Imagina que Siri AI no es simplemente “una app que responde preguntas”, sino un ayudante muy avanzado al que Apple quiere darle permiso para mirar muchas cosas del dispositivo: lo que tienes en pantalla, tus mensajes, tus correos, tus fotos, tus notas, tus calendarios y también la posibilidad de hacer acciones dentro de apps. Apple describe esta nueva Siri como una IA capaz de entender tu contexto personal, encontrar fotos o correos, actuar en apps como Mensajes, Música o Recordatorios, y consultar información actualizada de internet.
El problema es que, en la Unión Europea, iOS y iPadOS están sometidos a reglas especiales de la Ley de Mercados Digitales, la DMA. La Comisión Europea tiene designados como servicios regulados de Apple App Store, iOS, Safari e iPadOS; en esa lista no aparece macOS como servicio de Apple sometido a esas mismas obligaciones de “gatekeeper”.
La DMA busca que las grandes plataformas digitales sean más abiertas y justas. Entre otras cosas, obliga a los “guardianes” tecnológicos a permitir que terceros puedan interoperar con ciertos servicios en situaciones concretas. Dicho de forma sencilla: la UE quiere evitar que una empresa como Apple diga “solo mis propias apps pueden usar los poderes especiales del sistema”.
Ahí está el choque: Siri AI necesita acceso profundo al sistema para ser realmente útil, pero si Apple le da ese acceso solo a Siri, la UE podría decir: “entonces otros asistentes o servicios de IA también deberían poder competir en condiciones parecidas”. Según la explicación atribuida a Apple, la compañía teme que eso obligue a dar a sistemas externos de IA un acceso demasiado amplio o autónomo a los dispositivos de los usuarios, con posibles riesgos para la privacidad y el control del usuario.
La diferencia con macOS es importante. En iPhone y iPad, Apple controla muchísimo el sistema: la instalación de apps, permisos, navegador, tienda, servicios por defecto, seguridad, pagos, etc. Por eso la UE considera que iOS e iPadOS son “puertas de entrada” muy importantes para consumidores y empresas. En un Mac, el modelo es históricamente más abierto: puedes instalar apps de más sitios, usar más herramientas externas y cambiar más cosas del sistema. Por eso el encaje legal es distinto.
La explicación con una analogía sería esta: imagina un instituto. El iPhone y el iPad son como una clase muy cerrada donde solo el profesor tiene la llave del armario, del proyector y de los exámenes. Ahora Apple quiere darle a Siri AI una superllave para ayudar a los alumnos. La UE dice: “si das una superllave a tu ayudante, tienes que explicar por qué otros ayudantes no pueden tener una llave parecida”. Apple responde: “dar esas llaves a cualquiera puede ser peligroso, porque dentro hay datos privados de los alumnos”. Mientras discuten cómo hacerlo de forma segura y legal, Apple prefiere no abrir esa función en iPhone y iPad dentro de la UE.
En macOS, siguiendo la misma analogía, el aula ya funciona de forma menos cerrada: hay más puertas, más normas para instalar herramientas externas y más libertad para el usuario. Por eso Apple tiene menos conflicto inmediato para activar Siri AI allí.
ChatGPT
Me ha gustado la analogía del instituto para entender un poco la situación.
Sobre la tienda de terceros que tanto se obligó a Apple, al final, ha sido un autentico fracaso. ¿Alguien utiliza una tienda de terceros? ¿Alguien conoce a alguien que se haya instalado una tienda de terceros? ¿Existe alguna tienda de terceros a día de hoy?
Saludos.