Lazos de Sangre. Capítulo 33: El ocaso de un Cazador.

NOTA.

A ver mendrugos, estooo, mis queridos lectores. Este es con mucho uno de los capítulos más importantes de la historia y es LARGO además de complicao en cuanto a explicaciones y demás se refiere. Tomaroslo con calma y leeroslo cuando tengáis tiempo y ganas ¿Ok?.
El día transcurrió sin problemas para los tres. Las patrullas de la fortaleza rastrearon a fondo la pradera al otro lado del río e incluso algunos patrulleros llegaron a acercarse a la colina, pero ninguno lo suficiente como para ser un peligro y al anochecer Álam regresó de su guardia para despertar de nuevo a sus dos compañeras.
Alys no parecía haber dormido ese día, esperaba sentada junto a uno de los árboles, lejos esta vez de Melissa pera con su mirada clavada en la joven princesa. Su mente todavía se negaba a admitir que todo aquello estaba pasando y el aspecto de Melissa no hacía sino desencajar por completo todos sus pensamientos. No podía creer que aquella criatura aparentemente tan indefensa, aquella muchacha a la que incluso había considerado demasiado inocente la primera vez que había hablado con ella, fuese realmente una de las criaturas que tanto odiaba y la causante ahora de sus preocupaciones. Pero lo que había visto la noche anterior no dejaba duda y, después de todo, fuese o no así aquello ahora ya no importaba.
Con un nuevo suspiro, la cazadora se puso en pie evitando adrede encontrarse con la mirada de Álam y esperó a que este despertase a Melissa. No hubo apenas palabras entre los tres esa noche salvo el saludo inicial entre la pareja, el ambiente estaba tenso y los tres continuaron su camino sin perder más tiempo dejando que, al menos por el momento, la noche los ocultase no solo a ellos sino también a sus propias preocupaciones mientras ascendían hacia la cima de la colina.
La pendiente era pronunciada y en algunas zonas llegaba a ser casi vertical, pero tanto Alys como Álam conocían el camino a la perfección y ascendieron trazando largas diagonales a izquierda y derecha que les permitieron subir sin demasiados problemas tanto a ellos como a la propia Melissa. En cuestión de un par de horas, los tres habían alcanzado ya la cima con Alys a la cabeza y las majestuosas antenas de los radares situados a apenas unos cientos de metros de ellos rompieron la oscuridad que los rodeaba con las diminutas luces de posición que las adornaban. Aunque no era esto lo que atrajo la atención de ambos cazadores, sino lo que se extendía más allá de la colina y ahora, por fin, aparecía frente a ellos.
Con una extraña sonrisa en el rostro, Álam se acercó al borde de la cima llevando con él a Melissa y le mostró al fin el lugar al que desde un principio se habían dirigido, el final de su largo viaje: La frontera.
Más allá de aquella colina se extendía una nueva pradera, una pequeña cuña de tierra cuyo extremo más ancho se dirigía hacia el sur donde las colinas dejaban de existir y se unía a las grandes llanuras del continente. Y al otro lado, levantandose majestuosos por encima de la llanura, las estribaciones septentrionales de los Urales lo observaban desde la distancia como silenciosos guardianes, interponiendose como un gigantesco muro entre los territorios humanos del otro lado y la pequeña multitud de torres y fortalezas que sembraban la llanura de Norte a Sur marcando el final del reino de Nathaniel con el titilante centelleo de sus luces.
-Ahí los tienes. -Dijo señalando hacia las montañas. -Los Urales, al otro lado de esas montañas está el mundo al que te prometí llevarte. En cuanto las crucemos se acabó todo, allí ya no te perseguirá nadie, por fin serás libre.
-Es... extraño mirarlas. -Murmuró Melissa con los ojos fijos en las gigantescas siluetas de las montañas. -Creí que nunca llegaríamos y ahora que por fin estamos llegando ni siquiera sé cómo me siento. Me alegro tanto de verlas, pero al mismo tiempo... tengo miedo.
-¿Miedo?. -Preguntó desconcertado Álam. -¿De qué?.
-No lo sé. -Respondió ella mirandolo ahora a él. -Ni siquiera lo entiendo yo misma, es solo una sensación, cómo si no supiese que esperar de ahora en adelante. Y creo que es eso lo que más me asusta, el sentirme perdida cuando termine el viaje y ya no tengamos un destino fijo al que dirigirnos.
-No estarás perdida. -Sonrió Álam. -Yo seguiré estando a tu lado para guiarte. No te preocupes, puede que este camino se termine, pero es solo el principio de uno mucho mejor.
-Eso si consigues que nadie sepa lo que sois realmente. -Los interrumpió Alys hablando todavía en un tono áspero y distante. -Conmigo no os ha ido muy bien.
-¿Eso es una amenaza Alys?. -Preguntó bruscamente Álam girando la cabeza hacia ella y mirandola completamente serio.
-¿Qué harías si dijese que sí?.
Esta respuesta sorprendió no solo a Melissa, sino al propio Álam que miró fijamente a Alys tratando de buscar una respuesta a aquella pregunta. El tono de su voz había cambiado desde el día anterior y la forma en que esta evitaba su mirada no le gustaba en absoluto, pero seguía siendo la misma compañera con la que había compartido años de entrenamiento y su mente era incapaz de pensar en algo que quebrantase la confianza existente entre ambos.
-Solo hay una respuesta para esa pregunta y tú sabes perfectamente cual es. -Dijo al fin. -Siempre te he considerado algo más que una simple compañera, no me obligues ahora a pensar de otra forma.
-¿Algo más que una compañera?. -Repitió con sorpresa Alys dirigiendo ahora su mirada hacia Álam que pudo ver durante unos segundos la confusión en sus ojos. -Bonitas palabras viniendo de ti... lástima que nunca las hayas dicho antes.
-¿Qué quiere decir eso?. -Insistió Álam mirandola ahora con preocupación.
-Nada. -Respondió apresuradamente Alys desviando la mirada de nuevo y dándose la vuelta. -Olvidalo, será mejor que continuemos, ya hemos perdido mucho tiempo.
Dicho esto, Alys se alejó en dirección al borde de la colina y Álam se quedó mirándola durante unos segundos, pensando todavía en lo que esta acababa de decir y consciente de que algo andaba mal. Sin embargo, antes de que pudiese preguntarle nada más una nueva voz rompió el silencio que envolvía la cima de aquella colina y los tres se giraron inmediatamente hacia el lugar del que provenía.
Era una voz alegre, despreocupada, la voz de una niña que se acercaba corriendo a ellos gritando el nombre de aquella que la había cuidado cuando más lo necesitaba. Y cuando su pequeña silueta se hizo al fin visible entre la oscuridad que los rodeaba, Melissa no pudo evitar salir corriendo a su encuentra hasta poder al fin abrazarla de nuevo.
-¡Ana!. -Exclamó sonriendo, apretando suavemente el cuerpo de la niña contra su pecho mientras esta la abrazaba igualmente. -¿qué haces aquí pequeña?, ¿Cómo nos has encontrado?.
-Me trajo un amigo vuestro. -Respondió la niña llena de alegría, totalmente feliz de estar de nuevo con ellos. -Os echaba mucho de menos.
-¿Un amigo?. -Preguntó inmediatamente Álam mirandola completamente serio mientras Melissa la cogía en brazos. -¿Quién?. Nadie sabía que estaríamos aquí salvo Nicolai y Mariana.
-Ellos no eran los únicos que lo sabían. -Respondió una nueva voz acercandose desde el mismo lugar del que había llegado Ana. -Supuse que ya que la habíais dejado allí para que me la llevase me vendría bien para poder acercarme a vosotros sin tantos problemas.
