracteriza, y con su sonrisa profident. Ésta vez Perro Negro vestía como un alto ejecutivo, con maletín incluido.
-¿Ya nos conocemos, eh? -ha bromeado subiéndose a la acera sin mover ni un músculo de la boca, manteniendo su eterna sonrisa de joker negro. En ése instante me he dado cuenta de que empezaba a perderle el miedo. No he contestado y he esperado a que se situara frente a mí. Ésta vez le he mirado fijamente a los ojos levantando la cabeza, desafiante.
-Te propongo un trato -ha dicho de repente, desviando la mirada hacia el maletín. Cuando he bajado la mía lo ha levantado un poco, mostrándomelo y acariciándolo con la mano libre cómo quién muestra un valioso tesoro -. Si me prestas a tu novia durante tres días te daré el contenido de éste maletín.
Nuestros ojos se han vuelto a cruzar y recuerdo haber pensado en ése momento que algún día le destrozaría ésa sonrisa suya tan odiosa. Algún día no muy lejano, espero.
-Es broma, amigo Daniel -ha susurrado acercándose a mi cara. No me ha gustado nada ése "amigo" salido de su sonrisa de sal -intentaba suavizar un poco las cosas entre nosotros. Jamás compraría el amor de una mujer.
-¿Qué coño quieres? -he preguntado, hasta los cojones de aguantar sus juegos.
-Venga, venga... Tranquilízate. Las cosas no son cómo crees. No soy tu enemigo. Ni yo ni ninguno de mis hermanos. A pesar de que te metiste dónde no debías, al final recapacitamos y decidimos olvidar el agravio. No tuviste la culpa y lo sabemos. Sólo actuaste cómo consideraste correcto en ése momento. Cualquiera puede equivocarse... ¿somos humanos, no, Daniel? -aquella pregunta olía a juego sucio, a las trampas de un fullero, a secretos sin pronunciar. Y a la vez olía a esperanza, a un nuevo día, a una vida mejor.
-Qué es lo que quieres de mí? -he insistido. La presencia de Perro Negro, sumada al intenso frío que azotaba todo a su alrededor, me hacía perder la paciencia a la vez que me destrozaba los nervios. No es nada agradable hablar de gilipolleces a varios grados bajo cero con un negro de más de dos metros que además no mueve los labios al hablar. No es una experiencia que le desee a nadie.
-Bien, vayamos al grano pues, si es lo que quieres -diciendo ésto se ha agachado de nuevo hacia mí y ha empezado a hablar en susurros junto a mi cara -. Sé que has estado con el viejo. Seguramente te habrá hablado de Jesucristo, de Pedro, y de sandeces sobre los desheredados de la Tierra. Me apuesto lo que hay en el maletín a que ya te ha mostrado su biblioteca, ¿me equivoco?
Nuestras miradas se han cruzado en silencio, y luego ha continuado, bajando aún más el tono de voz:
-He venido a darte un consejo, Daniel, y espero que luego no me vengas llorando, pidiéndome ayuda o perdón por no haberme creído.
"Ése viejo te instruirá y te ayudará a comprender aquello en que te estás convirtiendo, te mostrará maravillas que nunca has creído posibles. Te aconsejará en los momentos malos y te prestará su fuerza cuando desfallezcas. Con el tiempo se convertirá en un segundo padre para tí. Y cuando no exista ni una grieta, ni una sombra que amenace tu confianza en él, te clavará una daga oscura y ponzoñosa en el corazón y te abandonará en el rincón más sucio de la ciudad."

Me he quedado ahí quieto, soltando volutas blancas de aire condensado cada vez que expiraba. Escasos centímetros separaban nuestros rostros. Sus ojos, de un tono verde amarillento muy claro me observaban con curiosidad, cómo si se preguntaran qué haría yo a continuación.
Y de repente ha desaparecido.

