Influye y mucho, pero está en nuestra mano cambiarlos y darse cuenta, pero hace falta mucha fuerza de voluntad.
A mi, por ejemplo, el haber normalizado desde que tengo uso de razón que mis padres siempre hayan estado en guerra, mi madre reprochando, mi padre aguantando y dando algún porrazo a la puerta de vez en cuando y a mi madre quemarlo mas y mas, el no hablar jamás a otra cosa que no sean gritos y reproches (cosa que a día de hoy sigue hasta peor) y el no haberles visto ni un solo gesto de cariño, han hecho que no me diera cuenta en mi matrimonio que mi forma de afrontar muchos problemillas tontos los tomara con esa manera de hablar mal, con tono despectivo, a veces haciendo daño y a pesar de saber que no era lo correcto hacerlo una y otra vez. Tanto es así y tan triste es, que me ha costado mi matrimonio, ya que todo el mundo tiene un límite.
Ahora toca trabajar en aprender de uno mismo, sus vivencias y cambiarlo, porque si, es totalmente posible pero normalmente para verlo te tiene que dar la vida una ostia de proporciones épicas como la que me ha dado a mi. Así que si, influye muchísimo las personas que te han rodeado tu vida, y las nuevas que llegan también. He de decir, que también afecta positivamente cuando llegan personas muy buenas y solo te dan cosas buenas, porque eso lo viví precisamente cuando empecé con ella, en ese punto de mi vida y el trabajo tenía un grupazo de gente brutal que sacó lo mejor de mi, pero hay que ser muy valiente, constante, consciente y comprensivo con uno mismo y los demás para no salir de ahí. La vida es difícil y tiene rachas buenas y malas. Hay que aprender con los años.