Esta vez la reacción de Álam y Melissa fueron completamente diferentes. Ambos conocían también aquella voz, pero en lugar de la alegría que apareció en el rostro de Melissa, en el de Álam apareció al instante una seria expresión de preocupación al tiempo que dirigía una rápida mirada hacia Alys y hacía un pequeño gesto con la mano hacia ella.
Comprendiendo perfectamente el significado de aquello, la cazadora sacó uno de sus puñales y le lanzó otro a Álam que lo sujetó con fuerza a su espalda mientras le indicaba a su compañera que no se moviese y observaba como una nueva silueta salía también de la oscuridad hasta hacerse por fin visible frente a ellos. Silueta perteneciente esta vez no a una niña, sino a un hombre al que los dos ya conocían.
-¡Álfred!. -Dijo sonriendo Melissa, observando llena de alegría a quien había cuidado de ella durante tantos años. -Estás vivo, creía... creíamos que habías muerto al caer al mar.
-No es tan fácil acabar con un BlackHawk princesa. -Respondió con tranquilidad el vampiro observando con curiosidad a la joven cazadora que acompañaba ahora a su futura soberana. -Pero me alegra ver que vos también estáis a salvo, aunque preferiría encontraros en otras circunstancias.
Aquellas palabras no pasaron desapercibidas para Alys. El vampiro que tenía delante ahora no llevaba armadura, pero no era desde luego como Álam y Melissa: sus ojos centelleaban en la oscuridad como pequeñas luciérnagas esmeralda al igual que los de la niña y su piel era más pálida de lo normal, aunque todo esto carecía de importancia en comparación con lo que este había dicho ser.
-Un BlackHawk. -Masculló activando sus armas y mirando con odio a Álfred. -¿También puedes explicarme esto Álam?. Si realmente no sois como ellos cómo puedes estar tratando con uno de los halcones negros de Nathaniel. ¿Es que ya has olvidado cuantos de los nuestros murieron luchando contra ellos?.
-Por si no te has dado cuenta, ese BlackHawk no es exactamente mi amigo. -Replicó Álam mostrandole el arma que ella misma acababa de entregarle. -Él fue quien me capturó en la fortaleza, pero hace poco me salvó la vida cuando luché contra Nathan por primera vez, ni yo mismo sé que demonios pretende.
-No te preocupes, lo sabrás enseguida. -Respondió Álfred sonriendo tranquilamente al tiempo que sacaba su espada y haciendo que la reluciente hoja de la misma iluminase tenuemente la cima de la colina. -Después de todo, a eso he venido, ya va siendo hora de que lo aclaremos todo de una vez.
Dicho esto, y para sorpresa tanto de Álam como de Alys que ya se habían puesto en guardia esperando un posible ataque, Álfred cogió su arma y la clavó con fuerza en el suelo frente a él sin decir una sola palabra. Lo que, por supuesto, desconcertó todavía más a los tres jóvenes.
-¿Qué significa esto?. -Preguntó sorprendido Álam.
-No he venido aquí para luchar contigo muchacho, esa nunca ha sido mi intención. -Explicó Álfred con tranquilidad, sonriendo cómo si aquello no le preocupase en absoluto y más pendiente de su princesa y de la niña que de los dos cazadores. -Os he seguido bajo órdenes de la reina, no de Nathaniel.
-¿Y cuales son esas órdenes?. -Preguntó esta vez Melissa igual de intrigada que sus dos compañeros. -Me dijiste lo mismo nada más salir de la fortaleza, pero no me explicaste cuales eran. ¿Qué es lo que pretende Mariana de nosotros?.
-Nada que no haya sucedido ya. -Respondió Álfred. -En realidad habéis cumplido con sus planes mucho más deprisa de lo que habíamos supuesto. Aunque reconozco que el resultado supera con mucho mis propias esperanzas, acabar con Nathan ha sido toda una proeza.
-Habla claro. -Dijo totalmente serio Álam. -Este no es momento para acertijos, di de una vez qué pretendía Mariana y por qué nos habéis estado ayudando o déjanos en paz.
-No se trata de ningún acertijo, todo es mucho más sencillo de lo que creéis. -Explicó el vampiro sin cambiar en absoluto la expresión de su rostro. -Dime, ¿No te has preguntado nunca por qué quiere Nathaniel acabar con su hija a toda costa?.
Esta pregunta cogió por sorpresa tanto a Álam como a la propia Melissa y ninguno de los dos supo que responder en un principio. Mucho menos Alys que los observaba unos pasos más atrás y no comprendía en absoluto nada de lo que estaba pasando.
-¿Quieres decir que hay otro motivo aparte de su mitad humana para que Nathaniel quiera matarla?. -Preguntó al fin Álam.
-Por supuesto. -Respondió Álfred. -Si fuese solo eso Nathaniel ni se molestaría en perseguirla, probablemente incluso agradecería no tener que seguir teniendola cerca. Pero eso no es todo, lo que Nathaniel teme e Elisabeth no es a la humana, sino a la vampiresa.
-Eso no tiene sentido. -Lo contrarió Melissa.
-Si lo tiene. -Insistió el vampiro. -Puede que vos no seáis una gran amenaza para él, pero tenéis el poder para crear algo capaz de acabar con su reinado. En realidad ya lo habéis hecho aunque no os hayáis dado cuenta.
-¡Yo no he hecho nada!. -Replicó de nuevo la princesa sin comprender en absoluto lo que Álfred intentaba decir.
-Si lo has hecho. -Respondió de pronto Álam, su rostro ahora completamente serio mientras miraba fijamente a Álfred. -Está hablando... de mí. ¿Verdad?.
-Así es. -Asintió Álfred con tranquilidad. -Tal vez no seas un verdadero vampiro, pero por tus venas corre la misma sangre que por las de Melissa y tú mismo has comprobado ya de lo que eres capaz. Estas por encima de todos nosotros muchacho, incluso de mis hermanos y de mi mismo.
-Entonces esto era lo que Mariana pretendía desde un principio. -Empezó a comprender Álam cuya mirada se endureció de pronto mientras hablando. -¿Para qué tantas molestias entonces?. ¿Por qué ayudarnos a escapar y guiarnos a la frontera cuando podríais haberlo solucionado todo en la fortaleza?.
-Eso no habría servido de nada. -Aclaró Álfred. -Melissa jamás habría aceptado convertir a nadie en un vampiro, menos aún a alguien tan importante para ella com tú. Y la reina jamás la habría obligado, ella no es un monstruo como Nathaniel. Además, tu ya habías demostrado que no estabas dispuesto a dejarte convertir así como así y sería peligroso forzarte. Su plan nunca fue obligaros a hacer esto, sino esperar a que sucediese de forma natural. Para eso os guió hacia el norte y me envió tras vosotros, para que pudieses resguardaros en el domo del viejo Nicolai hasta que llegase el momento y yo os protegiese mientras tanto. Pero como os he dicho, vosotros lo cambiasteis todo al adelantaros así a nuestros planes y las cosas no han salido exactamente como planeábamos.
-Entonces... -Titubeó Melissa tratando de comprender todo aquello. -... en realidad nunca pretendisteis guiarnos a la frontera... ¿Verdad?.
-Esa es una pregunta difícil de responder, y más si tenéis en cuenta cómo es vuestra madrastra. -Sonrió Álfred sin mostrar preocupación alguna por la forma en que ambos lo miraban. -El plan original de la reina era guiaros hacia el domo para que yo pudiese reunirme allí con vos. Esa era en teoría la parte sencilla del plan, a partir de ahí todo dependería de vosotros. Con un poco de suerte cuando alcanzaseis el domo todo habría sucedido ya como Mariana esperaba y mi tarea sería explicaros su plan. Aunque reconozco que yo mismo era el primero en dudar que todo sucediese tan deprisa, os conozco desde que eráis pequeña princesa, y sé perfectamente que no os parecéis en absoluto a vuestra madrastra en ese sentido.
