Se podía intuir desde el momento en que un movimiento de personas de tal calibre no pasa desapercibido para ningún servicio de inteligencia, como mínimo EEUU, Israel y España lo conocían. Con la desclasificación ya se confirma.
De todas formas, todo ese dinero de Europa, desde la barra del bar, se antoja insuficiente. La cantidad de medios que hay que destinar para contener que Marruecos te arroje decenas de miles de personas como medida de presión debe de ser enorme y no es sostenible a largo plazo.