En el pasado yo también tengo compartido por el foro mis experiencias con el tema ruidos de los vecinos.
Llevo ya bastantes meses viviendo en una vivienda unifamiliar aislada (vecinos a ambos lados a 10-15 metros de fachada a fachada) y es como que aún no he sido capaz de asimilar que ésta es mi nueva realidad.
Toda la viva he vivido en piso, primero en el de mis padres y luego en el que estuve viviendo los últimos +15 años. Fue en este último piso cuando, hace tiempo, desarrollé ese rechazo sideral por el concepto de vivir en un bloque de cajas de zapatos. Siempre tuve el sueño de vivir en una casa, pero hasta ese momento nunca había odiado vivir en un piso...
Tuve suerte y mi tramo final en ese piso fue la época más tranquila de todos esos años. Sólo algunas voces, algunos portazos, los viejos de arriba con la tele a volumen alto según el día, ruidos típicos varios, las habituales comidas/cenas de navidad, los coches y la gente en la calle y poco más. Es decir, básicamente lo que viene siendo casi lo máximo a lo que uno puede aspirar en un piso.
Pero joder, es que yo nací y me hice para vivir en una casa y en una zona tranquila. Aquí lo más que he escuchado es un cortacésped/cortasetos (y bastante amortiguados por los aislamientos/materiales) y la duda de si he escuchado un coche o si fueron imaginaciones mías... Es una calle sin salida en la que sólo somos 10 casas (incluyendo individuales y adosados), por lo que escuchar o ver un coche aquí casi llega a llamar la atención. Desde donde estoy ahora sentado, los pocos coches que van y vienen al día lo hacen a 25 metros de distancia. En el piso, la típica acera estrecha era lo único que separaba mi portal de la carretera. Cuando me sentaba en el ordenador, diría que estaba a poco más de 2 metros de estar "encima" de por donde circulaban los coches. Y todo con los aislamientos originales de un bloque de pisos de principios de los 80...
No es raro dar un paseo con mi novia y el perro y volver a casa después de igual 30-60 minutos y literalmente no haber visto ni a una persona ni a un coche. Esos paseos llego a casa con una sensación de paz... Y aún sigo comentándolo al llegar. A veces también le pregunto a mi novia: "¿hoy nos cruzamos a alguien? No, ¿no?". Un paseo de esos típicos por aquí, en fin de semana o verano que es cuando hay más gente, lo más que te puedes encontrar igual son 5-10 personas (y 10 es tirar para arriba...) y unos pocos coches (y no todos pasando a tu lado).
Es decir, cuando vivía en el piso, siempre bajaba andando desde el tercero hasta el portal o hasta el garaje. Y casi diría que era tan probable encontrarme a alguien en ese trayecto antes de pisar la calle o subirme al coche como ahora dando un paseo de media hora por aquí. Y, una vez que abría la puerta del portal, un semáforo en el que siempre hay coches/motos y gente yendo y viniendo a la estación de tren, las sidrerías del final de mi calle, etc. Sólo en la acera delante de cualquiera de esas sidrerías veías a más gente de la que me encuentro yo ahora paseando una hora alrededor de mi casa.
Son tantos los detalles a los que aún no me he acostumbrado... Es llamativo que parece que cuesta acostumbrarse o asimilar que es real algo por ser demasiado bueno.
En el piso, igual estabas diciendo cualquier cosa con tu novia o quien sea y, a media conversación... sonaba el timbre de la puerta. A escasos centímetros había alguien al otro lado de la puerta y podía haber escuchado todo sin problema (aunque fuese hablar del tiempo) y sin que tú supieras que estaba ahí.
En el piso, igual me ponía a ver un partido de fútbol (por decir algo) y simultáneamente escuchaba la tele de los viejos de arriba. Esa sensación de estar escuchando dos cosas a la vez, aunque una fuera en segundo plano... En la casa, pongo la música a un volumen elevado y si salgo a la finca ya no se sabe si hay alguien dentro y si esa persona está escuchando música o si está sacrificando un cordero a sus dioses.
Eso sí, mira que antes vivía en un barrio a las afueras de una ciudad pequeña. Pero aquí el tema de la comida a domicilio es entre dramático y literalmente nulo
![más risas [+risas]](/images/smilies/nuevos/risa_ani3.gif)
. No se puede tener todo.
Sigo escuchando a amigos y compañeros de trabajo hablar de sus pisos, de sus problemas con los vecinos, de las reuniones de la comunidad, de las derramas, de los chanchullos de las administraciones, de las historias de todo tipo que no paran de surgir, de los vecinos que tratan siempre de gastar el dinero de los demás...
Yo siempre creí que, para gente como yo, apenas hay alternativa realista a vivir en una vivienda aislada. Eso o tener la suerte épica de estar en un edificio de pocos vecinos y en el que la mayoría estén vacíos por el motivo que sea (gente mayor o de fuera, segundas residencias que apenas se usan o lo que sea).
No puedo más que animar a la gente a llevarlo lo mejor posible y a hacer lo posible para salir de esas situaciones. Es que no queda otra. No se puede vivir para siempre así, especialmente en esos casos severos con historias ya entre turbias y chungas...