-Parece que asumes que de una forma o de otra Melissa y yo acabaríamos siendo iguales tarde o temprano. -Notó Álam visiblemente intrigado. -¿Por qué?. ¿No se os ocurrió pensar que tal vez so no sucediese nunca?.
-Teniendo en cuenta lo que sucedió en la fortaleza y los riesgos que corristeis el uno por otro, yo diría que eso era del todo imposible. -Se rió Álfred que pareció encontrar extrañamente graciosas aquellas palabras. -Yo también he sido joven y sé perfectamente lo que es el amor, antes o después acabaría sucediendo.
-¿De qué estas hablando?. -Preguntó desconcertada Melissa. -¿Qué tiene que ver lo que sienta por Álam con eso?.
Ante esta nueva pregunta, Álfred esbozó una curiosa sonrisa mientras miraba a su joven soberana y esta lo miró todavía con mayor curiosidad.
-Esa pregunta deberíais hacersela a vuestra madrastra, es a ella a la que le corresponde enseñaros esas cosas. -Respondió sin dejar de sonreír. -Pero no es algo que deba preocuparos, de todas formas las cosas han tomado otro camino. Uno que ninguno de nosotros esperaba si os soy sincero.
-¿Y si las cosas no fuesen como Mariana esperaba y siguiese siendo humano al llegar al domo?. -Volvió a preguntar Álam retomando el tema anterior al ver que Álfred no parecía muy dispuesto a dar más explicaciones sobre aquello y, cómo este mismo decía, estas carecían ya de importancia.
-Esa es precisamente la razón por la que Mariana os envió tan al Norte. -Explicó Álfred. -La reina tiene la costumbre de planearlo todo para salirse con la suya... de una forma o de otra. Si ese plan fallaba, la ruta que os había marcado os permitiría alcanzar la frontera sin demasiados problemas y mi tarea sería simplemente protegeros hasta entonces.
-Eso no me parece muy propio de Mariana. -Lo contrarió Álam. -Me cuesta creer que estuviese dispuesta a darse por vencida tan fácilmente.
-No lo estaba. -Admitió Álfred. -Como ya os he dicho, antes o después acabaría sucediendo lo que nosotros esperábamos y entonces, ya fuese entre los humanos o entre los vampiros, ella encontraría la forma de ponerse en contacto con vosotros. La reina tiene más recursos de los que podáis imaginar.
-No lo dudo. -Afirmó Álam aparentemente convencido por aquella explicación, aunque todavía sin comprender del todo las razones para todo aquello. -Pero eso sigue sin explicar qué pretendía realmente Mariana. Es posible que sea más fuerte que vosotros, pero supongo que no esperaría que yo solo pudiese enfrentarme a Nathaniel y a todos tus hermanos.
-No, por supuesto que no. -Dijo sonriendo de nuevo Álfred. -Pero hay otras formas. Por eso teme tanto Nathaniel a Elisabeth.
-¿Cómo cuales?. -Insistió Álam.
-Usando contra él las mismas armas que Nathaniel usó para acabar con el resto de los vampiros originales. -Respondió Álfred. -Supongo que conoces la historia del reino y de cómo empezó la guerra.
-¿Te refieres al consejo de los antiguos vampiros?. -En respuesta a esto, Álfred asintió con la cabeza y Álam continuó. -Todo el mundo lo sabe. Antes de que Nathaniel fuese rey era solo un miembro más del consejo de los vampiros. Una especie de gobierno similar al que ahora dirige a los humanos pero formado solo por los pocos vampiros originales que todavía sobrevivían. Pero durante la guerra Nathaniel los mató a todos y se hizo con el poder de todo el reino, eso es al menos lo que se cree entre los humanos... o lo que nos han contado a nosotros.
-Y es la verdad. Tan solo hay una cosa que no sabéis al respecto. -Matizó el vampiro. -¡Cómo consiguió Nathaniel acabar con ellos!.
-¿Acaso importa eso?.
-Más de lo que crees muchacho. -Sonrió Álfred. -Nathaniel nunca habría podido derrotar a todo el consejo ni hacer frente a sus ejércitos por poderoso que fuese, pero no necesitó hacerlo. Los derrotó uno por uno, acabando con ellos en duelos a muerte en los que solo la fuerza y la habilidad de cada uno contaban para sobrevivir. Y ahí parece que ninguno de los antiguos vampiros podía competir con Nathaniel.
-¿Duelos?. -Repitió desconcertado Álam. -No lo entiendo, ¿Fueron realmente tan estúpidos cómo para aceptar enfrentarse uno a uno a Nathaniel sin ayuda aún después de ver como iba acabando con ellos?.
-Por supuesto que no. -Negó Álfred hablando ahora con mayor seriedad. -Pero no les quedaba más remedio, la ley los obligaba a aceptar ese reto y ninguno de ellos se atrevió a quebrantarla.
-¿De qué ley hablas?. -Preguntó de nuevo Álam visiblemente intrigado.
-De la que ha mantenido con vida a los vampiros durante todos estos siglos. -Explicó Álfred satisfecho por el interés que el cazador estaba mostrando por aquello. -Debido a las cacerías de los humanos los vampiros nunca fueron demasiado numerosos, pero aún así se dividieron en diferentes clanes a lo largo de la historia y estos se enfrentaron en numerosas ocasiones por distintos intereses. Pero la guerra era algo que una raza tan poco numerosa no podía permitirse, no solo por la posibilidad de ser descubiertos, sino por el riesgo de que la especie se extinguiese si tenía lugar una guerra abierta entre varios clanes. Para evitar esto se creó una ley que todos los clanes aceptaron respetar, una ley que permitiría resolver las disputas mediante duelos entre los líderes de los clanes ahorrando y ahorraría grandes derramamientos de sangre.
-Y de esa ley se aprovechó Nathaniel para conseguir quedarse con el poder de todo el reino -Finalizó Álam comprendiendo ahora en parte lo sucedido. -Pero creo que se os pasa algo por alto. Puede que los miembros del consejo fuesen lo suficientemente estúpidos como para seguir esa ley, pero Nathaniel no contéis con que Nathaniel lo sea.
-Por desgracia para él, no es algo que esté en su mano aceptar o no. -Dijo Álfred sonriendo sombríamente. -Esa ley forma tan parte del reino como el propio Nathaniel y todos los vampiros la conocen... incluso mis hermanos.
-Los BlackHawk siguen siendo simples marionetas de Nathaniel. -Replicó Álam. -No cuentes con que ellos os ayuden.
-Te equivocas. -Lo contrarió Álfred. -Los BlackHawk son un arma de doble filo para Nathaniel muchacho, tu mismo lo has comprobado ya con Elisabeth y con Mariana, recuerda que son la única razón por la que siguen con vida. Puede que sigan estando a las órdenes del rey, y no dudes que darían su vida por él si fuese necesario, pero su lealtad no es solo hacia él, sino hacia toda la familia real y las leyes que forman el reino. Si Nathaniel rompe esas leyes su control sobre ellos se romperá también, y ni siquiera él podría hacer frente a todos los BlackHawk a la vez.
-Parece un buen plan. -Admitió Álam. -Supongo que no debía esperar menos de alguien como Mariana.
-Eso no es todo. -Le advirtió Álfred que todavía no había terminado. -Matar a Nathaniel no acabará con la guerra, tan solo la pospondrá durante un tiempo, pero no dudes que volverá a comenzar. Es imposible que haya paz mientra uno de los dos bandos siga prefiriendo la guerra.
-¿Qué quieres decir con eso?.
