El problema es que en estos estudios no se puede saber qué es causa y qué es consecuencia. Solo se observa a las personas en su vida normal, con muchos factores mezclados que no se pueden controlar del todo, como el estilo de vida o la salud previa. Además, puede darse causalidad inversa y los datos suelen ser imprecisos. Por eso no demuestran causalidad, solo asociaciones.