Dos minutos más tarde, en los que no me he movido del lugar tratando de analizar aquél encuentro, me he quitado la americana y me he dirigido a la estación. Volvía a tener calor.
Joder tio que pasada de historia, ademas hasta los bocetos de los personajes encajan con lo que proyectas en el texto, la verdad tio es que te admiro, ojala escribiera con tanto gancho como tu [ok] [ok]

acuerdate de mi personaje please XD XD
Martes 24 de abril de 2007, 10:51h

Puto Chaikovski


Ésta noche he tenido un sueño de ésos que te dejan hecho mierda.

Avanzaba junto a alguien por unas catacumbas lóbregas, húmedas, iluminando nuestros pasos con una antorcha. Las sombras temblaban, y avanzaban y retrocedían a nuestro alrededor, cómo animales que no parecían decidirse entre el miedo y la curiosidad.
Ecos de una radio mal sintonizada llegaron de repente a nuestros oídos desde distintas galerías, arrastrando hasta nosotros los compases de El Cascanueces, apagando nuestros gritos y los de la persona que esperaba ser rescatada. Sabíamos que gritaba desde un lugar cercano, pero el estruendo provocado por la suite de Chaikovski nos impedía localizarla.
Una sensación de pérdida siguió a la de impoténcia, y entonces el que me acompañaba se volvió hacia mí con lágrimas en los ojos. Reconocí a Juan Blanco cuándo dijo en un murmullo:
-La hemos perdido, Daniel. Hemos llegado tarde.
Repentinamente los túneles se hallaron totalmente inundados y me encontré flotando en medio de la gran masa de agua helada, aguantando la respiración. Intenté moverme, buscar una salida a ciegas, impulsándome en el agua con torpeza al ritmo de la música. Ví luz a lo lejos y buceé hacia ella, y al acercarme los ví.
Primero ví a Sara, luego a Rafa y a Xavier, y después a mis padres. Finalmente flotó junto a mí un hombre de uniforme. Todos flotaban en el fondo, rígidos, muertos, y se mecían suavemente mientras me miraban con aquellos ojos sin vida, acusándome.
Abrí la boca para gritarles que yo no tenía la culpa, pero una tromba de agua bajando por mi garganta me lo impidió, ahogándome.


Súbitamente he despertado, cubierto de sudor y respirando con dificultad. Algo líquido, pegajoso y oscuro manchaba mis manos, mi rostro y las sábanas. Otra maldita hemorragia, he deducido segundos después, al recuperar la consciencia de dónde estaba. He vuelto a dormirme sin hacer ni el intento de ir a lavarme.

Cuándo me he despertado ésta mañana casi me muero del asco.


Un saludo,

Daniel End
PD: lopobich el día 1 o 2 de mayo diré cual es el personaje elegido. Paciencia XD
Miércoles 25 de abril de 2007, 10:10h

Reunión


Ayer quedé con Sara, Rafa y Xavier, para hablar de mis encuentros con Juan Blanco y Perro Negro. Sara me pasó a buscar por el trabajo y nos volvimos juntos desde Barcelona. Habíamos quedado con mis amigos en el Menta Negra.

Lo de quedar con ellos e involucrarlos aún más no sé hasta que punto será una buena idea. La pesadilla de la noche anterior aún sigue fresca en mi memoria, y tiene toda la pinta de ser una especie de sueño premonitorio o una advertencia, aunque también pudo ser algo más sencillo: la manisfestación subconsciente de mis miedos más profundos. El Dr. Freud tendría algo que añadir a éso, y casi con seguridad sería algo relacionado con algún tipo de abuso que debí padecer en mi infancia.
El caso es que la teoría de la premonición no se sostiene. Mis poderes son de otro tipo, así que he decidí aparcarla.
No podía guardarme todo aquello para mí, era demasiado grande. Además, ahora más que nunca necesito segundas, terceras, e incluso cuartas opiniones. Necesito ver la escena desde todos los ángulos posibles.