-Piensa muchacho, piensa. -Insistió Álfred. -Si conoces algo de la historia de la humanidad intenta solo recordad cuando fue la última vez que todos los humanos estuvieron dirigidos por una misma bandera y un gobierno tuvo tanto poder. A vuestro consejo le conviene demasiado la guerra cómo para luchar por la paz.
-Eso es ridículo. -Replicó Álam un tanto desconcertado por aquellas palabras. -El consejo solo quiere la paz, para eso crearon a los Hunters.
-Deja de engañarte a ti mismo. Sabes tan bien como yo que eso no es cierto. -Le recriminó Álfred. -Si eso fuese así entonces por qué solo atacáis en la frontera, por qué los grandes generales están a salvo en sus fortalezas del interior. ¡¿Por qué solo tú has atacado la fortaleza de Nathaniel?!. Yo te lo diré, porque a tu consejo no le interesa romper el equilibrio que ha conseguido estableciendo la frontera en los Urales, tan solo mantenerlo.
Aquello desconcertó por completo a Álam. Lo que Álfred acababa de decir era totalmente cierto y por más que pensaba no conseguía encontrar un argumento para contrariar al vampiro. Aquello no podía ser, no podía aceptar con tanta facilidad que todo lo que habían estado haciendo durante los últimos años había sido una simple pantomima para mantener el poder del consejo. Pero, si no era así, entonces por qué no podía responder a aquellas preguntas, por qué le era tan difícil pensar en una escusa con la que negar aquellas acusaciones. La respuesta era simple: Porque aquello era la verdad.
-¿Y qué pretendes entonces?. -Consiguió decir al fin. -Aunque lo que dices fuese verdad, ¿qué esperáis que haga?. ¿Matar también al consejo?.
-Es la única solución. -Dijo Álfred sin apenas inmutarse. -Para ti sería fácil hacerte pasar por humano y burlar su vigilancia, todo está en tus manos.
-Eso tampoco arreglará nada. -Trató de responder Álam buscando alguna razón para contrariar aquel plan. -Tan solo conseguiríais una tregua temporal mientras no se nombrase un nuevo consejo y que la alianza entre los humanos se disolviese y todo volviese a ser un caos.
-No si alguien los substituye antes. -Aclaró Álfred mirando ahora fijamente al joven cazador. -Alguien que sea además el líder del otro bando y asegure así la paz entre ambas razas. Esa es la verdadera razón de todo esto Álam, la razón por la que tú y la princesa sois tan importantes. Ni humanos ni vampiros aceptarían tener como líder a alguien de otra raza, pero vosotros las representáis a las dos, sois el ejemplo perfecto de que nuestras razas pueden estar unidas y no ser solo enemigas. Sois nuestro futuro.
-Las cosas no funcionan de esa forma. -Negó Álam señalando hacia Melissa. -Recuerda lo que ha sufrido ella aún siendo vuestra princesa por ser solo medio humana en un mundo de vampiros, no creas que los humanos reaccionarán mucho mejor ante alguien medio vampiro.
-Lo harán si les ofreces algo que realmente desean. -Insistió Álfred. -Y todos quieren la paz, tanto humanos como vampiros están cansados de la guerra, tan solo necesitan a alguien que los guíe en la dirección adecuada. Acaba con la guerra y la gente no os verá como medio humanos o medio vampiros, os verá como lo que realmente sois, el punto de unión entre nuestras dos razas.
Terminada su explicación, Álfred guardó silencio y miró al confundido Álam esperando a que este tomase la decisión que tanto él como Mariana esperaban de él. Sin embargo, para su sorpresa quien hablaría a continuación no sería este sino Melissa que se adelantó a él hablando esta vez en un tono nada amistoso mientras miraba totalmente seria a Álfred.
-Entonces esa era la razón por la que nos habéis ayudado. -Dijo aparentemente furiosa. -Todo este viaje, la huida de la fortaleza, incluso el ayudarme a ir a ver a Álam al calabozo... ¡Todo era una farsa!. Mariana me ha usado para conseguir lo que quería, cómo si fuese un simple juguete más en uno de sus planes.
-Deberíais mostrar un poco más de respeto hacia vuestra madrastra. -Replicó con tranquilidad Álfred, consciente en todo momento de que estaba hablando con su princesa. -La reina no os ha usado en ningún momento, tan solo os ha ayudado a seguir el camino que vos misma habíais elegido. No fue ella la que llevó a Álam hasta vos, ni la que os impulsó a huir con él, esas decisiones fueron vuestras y ella se limitó a adaptar sus planes a los vuestros.
-¡¿Por qué?!. -Insistió Melissa. -¿Por qué no podía simplemente dejarnos en paz?. Yo solo quiero vivir en paz, no quiero tener nada que ver con esos planes de los que hablas. Hemos pasado por muchas cosas para llegar aquí, no puedes pedirnos ahora que volvamos para que Álam arriesgue su vida de nuevo.
-Álam no es el único que se juega la vida con esto. -Respondió de nuevo Álfred en un tono súbitamente serio. -La reina no hace esto para acabar con la guerra majestad, lo hace por venganza hacia vuestro padre, y por vos. Sois una princesa y os merecéis algo más que la vida que podáis llevar al otro lado de la frontera intentando pasar por humanos corrientes. Y para conseguirlo está dispuesta incluso a arriesgar su propia vida.
-¿Qué significa eso?. -Preguntó esta vez Álam al ver que aquellas palabras habían sorprendido notablemente a Melissa. -¿Qué clase de riesgos corre Mariana con esto?.
-Para poder retar al rey se necesitan dos cosas. -Explicó Álfred. -Una es que el retador posea sangre real, por eso solo tú puedes hacerlo. La otra es que alguien con esa misma sangre te apadrine en el enfrentamiento. Ese fue el fin con el que Nathaniel convirtió a Mariana hace años y la razón por la que le dio incluso parte de su propia sangre, puede que no sea tan pura como la de Melissa, pero sigue siendo aceptable para el desafío. Y ahora ella está dispuesta a hacer lo mismo por ti apadrinandote ante él. Pero si tú eres derrotado, Nathaniel tendrá también el derecho de acabar con su vida, espero que comprendáis el riesgo que está asumiendo con todo esto.
Estas palabras sí sorprendieron a Álam e incluso a la propia Alys que continuaba escuchandolo todo un metro más atrás tratando de encajar las piezas de todo aquel rompecabezas. No podía creer que incluso Mariana estuviese dispuesta a jugarse la vida cuando ella era posiblemente una de las menos perjudicadas por la guerra dado su privilegiado puesto en la corte. Pero lo que sí podía entender era lo que Álfred había dicho sobre Melissa.
-Eso es cierto. -Dijo al fin tras un rato en silencio. -Melissa es una princesa y yo ni siquiera sé que clase de vida podrá llevar al otro lado de la frontera...
-¡Eso a mi no me importa!. -Lo interrumpió al instante Melissa dejando a la niña de nuevo en el suelo y acercándose a él. -Yo nunca he sido una princesa, solo una prisionera que no sabía ni lo que era caminar libre fuera de aquella fortaleza. No quiero nada de eso, me basta con tenerte a ti. Eres lo único que me importa ahora y no me arriesgaré a perderte por nada ni por nadie, ni siquiera por Mariana.
-Podríamos acabar con la guerra. -Respondió Álam mirandola ahora a ella. -No tendrías que esconderte nunca más de nadie ni preocuparte de que te descubriesen.
-¿De qué me serviría eso si te pierdo a ti?. -Insistió Melissa mirandolo con los ojos apunto de llenarse ya de lágrimas. -Hemos hecho todo este viaje para poder estar juntos, no puedes hacerme esto ahora Álam, no puedes dejarme sola otra vez. Me lo prometiste, ¿Recuerdas?. Me dijiste que no dejarías que volviese a estar sola, qué tú estarías conmigo. Por favor, no rompas tu promesa ahora.
