Yo te tenía estima, y te la tengo desde hace más de un lustro. Confiaba en ti.
Siempre que alguien me dijo "Oye, qué le pasa al Marnix este?", yo te defendía, te idolatraba, les explicaba que en el fondo tú no eras así, que en el fondo eras una persona maravillosa.
Me equivocaba.
Hace tiempo presumía, presumía de conocerte, de comprender lo que quieres decir con tus palabras y me engañaba, con fe ciega, de que estabas siguiendo el camino correcto, que jamás le harías daño a nadie. He llegado a defender lo indefendible, me he dejado LAS UÑAS Y LA PIEL por una causa vacía, por un proyecto que iba a cambiarlo todo y resultó ser la mayor estafa de la historia.
Nuevamente, me equivocaba. No te lo perdonaré, jamás.