-Pues vaya lío -dijo Xavier cuando terminé de relatarles lo sucedido éstos últimos días. Sólo había dado dos sorbos a su zumo desde que había empezado la reunión, una hora antes.
-Es una decisión importante la que tienes entre manos -añadió Rafa, luchando por arrancar la etiqueta de su botella.
-Por éso os he reunido a todos hoy. No tengo ni puta idea de qué hacer. Cualquiera de los dos podría estar mintiendo.
-O los dos a la vez -murmuró Sara. Levanté la vista hacia ella frunciendo el ceño. No había contemplado aquella posibilidad.
-¿Y si te lo montas por tu cuenta? Yo creo que pasaría de los dos... Puede que tardes más en dominar tus poderes, pero eres un tío inteligente. No necesitas a un Morfeo.

Las palabras de Xavier habían dado en el clavo. Juan Blanco se me había aparecido en el momento adecuado, representando fielmente el papel de tutor. ¿Pero aquello dónde deja a Perro Negro? ¿Cuál es su papel? Lo único que tengo claro es que se conocen entre ellos, y que no son amigos precisamente.

Rafa habló de nuevo:
-Suponiendo que Perro Negro diga la verdad y que el viejo sólo quiera utilizarte cómo a un simple peón, ¿porqué no sacar provecho de ello?
Los tres le miramos en silencio, esperando a que continuara de exponer su idea. Él, sabiendo que había captado nuestra total atención, se lo tomó con calma. Dió un par de tragos a su Voll, se aclaró la garganta, y continuó allí dónde lo había dejado:
-És bien sencillo. Reúnete con él y aprende todo lo que puedas, a la vez que nos mantienes informados de todo. Alguno de nosotros se dará cuenta si algo cambia, si las cosas empiezan a torcerse o a oler mal. Cuando llegue ése momento te diremos: "hasta aquí, Daniel", y tú deberás hacernos caso -mi mejor amigo miró a Sara y a Xavier, y ellos asintieron. Luego los tres pares de ojos me miraron a mí con convencimiento -. Te pararemos a botellazos si hace falta -bromeó Rafa, suavizando algo la situación -, pero no cruzarás ésa línea invisible que puede llegar a convertirte en el Darth Vader del siglo XXI, éso tenlo por seguro.
Nos relajamos totalmente tras ésa última frase, riéndonos con ganas, y Xavier pudo al fín darle un tercer trago a su zumo.

-Una última cosa -dijo Rafa a los pocos minutos -, no le hables al viejo de Perro Negro. No la cagues en éso. Pase lo que pase, no le hables de él.
-Creo que puede leerme la mente, tío.
-Entonces no pienses en él cuando estés en su presencia.
-Piensa en mí, bobo, y en aquello que tanto te gusta que te haga... -añadió Sara, sonriendo picaronamente. rafa y yo nos miramos, rojos los dos cómo tomates. Nos habíamos quedado sin palabras.
-¡Hablaba de los pastelitos de chocolate Cheddar, guarros!
Nos dió un ataque de risa que duró hasta que Xavier volvió del baño, que se quedó mirándonos sin entender nada. Luego añadió:
-¿Sabeis que eso de que Jesucristo fué el primer superhéroe de la historia ya lo había pensado yo hace años?
Las risas se convirtieron en carcajadas estentóreas, los estómagos empezaron a dolernos y las lágrimas caían imparables por nuestras mejillas. Xavier empezó a reirse también, supongo que por pura inercia.
Miércoles 25 de abril de 2007,