-No pensaba hacerlo. -Respondió casi de inmediato Álam para quien la tristeza que podía ver en aquellos maravillosos zafiros que eran los ojos de Melissa era una razón más que suficiente para decidirse. -Nathaniel no me preocupa, me enfrentaría a él aunque supiese con certeza que moriría si con eso consiguiese hacerte feliz. Pero si enfrentándome a él voy a hacerte más daño que continuando con nuestro viaje, entonces no hay razón para que lo haga.
Nada más oír esto, la tristeza del rostro de Melissa se transformó en una extraordinaria sonrisa y esta abrazó con fuerza a Álam para tratar de expresarle la alegría que sentía al oírlo decir aquellas palabras. Y para sorpresa de ambos y de la propia Alys, en ese mismo instante Álfred empezó a reírse mientras los miraba a los dos aparentemente divertido por todo aquello.
-Esto no le va a hacer ninguna gracia a la reina. -Continuó riendose Álfred que, pese a sus palabras, no parecía disgustado por aquello. -Pero supongo que mientras vos seáis feliz y estéis a salvo ella se dará por satisfecha, ya tendrá tiempo para preparar otros planes.
-Sea o no así, no hay nada que ella pueda hacer al respecto. Esta es nuestra vida, no la suya. -Dijo Álam soltando a Melissa y acercandose al BlackHawk que lo miró un tanto sorprendido al ver como este le tendía la mano. -De todas formas, gracias por la ayuda.
-Solo cumplía con mis órdenes y con mi deber hacia la princesa. -Respondió Álfred estrechando la mano del cazador. -Ahora te corresponde a ti protegerla, confío en que no le falles.
-No lo haré. -Sonrió Álam. -Pero dime, creer realmente que yo habría podido acabar con Nathaniel.
-No lo sé. -Dijo el vampiro sacudiendo ligeramente la cabeza. -Pero si la reina está dispuesta a arriesgar su propia vida creo que tendrías bastantes posibilidades.
-Mariana puede ser muy inteligente, pero dudo que sepa mucho sobre eso. -Insistió Álam. -Quiero la opinión de alguien que sí sabe lo que es un arma.
-Dudo que yo pueda dartela. -Negó Álfred. -Hace años que Nathaniel no lucha contra nadie y no sé realmente de lo que es capaz. Pero has derrotado a Nathan, es un buen comienzo.
-Tal vez, pero crees que Nathaniel será más fuerte que ese monstruo, ¿verdad?
-No tengo ninguna duda. -Afirmó. -No sé hasta donde llegan sus habilidades, pero de lo que si estoy seguro es de que no crearía nada que no pudiese vencer. Su error al crear a los BlackHawk le ha costado demasiados quebraderos de cabeza, creeme, no lo cometerá de nuevo.
-Eso suponía.
Dicho esto, Álam se dio la vuelta y volvió con Melissa que se despedía ya de la niña para que esta regresase de nuevo con Álfred y los dos grupos pudiesen tomar al fin sus respectivos caminos. Sin embargo, en ese preciso instante ocurriría algo que cambiaría por completo sus planes y todo lo que hasta entonces había sucedido en aquel lugar.
Antes de que la pequeña pudiese siquiera alejarse de ellos, un potente destello verde iluminó la cima de la colina y un brillante haz de luz pasó a escasos centímetros de Melissa y del propio Álam que se giró inmediatamente siguiendo el disparo hasta que este alcanzó al fin su objetivo. Álfred no gritó, ni siquiera pareció reaccionar al recibir el impacto. El haz de plasma lo atravesó limpiamente por el centro del pecho provocando una violenta hemorragia y el cuerpo inerte del vampiro cayó al suelo al instante mientras su sangre se extendía bajo él tiñendo de rojo la hierba de la colina.
Atónito ante lo que acababa de ver, Álam giró inmediatamente la cabeza hacia el lugar del que provenía el disparo y sus ojos se abrieron de golpe al ver por fin la fuente de aquel ataque. Frente a ellos, flotando suavemente en el borde de la colina y descendiendo ya hacia el suelo, la familiar silueta de una gran aeronave se hacía poco a poco visible. El campo de camuflaje que hasta entonces la había protegido se había disipado tras el disparo y en los extremos de sus afiladas alas con forma de hacha la noche se curvaba todavía a su alrededor tratando de ocultarla, pero Álam no habría necesitado siquiera que esta apagase su camuflaje para identificarla.
Reconocería aquella nave plateada en cualquier lugar. La forma similar a la de una gigantesca hacha bicéfala con sus grandes alas formando ambos filos y la cabina situada en el centro a modo de una puntiaguda empuñadura la hacían fácilmente reconocible, más aún teniendo en cuenta que en sus alas llevaba grabadas las mismas insignias que la espada de Álam. Aquella era la misma nave que él mismo había usado tantas veces en sus misiones, la misma que lo había conducido hacía días hacia el corazón del territorio de Nathaniel y lo había abandonado allí: El aerodeslizador de los Hunters.
Pero aquello no lo tranquilizó en absoluto, al contrario, su temor se hizo todavía mayor al comprobar de qué nave se trataba. Sabía perfectamente que los Hunters no enviarían a nadie a buscarle tras haberle abandonado y mucho menos en busca de una Hunter que hubiese desobedecido las órdenes del propio comandante como era el caso de Alys. Y eso solo dejaba una opción para explicar la presencia allí de aquella nave.
-¡Alys!. -Gritó furioso Álam comprendiendo ahora las palabras de esta hacía tan solo unos minutos y girandose bruscamente hacia ella. -¿Qué significa esto?. ¿Qué has hecho?.
-Lo siento. -Dijo sin atreverse a mirarle Alys, sacudiendo ligeramente la cabeza como dudando de sus propias palabras. -Esto es lo mejor para todos Álam, por favor, intenta comprenderlo.
-¿Por qué?. -Insistió Álam cuya voz sonaba furiosa, pero a la vez terriblemente triste. -Tú eras la única en quien confiaba todavía, la única que no esperaba qué me traicionase...
-Yo no te he traicionado. -Replicó inmediatamente Alys visiblemente afectada por estas últimas palabras. -Solo quiero que vuelvas a ser tú... jamás haría nada que pudiese hacerte daño.
-Entonces qué significa todo esto. -Continuó Álam. - ¿Por qué has llamado al cuartel general?.
-Ellos podrán ayudarte. -Trató de explicar Alys atreviendose al fin a mirarle. -Solo os separarán unos días, si después de eso sigues pensando igual no pasará nada. Si no... volverás a ser tú, su control sobre ti se romperá al estar lejos de ella y volverás a ser el de siempre.
-Me temo que eso no será tan sencillo. -Dijo de pronto una nueva voz proveniente esta vez de la nave cuyas puertas se habían abierto ya y descansaba flotando a apenas unos centímetros del suelo de la colina. -Esto es más importante de lo que una simple cazadora pueda comprender, pero agradecemos tu información, nos será muy útil.
Nada más oír esto, los dos miraron hacia la nave y vieron como un hombre vestido con uniforme de oficial bajaba escoltado por dos Hunters y se detenía frente al morro de la nave mirándolos con una extraña sonrisa. Era alto, de pelo negro como el de Álam pero cortado al estilo clásico de los oficiales y ojos verdes aunque carentes por completo de brillo.
-Teniente.... -Masculló Álam reconociendo al instante al hombre que lo había visitado hacía días junto a su comandante. -¿Y el comandante?, ¿Es que ni siquiera tiene el valor de venir el mismo a capturarnos?.
