Es posible que en España nunca salgamos del bipartidismo.
Ahora bien, a estas alturas de la película la culpa ya no es de ellos, es de la sociedad que vive sus momentos más bajos.
Sometidos, más que nunca en la historia moderna de este país, a sus sucios juegos de pelearnos entre nosotros como fanboys de un equipo de furgol, mientras ellos se saltan las leyes como les sale de los cojones y cada vez se tienen que preocupar menos de guardar las apariencias por que nos han cuasi anulado como sociedad.