Su nombre


Ésta tarde, serían las cinco y poco, he notado de nuevo el zumbido delator de un escaneo mental, pero ésta vez no me ha molestado. Ha llegado más débil que nunca, posiblemente habría pasado desapercibido si no conociera la sensación, y sinceramente me ha alegrado sentir de nuevo la presencia en mi mente de "La Voz", al menos era una señal de que seguía ahí, fuera dónde fuera "ahí". Desde el lunes, cuando apareció Perro Negro, no había sabido nada de ella, y me preocupaba que la intervención del gigante la hubiera dañado o le hubiera afectado de alguna forma.
-Gracias por preocuparte, Daniel -ha dicho la voz sin rastro alguno de emoción en el tono, cómo de costumbre -. Eres un buen chico.
"Hola..." he empezado a formular un saludo, y entonces ha sido cuando me he dado cuenta de que no sabía su nombre -si es que lo tenía- y que llamarla directamente "La Voz" no quedaba demasiado bien.
-¿De verdad quieres saber cómo me llamo? -ha preguntado ella. Parecía que le extrañara mi interés.
"Ya que hablamos a menudo, creo que sería lo suyo, ¿no?"
Entonces ha guardado "silencio" durante un par de minutos. Casi he podido sentir sus dudas cómo si fueran las mías. Quizás no quería decirme su nombre. Quizás era la forma de mantenerse a salvo. Si ella lo consideraba necesario, podía pasar sin saber su nombre verdadero, con que me dijera cómo llamarla en lugar de el mote que le había puesto...
-Vale, te diré mi nombre..., sólo es que hace mucho que no se lo digo a nadie. No llego a conocer a demasiadas personas aquí, ¿sabes? Sí, puedo leer por encima lo que piensan, muy vagamente la mayoría de las veces, ver a través de sus ojos en ínfimas ocasiones, e incluso comunicarme con algunos, como contigo, pero son muy pocos los que están predispuestos a ello.

Es extraño, ahora, después de leer lo que acabo de escribir, me doy cuenta de que hasta hoy pensaba en ella cómo en algo parecido a una máquina, supongo que por ésa falta de expresión y emoción que se percibe en su tono cuando "habla". Hasta hoy había sido sólo una voz que contactaba conmigo para darme instrucciones, cómo un ordenador, más o menos.

Finalmente, después de otra pausa, me ha dicho cómo se llamaba. Tengo que confesar que no me esperaba un nombre cómo ése.

-Me llamo... Carmen.


Un saludo,

Arawna
PD: para la mayoría éste capítulo puede resultar bastante irrelevante, pero para los que no se han quedado en los posts de los foros ni el blog ¿Soy un superhéroe?, puede significar bastante más y dar algunas respuestas inesperadas.
Una pista: alguno de los links que hay en el blog puede ayudaros a entender de qué va ésto ;)
Jueves 26 de abril de 2007, 10:05h

Ordenando las ideas (I)


Hoy veré a Juan Blanco. Carmen me dijo ayer que ya se encargaba de arreglar el encuentro.

No sé dónde me estoy metiendo. Hasta hace escasamente un mes yo era un tío cómo cualquier otro, un currante más atrapado en los engranajes de una rutina autoimpuesta. Y ahora voy camino de convertirme en una especie de superhéroe. Joder, suena a chiste.

Cuando todo empezó creí erróneamente que era el primer humano con poderes, pero he podido comprobar éstas últimas semanas que no soy tan especial. Hay cómo mínimo tres personas más, que yo conozca: Juan Blanco, Carmen y Perro Negro. Y por lo que me han dicho unos y otros, puedo deducir que hay muchos más.
Lo que me lleva a plantearme qué hacen éstas personas, a qué se dedican, porqué no se sabe nada de ellas. Unos cuantos cómo nosotros podrían marcar la diferencia con facilidad, e incluso hacerla evidente para el resto de la humanidad. ¿Porqué permanecer en las sombras? ¿Porqué no unirse y arreglar todo aquello que no funciona?
Espero que el encuentro de hoy dé respuesta a alguna de mis dudas.

Por cierto, Carmen dejó entrever, antes de cortar la conexión, que si me porto bien me dirá dónde puedo ir a conocerla.
Me sigue encantando. Esto

Juan Blanco escribió:He estado aquí. Y tú me conocerás tres veces.


me ha puesto los pelos de punta...

Muy buen punto el del enlace a la tienda de sudaderas con capucha, se ve que te gusta cuidar los detalles y ajustarlo todo al milimetro.