-El comandante está ocupado dando explicaciones al consejo sobre lo que han estado haciendo sus Hunters últimamente. Parece que no les agrada mucho todo el revuelo que tu misión ha provocado entre las tropas de Nathaniel. -Replicó el teniente mirando de reojo a Alys. -Pero no te preocupes, yo soy más que suficiente para asegurarme de que esta vez todo va perfectamente y no cometemos el mismo error que cometiste tú. Y cuando volvamos estoy seguro de que él ya habrá vuelto y se alegrará de ver el cambio que han dado de pronto los acontecimientos. La hija de Nathaniel nos será de gran utilidad como objeto de negociación, mucho más estando viva que muerta como él pretendía.
Al oír aquellas palabras, Álam activó inmediatamente su puñal comprendiendo las intenciones del teniente y trató de acercarse a Melissa para protegerla... pero ya era tarde. Antes de que él pudiese hacer nada, un Hunter apareció justo frente a él bloqueandole el paso y vio como otro se hacía visible tras Melissa y colocaba su espada en el cuello de la joven para obligarla a seguirle hacia la nave.
-¡Melissa!. -Rugió con furia de nuevo, haciendo que sus ojos brillasen con un oscuro fulgor verde mientras apuntaba su arma hacia el cazador que tenía en frente. -¡Soltadla!.
Lejos de hacerle caso, el cazador dio un rápido paso atrás alejándose de este y al instante dos nuevos Hunters aparecieron a ambos lados de Álam apuntándolo con sus espadas para asegurarse de que no se moviese. Lo que no hizo sino aumentar la furia de este que apretó con fuerza la empuñadura de su arma y se dispuso a atacarlos de todas formas.
-¡Álam no!. -Gritó inmediatamente Melissa temiendo que este hiciese algo que pudiese acabar obligandolos a matarle. -Por favor no lo hagas... no quiero que te hagan daño, por favor. No me importa ir con ellos... pero por favor, no hagas que te maten.
-Me temo que ya es un poco tarde para eso. -Dijo con tranquilidad el teniente mientras hacía un gesto con su mano hacia uno de sus hombres. -Ahora, haz el favor de estarte quietecita mientras solucionamos esto.
Justo en el instante en que el teniente decía esto, el cazador que la sujetaba acercó una diminuta pistola inyectora al cuello de Melissa y con una simple pulsación en el gatillo el somnífero que la cargaba hizo su efecto acabando al instante con su resistencia. Hecho esto, el teniente volvió a prestar atención hacia Álam que había ignorado por completo las súplicas de Melissa y se acercaba furioso a ellos dejando tras él los cuerpos de los tres cazadores que no habían tenido la menor oportunidad frente a un enemigo así.
-¡Sueltala!. -Rugió de nuevo.
-No te preocupes, la cuidaremos bien, nos interesa más viva que muerta. -Se burló el teniente sin preocuparse en absoluto por la amenazadora forma en que lo miraba. -Lástima que contigo no suceda lo mismo.
Dicho esto, el teniente sacó una pistola oculta bajo la chaqueta de su uniforme y apuntó con ella a la cabeza de Álam que se detuvo al instante. No era un arma muy potente, pero el puñal con que contaba para defenderse no le serviría de mucho contra ella y a esa distancia no podría esquivar el disparo que sería mortal para alguien que, cómo él, no llevaba armadura.
Sin embargo, antes de que el oficial pudiese disparar, Alys se interpuso de pronto entre ambos colocandose justo frente a Álam y tanto este como el propio Teniente la miraron con sorpresa durante unos segundos.
-Esto no es necesario. -Aseguró Alys tratando de convencer a su superior. -Álam no es uno de ellos, usted me dijo que no le pasaría nada si todavía no era del todo un vampiro.
-Miralo bien muchacha, lo que estás protegiendo ya no tiene nada de humano. -Respondió el teniente con calma, recuperando de nuevo su inmutable expresión de tranquilidad. -Lo mejor que podemos hacer por él es poner fin a todo esto. Ahora apártate y déjame cumplir con mi deber.
-¡No!. -Se negó Alys manteniendose en el mismo sitio. -Álam no es un monstruo, no dejaré que le mate. Para hacerlo antes tendrá que matarme a mí.
-Cómo quieras.
Sin apenas inmutarse, el teniente apretó el gatillo ante los horrorizados ojos tanto de Álam como de Alys y los propios Hunters que los rodeaban y el disparo golpeó de lleno a la cazadora en el pecho abriendo una herida mortal que la hizo caer hacia atrás mientras su sangre comenzaba a teñir de rojo su ropa.
-¡Alys!.
Álam ni siquiera la dejó caer, la recogió en sus brazos antes de que pudiese tocar el suelo y la giró inmediatamente hacia él ignorando la amenaza que suponía el teniente. Todavía estaba consciente, pero por su boca brotaba sangre tan roja como la de la herida que indicaba la gravedad de la misma y los ojos de Álam temblaron al comprender qué no podía hacer nada por ella. Y sin embargo, a pesar de todo esto, en ese instante lo que se dibujó en los labios de la cazadora no fue tristeza, sino una pequeña sonrisa mientras giraba pesadamente la cabeza hacia él para mirarle.
-Yo... nunca quise hacerte daño, no quería... traicionarte. -Dijo con la voz temblorosa y débil mientras su cuerpo se estremecía entre los brazos de Álam. -Pero... no quería... perderte.... lo siento.
-Tú no me has hecho nada. -Respondió Álam abrazándola con fuerza, apretando su cuerpo contra el suyo hasta notar la calidez de su sangre a través de su camisa. -Soy yo el que debería pedirte perdón por no haberte hecho caso durante todos estos años. Lo siento... perdóname.
-Me estás... abrazando. -Murmuró ya apenas sin fuerzas Alys, sonriendo entre sus brazos. -Es... la primera.... vez...
La voz de la cazadora se apagó para siempre tras pronunciar aquellas palabras. Álam notó como esta moría en sus brazos, cómo la vida escapaba lentamente del cuerpo de aquella que durante tanos años había sido su compañera y ahora había muerto para salvarle. Y en ese instante, mientras la soltaba al fin y dejaba lentamente su cuerpo en el suelo, dos pequeñas lágrimas se deslizaron por sus mejillas hasta caer sobre el rostro ya sin vida de Alys.
-¿Lágrimas?. -Preguntó el teniente hablando con la misma frialdad con que había matado a Alys. -¿Sientes pena por alguien que acaba de traicionarte?, realmente patético.
-Ella no me traicionó. -Respondió Álam sin levantar la mirada, hablando con una voz súbitamente seria y serena que inquietó al propio teniente. -Tan solo estaba celosa... ¡Solo eso!.
-Di lo que quieras. -Mientras decía esto, el teniente levantó de nuevo su arma y apuntó a Álam que seguía arrodillado junto al cuerpo de Alys. -De todas formas, enseguida te reunirás con ella.
Con la misma frialdad que hacía unos segundos, el teniente apretó de nuevo el gatillo y del cañón de la pistola brotó un nuevo haz luminoso que se dirigió esta vez hacia la cabeza de Álam. Sin embargo, el resultado en esta ocasión sería completamente diferente a lo sucedido con Alys.
Ante los atónitos ojos del teniente y los demás Hunters, el disparo desapareció de pronto al acercarse a Álam dejando tan solo tras de sí un débil resplandor azulado cuya fuente era totalmente desconocida para estos. Aunque, por desgracia para ellos, esto estaba a punto de cambiar.
-¡Soltad a Melissa!. -Rugió de pronto una voz sombría y profunda procedente del cuerpo de Álam pero que ya no se parecía en nada a la suya y parecía más propia de una bestia salvaje que de un humano. -¡Devolvedmela!
-¿Qué demonios.... -Se sorprendió el teniente dando un paso atrás y apuntando de nuevo su pistola. -Esto es imposible.
