@Sabio Ya lo he dicho y lo repito: en menos de un año habré coincidido con ella tres o cuatro veces como máximo. La he invitado dos o tres veces, no más.
El problema empieza cuando se intenta normalizar que el hombre tenga que pagar siempre, hasta el punto de autoinvitarse y recriminarlo después. Ahí es cuando se corta la invitación, porque invitar es un gesto voluntario, no una obligación ni un rol impuesto.
Soy educado y no tengo problema en invitar, pero no acepto dinámicas de pagafantas ni malas actitudes. Y si además se saltan normas laborales (ir al bar fuera del horario permitido), menos todavía. Por eso lo digo y por eso lo evito.
@Nicedocobo Por eso puede ir al bar y hacer lo que le da la gana: porque se lo permiten desde arriba. Los superiores son plenamente conscientes de ello, ya que estamos geolocalizados mediante una aplicación móvil y en todo momento saben dónde estamos y qué estamos haciendo. Si esta situación se mantiene, no es por desconocimiento, sino porque está expresamente tolerada.
@JTF Al principio sí, es algo que destaco: es una chica físicamente atractiva y hubo buen feeling. Incluso la primera vez llegó a invitar ella, algo poco habitual, lo cual me dio una buena impresión. Aun así, siempre la he respetado bastante.
En el trabajo no soy un cafre ni un maleducado; intento ser correcto, cortés y actuar con nobleza. Evito las discusiones porque no me gustan ese tipo de situaciones. Quizá esta persona esté más acostumbrada a los conflictos y a la confrontación, y esté buscando ese tipo de dinámica conmigo, algo que yo intento evitar por todos los medios.
La suerte que tengo es que coincido muy pocas veces con ella: tres o cuatro veces en casi un año. De hecho, creo que voy a intentar coincidir aún menos. Suelo llegar un poco antes al trabajo y, por llegar antes, alguna vez me ha tocado coincidir con ella, aunque han sido muy pocas. En cualquier caso, cuando me cruce con ella, mi actitud será simple: saludar de forma educada, sin confianza ni trato personal, un saludo normal y distante, y seguir con lo mío.
Edito: además, esta persona ya ha tenido problemas anteriormente con otra compañera que llevaba otra máquina. De hecho, acabaron cambiándole el horario para evitar conflictos.
En ese caso, la situación se veía agravada porque el marido de la otra compañera era el encargado, lo que generó una dinámica de rivalidad y jerarquías mal entendidas.
Es un entorno laboral muy similar al de un funcionario: la estabilidad está prácticamente garantizada y, en lugar de centrarse en la productividad, se fomenta más el conflicto interno, las fricciones personales y las disputas que no aportan absolutamente nada al trabajo.
@Konstantine106 Supongo que entrar en un hilo para juzgar y etiquetar a otros dice mucho más de quien interviene que de quien es juzgado. Basta con leer tu intervención y los calificativos que usas para hacerse una idea de tu nivel de madurez y de la jerarquía que te otorgas a ti mismo, algo que parece extenderse incluso al foro.