¡¡¡¡No pares por favor!!!!
Viernes 27 de abril de 2007, 10:20h

Una noche de cine


Nos encontramos a las 21:30h frente a la estación de metro de Fontana, en el barrio de Gracia, cómo me había indicado Carmen.
Juan Blanco hizo una aparición similar a la de la primera vez, cómo salido de la chistera de un mago. En ése momento me imaginé a toda la gente cercana dejándolo todo de lado para aplaudirnos frenéticamente, y a nosotros dos bajo la deslumbrante luz de los focos.
-Hola, Daniel -saludó Juan Blanco, sonriendo. Me había leído la mente, lo que me hizo enrojecer un poco y sentirme bastante idiota -. Sígueme, va a empezar la película.

Creí haberle entendido mal, pero no dije nada y le seguí en silencio. Unos minutos después, mientras andábamos por una de las estrechas callejuelas que cruzan el barrio de lado a lado, volvió a hablar:
-Es una de las primeras cosas que te enseñaré -no entendí a qué se refería y se dió cuenta, por lo que siguió hablando -. Me refiero a detectar a uno de nosotros antes de que llegue junto a tí. Puede serte muy útil, y salvarte la vida en más de una ocasión.
Asentí en silencio, no me sentía cómodo. Intentaba no pensar, concentrarme sólo en lo que él decía y a la vez dejar a un lado las dudas. El plan de Rafa parecía muy sencillo rodeado de amigos y con dos cervezas de más, pero allí, junto a aquel hombre extraño, no lo fué en absoluto.
-¿Qué te preocupa? -preguntó. "Putos telépatas" pensé antes de poder pararlo. "Mierda. Mierda, mierda".
Juan Blanco me miró divertido. Luego dijo, sin dejar de sonreir:
-Si quieres, puedo dejar de leerte. Lo hago para conocerte más rápido y poder sacar lo mejor de tí, pero si lo prefieres podemos volver al método tradicional. Yo aprendí con él.
No me esperaba aquella reacción. Dudé unos segundos antes de asentir.
-Te lo agradecería de veras -dije, a la vez que un sentimiento de culpabilidad me invadía -. No estoy acostumbrado a todo ésto, y me resulta bastante... perturbador. Creo que puedo aprender mejor, al menos al principio, si me siento más relajado.
-Qué razón tienes, Daniel. A veces olvido mis primeros días, mi propio aprendizaje. Todo dudas y desconfianza. Y miedo, mucho miedo. Tú al menos no tienes miedo, tienes mucho ganado.

Seguimos andando en silencio, los dos inmersos cada uno en sus pensamientos, ésta vez en privado. Cruzamos un par de travesías y finalmente torcimos por una calle peatonal a la izquierda.
-Hemos llegado -dijo, deteniéndose frente a los cines Verdi.
Así que no le había entendido mal. Íbamos a ver una película. Aquello me sobrepasaba, no era lo que esperaba en mi primer día. Ir al cine a ver una película soporífera de un director de nombre impronunciable no era la idea que tenía del entrenamiento para superhéroe. Quizás era una prueba. Quizás Juan Blanco, mi maestro, quería medir mi fuerza de voluntad, pensé irónicamente.
Se adelantó hasta la taquilla, sacó dos entradas y nos metimos en el cine. En ningún momento me dijo qué íbamos a ver ni yo pregunté.


Un saludo,

Daniel End
Martes 1 de mayo de 2007, 14:30h

Primera fase


Aquellos hombres tenían cuernos y en lugar de hablar balaban. Corrían por calles estrechas, empinadas, flanqueadas por altos edificios grises, y cuando se encontraban cruzaban aquellos enormes cuernos de carnero en combate singular.

Así comencé el aprendizaje hace ya unos días, cuya primera fase ha terminado hoy. Estoy agotado, tanto que no puedo dormir, y eso que desde el pasado viernes no he dormido ni un minuto, así que escribiré hasta caer rendido.