Una vez más, el cañón de la pistola escupió su carga mortal hacia Álam y tres nuevos rayos de luz cruzaron la noche hacia su objetivo, pero ninguno de ellos llegó siquiera a rozarlo. Los disparos se esfumaron de nuevo en medio de un extraño resplandor que esta vez parecía poseer ya forma y se asemejaba a una esfera que rodeaba al propio Álam. Aunque, como pronto comprobarían, esta era la última de sus preocupaciones en aquel momento.
Sacudida por una colosal fuerza invisible la colina entera comenzó a temblar bajo sus pies, las antenas de los radares se detuvieron de golpe apuntando hacia el lugar en que se encontraban y la propia nave se balanceó en el aire mientras las nubes se arremolinaban en el cielo justo sobre sus cabezas como preludio a lo que estaba a punto de suceder.
Todo aquello había sido demasiado para Álam. La tensión y la rabia que lo dominaban en aquel instante al no poder haber hecho nada por Alys se sumaban a la impotencia de estar apunto de perder a Melissa y su mente ya no podía soportarlo más.
-¡DEVOLVEDMELA!
La voz de Álam resonó furiosa de nuevo como el rugido de un animal y este levantó al fin la cabeza para mirarlos mientras el fulgor verde de sus ojos se disipaba por completo bajo un nuevo brillo. Una luz azul que brotaba ya no solo de sus ojos, sino también de las grietas del inhibidor que comenzó a flotar frente a su pecho mientras el brillo de su mirada se convertía en dos aterradoras llamas azuladas y el cristal negro que lo rodeaba se astillaba cada vez más..
-No puede ser. -Exclamó el teniente comprendiendo lo que sucedía al ver. -¡Atacad!. -Ordenó señalando a uno de sus hombres. -¡No lo dejéis acercarse!.
El cazador dudó tan solo un segundo en obedecer a pesar de saber ya con certeza lo que le esperaba. Con la espada centelleando en la mano y el camuflaje de su armadura activo de nuevo, corrió hacia Álam y saltó hacia él con la espada en alto tratando de golpearlo con todas sus fuerzas.
Álam ni siquiera se movió, las terribles fuerzas que lo rodeaban detuvieron al Hunter en el aire sin que este tuviese siquiera que mirarle y la espada le estalló en las manos mientras todo su cuerpo se retorcía empujado por una fuerza invisible. Una fuerza colosal que apretó su armadura como una gigantesca prensa hidráulica rompiendo sus propios huesos y destrozando todo su cuerpo hasta que su sangre comenzó a brotar por todas las grietas de la armadura y calló chorreando al suelo frente a Álam que hizo tan solo un simple gesto con la cabeza para quitarselo de delante. Al instante, el amasijo de metal y carne en que se había convertido lo que antes era uno de sus compañeros voló por encima de la propia nave del teniente y se perdió tras la colina dejando el camino libre de nuevo para Álam cuya voz se escuchó una vez más mientras daba un nuevo paso adelante.
-¡DEVOLVEDMELA!.
La voz de Álam hizo temblar de nuevo la colina y su voluntad se materializó esta vez en forma de una colosal fuerza invisible que avanzó imparable hacia la nave abriendo la propia tierra de la colina como un afilado cuchillo y pasó aullando junto al teniente golpeando a otro de los Hunters cuyo cuerpo y armadura estallaron literalmente tiñendo de rojo la nave y la ropa del propio teniente mientras un círculo de fuego aparecía entorno a Álam y uno de los radares estallaba de pronto en llamas.
-Dios mio.
El teniente no podía creer lo que estaba viendo. Había oído hablar del poder de los psíquicos cuando estos perdían el control, pero aquello iba más allá de nada que hubiese imaginado y, además, Álam no estaba desde luego fuera de control. Sabía lo que hacía y hacia quien dirigía su ira, y eso supondría su fin si no pensaba algo rápido.
Fue entonces cuando se percató de la presencia allí de una quinta persona. La pequeña Ana seguía allí, llorando junto al cuerpo inerte de Álfred sin prestar atención a nada más y esto le proporcionó al teniente una posibilidad de salvarse.
-¡Dispara a la niña!. -Gritó girándose hacia el piloto de la nave. -Dispara los cañones hacia la niña, ¡Obedece!.
El piloto no lo dudó ni un segundo. Después de ver lo que Álam había hecho con sus compañeros estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para salvarse y apuntó inmediatamente los enormes cañones del aerodeslizador hacia la pequeña descargando en dos potentes ráfagas de luz toda la potencia de la nave. Y, por fortuna tanto para él cómo para el propio teniente, esta vez el resultado si fue el que esperaban.
Al ver aquello, Álam corrió hacia la adelantandose incluso a los rayos y la cubrió con su propio cuerpo segundos antes de que los disparos lo alcanzasen. Al instante, un cegador resplandor azulado iluminó toda la colina y el cuerpo de Álam salió despedido hacia el otro lado de la misma protegiendo todavía con sus brazos a la niña.
-Se acabó. -Suspiró aliviado el teniente al ver esto y notar como la colina dejaba de pronto de temblar. -Subidla a la nave, nos marchamos.
-Señor. -Objetó uno de los Hunters que lo escoltaban. -¿No deberíamos comprobar antes si todavía está vivo?.
-Su cuerpo ha debido rodar pendiente abajo hacia el bosque, nos llevaría demasiado tiempo buscarlo. -Respondió el Teniente. -Ademas, no es necesario, el cristal de su inhibidor se estaba haciendo pedazos, sin él no sobrevivirá más que unos minutos.
-¿Qué hacemos con el vampiro?. -Preguntó otro de sus escoltas señalando esta vez al cuerpo de Álfred. -El disparo no le ha dado en el corazón, todavía es peligroso.
-Dejadle. -Ordenó. -Él le llevará a Nathaniel el mensaje de que tenemos a su hija.
Dicho esto, el teniente entró en la nave y sus hombres lo siguieron rápidamente esperando poder alejarse de allí cuanto antes. Estaba acostumbrados a enfrentarse a enemigos más fuertes que ellos, pero la forma en que Álam había matado a sus dos compañeros los había aterrorizado y todos suspiraron aliviados cuando la nave comenzó a alejarse.
Sin embargo, en el instante en que esta comenzaba a ganar velocidad, un temblor la sacudió de nuevo haciendola tambalearse en el aire y un rugido inundó de nuevo la noche que los rodeaba haciendolos palidecer.
-¿Qué ha sido eso?. -Gritó el teniente exigiendo explicaciones a su piloto.
El piloto ni siquiera le respondió, las palabras se negaban a formarse en su garganta y este apenas fue capaz de pulsar el botón que pasaba la vista trasera de la nave a la pantalla principal de la misma. Y entonces, al ver al fin la causa de aquel temblor, el teniente y el resto de la tripulación de la nave se quedaron también en silencio observando aterrados el gigantesco torbellino de fuego que se alzaba tras las colinas danzando al son de centenares de rayos que bajaban desde las nubes arremolinandose entorno a la base del mismo mientras el otro radar ardía pasto de las mismas llamas que el primero.
-Señor, ¿Qué es eso?. -Consiguió articular al fin uno de los Hunters tras casi un minuto en silencio.
-Nada. -Respondió secamente el teniente, el rostro helado por aquella horrenda visión. -Por el bien de todos.... no ha podido ser nada.
Como bien has dicho... hay que leerselo con calma.... ¡¡madre la de cosas que pasan!!.... estupendo.... has hecho que crea que estaba leyendo algo de un escritor consagrado.... genial ;)

