España ha tenido el control del esférico, ha tenido la iniciativa, ha combinado, ha dominado... Pero le falta generar y finalizar más. Hasta los propios comentaristas señalaban (y coincido) que hay que probar a disparar más, porque obviamente meterse hasta la cocina no siempre es factible y menos cuando Argentina atrás mete a todos para tapar huecos. Aún así, al menos hubo tres ocasiones, la primera de Lamine, el tiro de Oyarzabal y la más clara, el chut lejano de Cucurella que se fue fuera por poco, rozando el palo izquierdo.
En cuanto a Argentina, pues novedad ninguna, son la nada más absoluta. Que hayan llegado a la final ha sido fruto de una mezcla de ayudas y suicidios ajenos, no por calidad. A pesar de ello, son el típico equipo capaz de tener una y vencer, por tanto mejor anotar cuanto antes, porque dejarles con vida, es muy arriesgado. Y obviamente se si marca, buscar el segundo, no conformarse, que son también expertos en remontar.