Lo primero que he hecho hoy al llegar a casa ha sido llamar a Sara, y luego a Rafa. No han sabido nada de mí desde el viernes, cuando les advertí de que podía estar varios días sin dar señales de vida. Juan Blanco había sido muy vago en sus predicciones, por lo que cuando hablé con ellos no tenía ni idea del tiempo que me iba a llevar aprender todo lo que tenía que enseñarme. Me había dejado muy claro que dependía de mí.
Mañana cenaré con Sara, y el jueves he quedado con Rafa, que llamará a Xavier, y nos veremos en el Menta Negra, para variar. Es lo que tiene vivir en un pueblo de mierda con un solo bar decente.

Cuando salimos del cine caminamos hasta el metro sin decir una sola palabra. Yo intentaba asimilar lo que había visto. Entender aquella rareza y además captar la relación que podía tener conmigo, con Juan Blanco y con el adiestramiento que supuestamente había empezado ya. No me atreví a preguntar cuando nos despedimos, y él tampoco dijo nada, se limitó a sonreir. Cuando crucé la barrera de entrada al metro y me volví para verle él ya no estaba, como había esperado.
Aquella noche soñé con cabras con cabeza de hombre que hablaban en lugar de balar y trabajaban en una enorme oficina que no parecía tener fin. Fué un sueño bastante inquietante, que además no me ayudó a comprender una mierda.

El viernes al salir del trabajo Carmen contactó conmigo para indicarme el lugar de mi próximo encuentro con Juan Blanco. El viejo me esperaba frente al Museo de Ciencias Naturales, en el Parque de la Ciudadela, a las diez de la noche. Tuve el tiempo justo de ir a casa, darme una ducha rápida, cambiarme, llamar a Sara para decirle que tenía ganas de verla, y volver a Barcelona.
Me bajé en Arco de Triunfo y caminé por el paseo hasta la entrada del parque. Entonces, frente a las enormes puertas de hierro negro que me impedían el paso, recordé que lo cierran a las nueve, por lo que tuve que saltar la valla que lo rodea después de asegurarme de que no había ningún guardia de seguridad cerca. "Empieza bien la noche", pensé.
Llegué a la entrada del museo dos o tres minutos después, y allí estaba él, esperándome. Esa vez había prescindido de usar sus trucos de "magia", lo que contribuyó a enfatizar aquella sensación que había crecido en mi interior a lo largo del día de que aquella noche empezábamos de una vez por todas con mi entrenamiento. Sin mediar palabra hizo un gesto para que le siguiera y acercándose a las puertas del museo sacó de su nívea chaqueta un manojo de llaves, y utilizando una de ellas escogida al azar -al menos esa fué la sensación que tuve- nos abrió paso a su interior.
-Hace unos años trabajé aquí -fué la respuesta a mi pregunta no formulada -. Y tranquilo, no te he leído la mente, simplemente he observado la duda en tu rostro -añadió. Su sonrisa paternalista y a la vez misteriosa, y sus deducciones siempre acertadas, empezaban a molestarme.
Nos adentramos escaleras abajo en el edificio, con la sensación de que desde la oscuridad nos observaban enormes esqueletos de dinosaurios, rarezas genéticas conservadas en sus botes de formol y animales disecados agazapados en las sombras, que parecían esperar eternamente a volver a la vida. Cuando llegamos al nivel más bajo, Juan Blanco volvió a sacar el manojo de llaves y abrió otra puerta.
-Aquí es dónde empezará tu adiestramiento -dijo, señalando la completa oscuridad que había al otro lado -. Debes entrar ahora. Yo entraré detrás de tí en un momento.

Desde que entré en aquel lugar hasta que he salido han pasado tres días y cuatro noches, aunque a mí me han parecido tres meses por lo menos. No he comido, ni bebido, ni dormido, y apenas he podido pensar en nada que no fuera lo que allí sucedía. Ésta mañana, cuando al fín hemos salido, Juan Blanco me ha dicho que ya estoy listo para la siguiente fase, pero me ha dado unos días de descanso.
Ahora mismo no me siento preparado para describir todo lo que he experimentado. Aún estoy procesándolo. Ni siquiera tengo claro dónde he estado metido. Eso sí, a pesar del cansancio, me siento más fuerte y capaz que nunca.