No quiero comentar nada más porque puede destrozar a los que vengan después a leerlo.

Largo... pero muuuuyyyyyyy bueno ;)
Bueno bueno bueno... al fin un capítulo largo donde poner las manos de la critica más endiablada [666]. [burla3]

Al principio de tu relato (primeros capitulos) el pobre Alfred era un desgraciado que no sabia nada, con mala leche y tal, pero no sabia ni tenia ni idea de los planes de Mariana... creo recordar que se lo tiro y todo para seducirle... COMO COÑO ahora es tan bueno y lo sabe todo?... por tu bien espero que no sea así... las criticas serian aún mas ferozes, espero que estes guardando un as en la manga. :p

Qué se dan la mano????. tú qué comiste cuando escribias esto, pasteles?... No por Dios, Alfred no puede dar la mano a Alam, eso es una blasfemia!!!!!!. [poraki]

Y lo peor!!, por qué coño muere Alys?, no tenias algo preparado más original?. no no y no... sino fuera porque la metise ya hace mucho tiempo pensaria que la habias sacado para matarla... pero bueno, sere condescendiente y pensare que es que eres simplemente un asesino de personajes.... :( [poraki]

Por lo demás, y quitando estos pequeñines defectos a mi entender, la historia está muy bien conjugada y da gusto leerte, además se hace con pasion, y eso es lo mejor. ;)

Hala, ahora deja de ser mi amigo. :p
jueeeeeeeeeeeeeeerrrr, si es que hay que leerse las cosas ningu, que criticar leyendo los capítulos salteados no es plan[poraki].

A ver, en lo de Álfred eres tú el que no lo pilla. El pobre empieza siendo un pringao porque no se enteraba de nada hasta que lo "suelta" Mariana, que por cierto, no lo seduce pa que la obedezca (en realidad pasa directamente de seducirlo y se lo tira directamenteXD), lo hace pa asegurarse de que es leal hacia ella y no toavía a Nathaniel (o eso dice ella, yo creo que se lo tiró porque le daba la gana y punto [sonrisa] [sonrisa] ). Después de eso Álfred lo sabe todo, NORMAL oño, si es él quien tiene que hacer el curro de Mariana pa buscarlos y mover tos los hilos mientras ella se queda en casita haciendo el vago (a los tíos siempre nos toca curraaarrr, y luego hablan de igualdadXD).

Sobre la muerte de Alys, era bastante necesaria y a mi no me parece forzada la verdad. Pero weno, pa gustos los colores noXD
Originalmente enviado por The Cragor


Sobre la muerte de Alys, era bastante necesaria y a mi no me parece forzada la verdad. Pero weno, pa gustos los colores noXD


Los episodios me los leo por orden, pasa que me apunto las criticas en las hojas impresas y las voy posteando. [poraki]
No te quero sacar los colores y por eso no ire al capítulo en cuestion, sino te ibas a cagal. [666]

Cómo que era bastante necesaria la muerte de alys!!!!!!!!!!!!!!!.... pero que decis!!!!!!!!!!!!, tas loco! ya no te ajunto, hala.... como medida de castigo no comento tus relatos en 15 días. :p

Talueguin.

Cuando vuelva quiero ver este relato acabado, porque lo voy a deborar!. ;)
me alegro de estar equivocado y ver q este no era el ultimo...
creo q has estado genial, eso si, para ser un melón ;)
vamos q eres un melón genial ein?
bueno vamos con lo serio, creo q nos has desvelado muchas incognitas y nos planteas algunas nuevas, no me creeras si te digo q me temia q esa Alys no iba a durar mucho, pero me daba en el corazón q seria asi ;)
Alfred creo q tp se muere todavia pq me temo q aun tiene q hacer algo con Mariana? (jijijiji)
no estoy de acuerdo con ninguno, creo q Alfred en el tiempo q ha estado en la sombra, o en q ha aparecido esporadicamente, ha tenido tiempo de enterarse de lo q tramaba Mariana entre otras cosas ;) jijijiji
no me parece q un simple teniente, deba ser el q lleva a cabo toda esta parte tan trancesdental en la obra, podrias haber puesto un capitan melón q eres mas agarrao... [poraki]
en cuanto a la niña y su reaparicion me quedo callaito mejor no? XD
Y ese extraño poder q tiene Alam es sorprendente, ya habias comentado algo acerca de esos poderes pero es la 1ª vez q los muestras en toda su fuerza aunque me dá tb en la nariz q son mucho mas poderosos ein?
en fin q muy buen capitulo amigu :)

[bye]

P.D a lo tonto a lo tonto... este post's casi parece un capitulo de The Cragor :O
7 respuestas