Yo de niño tuve bastantes cosas raras en plan pesadillas (aunque algunas se alargaban, ahora cuento).
Me acuerdo especialmente de 2.
La primera, solo siendo una pesadilla, era que, bueno, aqui cerca de mi casa, concretamente delante de la de un amigo que se llama Iván, aparecía una gigantesca cúpula blanca, nácar, como un "campo de energía" para entendernos, así en plan sci-fi. Y notaba como una.. nose, una grima por el misticismo que tenia eso, no por el desencadenante o el autor, si no por la acción en si misma. Me explico, la inquietud que sentía no era algo como "bua, esto es cosa de estraterrestres, que miedo", si no mas bien el hecho de ver la cúpula y ser tan extraño me daba terror. Era siempre de noche y, en muy pocas ocasiones (era un sueño reiterado) conseguía meterme dentro bajar por un sendero que está delante de la casa, eso me daba pánico, a pesar de que iba frecuentemente por ahi en la realidad.
El otro sueño era extensivo, y lo mas curioso es que solo me acuerdo de la extensión. Me explico de nuevo:
Tenía un sueño/pesadilla por la noche el cual no recuerdo, y cuando me despertaba, pues en fin, me incorporaba en la cama y me sentaba en el borde, para "tomar conciencia de lo que soñé". Y el caso es lo que viene despues. Ya estando despierto (si, si, estoy seguro de que no era sonámbulo ni nada, era consciente de lo que hacía, pero lo que hacía dependía de lo que me pasaba) recuerdo que notaba una sensación extrasensorial, en el aspecto de la fuerza, el tamaño, y el dolor. Al levantarme venía a mi mente un alfiler y una masa gigantesca que me iba como, engullendo. Y el contraste entre la pequeña aguja y la gigantesca masa que estaba en mi habitación me hacía sentir un dolor y una inquietud muy molestas. Algunas veces bajaba a la cocina o algo, y generalmente al estar alli se me iba "pasando un poco" el tema. Pero alguna vez noté esa sensación de... algo tan pequeño puede hacer mucho daño (supongo que una alegoría sobre la aguja) y me sentía con una "fuerza sobrenatural", y efectivamente moví un sillón con casi nada de esfuerzo, con un dedo (y sí, el dia siguiente estaba el sillón zapateado en el otro extremo del salón). Y en fin, el cómputo de cosas me hacía sentir muy inquieto y sentir una serie de "terrores" extraños.
Perdon por el tocho xd