Creo que es el momento de irme a la cama. A ver si consigo dormirme de una jodida vez.
DanielEnd, ¡¡¡necesito mas!!!

Tio, espero ansioso mas capitulos de esta gran historia!!

Enga que nos tienes en ascuas [beer]
Jueves 10 de mayo de 2007, 1:43h

El regreso


El adiestramiento ha terminado. Las tres fases han sido completadas con éxito. Ha sido un largo viaje, pero al fín he vuelto.

En mi ausencia he visto a través de los muros de la realidad. He vivido cientos de pasados distintos y he vislumbrado miles de futuros posibles. He observado como se formaban y desvanecían mundos en el interior de un grano de arena. He buceado en una gota de lluvia mientras ésta resbalaba por un cristal irisado. He avistado las barreras que nos oprimen, que nos encierran y mantienen cautivos, y he descubierto que pueden ser cruzadas con la llave adecuada.
Ahora tengo esa llave. Ahora veo las posibilidades que aparecen ante mí. Al fín soy dueño de mi propio destino. Me siento distinto, más fuerte. Más seguro. Capaz de cambiar el mundo. Estoy henchido de poder.

Ha llegado el momento de dar un paso al frente y tomar las riendas. Éste mundo de mierda va a cambiar. Por mis cojones que va a cambiar.


Un saludo,

Daniel End
PD: ya estoy de vuelta. Perdón por el parón, pero he estado hasta arriba de trabajo y además he sufrido algunos problemas personales. Intentaré recuperar el ritmo a partir de ahora :)
Jueves 10 de mayo de 2007, 15:42h

Una nueva vida


La gente puede pensar que me he vuelto loco, pero no podría importarme menos. Me siento más lúcido que nunca.

Hoy he dejado caer la primera ficha del dominó gigante de la probabilidad que forma parte de mi futuro.
Para empezar he decidido reducir mi jornada laboral. Reducirla drásticamente. Si quiero cambiar las cosas necesito tiempo.
Ésta mañana he estado haciendo gestiones y atando cabos con los clientes. Dejo el despacho y trabajaré desde casa a partir de ahora. Trabajar menos implica reducir gastos. No me haré nunca rico, pero hay cosas más importantes en la vida. Si algo he aprendido éstos días atrás es lo superfluo de casi todo cuanto nos rodea y que se nos hace imprescindible. Nuestra sociedad nos ha convertido a todos en yonkis ciegos.

Aún no sé como iniciar los cambios, como hacer que la gente abra los ojos a lo que realmente importa y merece la pena. Quizás deba dar ejemplo durante un tiempo. Ayudarles. Que me vayan conociendo. Quizás deba convertirme en un icono, como el Capitán América pero sin bandera, alguien a quién respeten y en quién confíen. Y cuando llegue el momento hacerles ver que entre todos podemos convertir éste vertedero que llamamos Tierra en un jardín. Que podemos detener las guerras, el terrorismo, la violencia. Compartir la riqueza, la cultura, el conocimiento. Suena a utopía, y probablemente lo sea, pero hay que hacer algo o será demasiado tarde.

Dentro de una hora vendrá mi gente. Rafa y Xavier están excitadísimos y ansiosos por verme y saber qué he hecho éstos días. Qué he aprendido. Hemos quedado aquí en el despacho, así de paso me ayudarán a prepararlo todo para el traslado. Lo sé, tengo un morro que me lo piso pero, ¿para qué están los amigos?
Evidentemente también vendrá Sara. Está algo mosca por desaparecer de improviso, sin decirle nada, aunque no fué culpa mía. Juan Blanco no me avisó de que empezaríamos con la segunda fase tan pronto.
Luego iremos a cenar todos juntos, y ésta noche me quedaré en el piso de Sara si no me manda a paseo. Necesito recargar pilas.

Mañana será el primer día del resto de mi vida. Una nueva vida.
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