Llevo tiempo observando en mi entorno un patrón sobre cómo gestionamos las amistades y los roces. Además he podido contar con opiniones diferentes y me han asegurado esto.
Es un tema que puede escocer, pero noto una diferencia abismal entre las dinámicas de hombres y mujeres.
Dinámica masculina simple. 1+1=2. Es muy previsible. Si un grupo no congenia o hay un roce, la solución es la distancia. Cada uno va a su bola, se mantiene un respeto o cordialidad fría y fin de la historia. Cero dramas.
La dinámica femenina (Maleabilidad e interés): Las relaciones me resultan más líquidas y contradictorias. Es común ver a alguien excluida o criticada por un grupo y, tiempo después, volver a integrarse en ese círculo como si nada. Da la sensación de que sus relaciones dependen mucho más del entorno, de las situaciones y, sobre todo, del interés o la conveniencia del momento.
No lo expongo como un ataque, sino como una observación realista de nuestro comportamiento.
¿Creéis que los hombres somos más de cortar por lo sano y las mujeres tienden a reacomodar alianzas según el contexto?