masual escribió:Tengo que analizar sintácticamente una frase y lo estoy flipando. LLevo 20 minutos y no doy pasado de la mitad. La frase es:
El resultado de todo ello es un país ensrdecedor, áspero, vehemente, en el que todos lo saben todo.
A ver si me podes ayudar un poco.
masual escribió:El resultado de todo ello es un país ensrdecedor, áspero, vehemente, en el que todos lo saben todo.
... norhild escribió:Así a bote pronto, diría que (obviamente) el sujeto es "El resultado de todo ello", el resto sería un predicado (de tipo nominal, si no recuerdo mal, por ser el verbo es), en el 'un país blablabla...' sería el atributo, que tendría una subordinada dentro algo más sencilla...+
No estoy muy seguro, hace como 5 años que no hago una de estas, amén de que soy más de ciencias que de letras, pero en mi época no se me daba demasiado mal...
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espero haberte dado una idea.
norhild escribió:Así a bote pronto, diría que (obviamente) el sujeto es "El resultado de todo ello", el resto sería un predicado (de tipo nominal, si no recuerdo mal, por ser el verbo es), en el 'un país blablabla...' sería el atributo, que tendría una subordinada dentro algo más sencilla...+
No estoy muy seguro, hace como 5 años que no hago una de estas, amén de que soy más de ciencias que de letras, pero en mi época no se me daba demasiado mal...
maponk escribió:
bueno..es un texto de elPais..no le pidas peras al olmo![]()
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http://www.elpais.com/articulo/opinion/callaran/todos/elpepuopi/20071204elpepiopi_5/Tes
El resultado de todo ello es un país ensordecedor, áspero, vehemente, en el que todos lo saben todo y en el que nadie va a cambiarles de opinión. Un país en que, por tanto, el que es educado y respetuoso, el que escucha antes de opinar y, cuando opina, lo hace con discreción, está condenado, a poco que se descuide, a no poder expresarse. Aunque tampoco debe importarle, puesto que, como decía Ferlosio, en el mundo en que vivimos nadie convence a nadie de nada. Menos aún en España, donde la crispación política, el vociferío ambiente, el guirigay que lo invade todo, desde la radio a los restaurantes, pasando por el Parlamento, ni siquiera permite que las personas puedan decir lo que piensan, salvo que lo hagan a gritos, sumándose de ese modo al guirigay y al ruido generales.