Qué oportunidad perdida para haber dado una segunda oportunidad al concepto de Virtual Boy. En vez de únicamente apelar a la nostalgia, podrían haber corregido los múltiples fallos del concepto, la mayoría de ellos atados a la época y fácilmente subsanables a día de hoy. Como por ejemplo, el color. Si la pantalla va a ser la Switch, era fácil sacar revisiones de los juegos, pero a todo color. Y por supuesto nuevos juegos aprovechando toda la potencia de la Switch. También podrían haber mejorado la forma de utilizar el aparato y en vez de limitarse al horroroso sistema del soporte, haberlo sustituido por una sujeción directa a la cabeza.
Una pena todo.