Lazos de Sangre. Capítulo 31: El último Guardián

El encuentro entre ambos cazadores resultó mucho más frío de lo que Melissa había podido esperar. A pesar del peligro que aquella mujer había corrido al venir a buscar a Álam a aquel lugar, ninguno de los dos pareció darle demasiada importancia al asunto y esta se encontró caminando tras ellos al cabo de apenas unos minutos siguiendo el plan original de Álam de cruzar el bosque hacia el valle que los llevaría a la frontera.
Alys no habló mucho más sobre si misma o sobre su viaje hasta allí, tan solo lo justo para responder a las preguntas de Álam sobre el estado de la frontera y las patrullas que la vigilaban en aquella zona, pero nada más. No hubo más explicaciones sobre el por qué de su viaje o cómo los había encontrado, aunque, a decir verdad, lo que más desconcertaba a Melissa no era esto, sino que Álam tampoco hiciese más preguntas.
Álam conocía a aquella cazadora mejor incluso que a ella misma y ni siquiera necesitaba preguntarle por qué estaba allí o por qué había desobedecido así las órdenes de sus propios superiores. Y esto la inquietaba.
Hasta ese día ella había sido la única compañía de Álam, lo único en que este podía apoyarse si lo necesitaba o, como él le había insistido una y otra vez, lo único que le quedaba para seguir adelante. Pero ahora ya no era así, aquella desconocida también formaba parte de la vida de Álam y esto la hacía sentirse desplazada. Sabía que era una estupidez y que todavía no tenía motivos para sentirse amenazada por Alys, pero no podía evitar sentir cierto recelo al ver como ambos caminaban juntos frente a ella sin prestarle la más mínima atención, cómo si incluso Álam se hubiese olvidado de su presencia allí.
Lo que ella no sabía, sin embargo, era que no era la única en ese instante que se sentía así. Tal como ella misma había dicho, Alys era lo más parecido a un amigo que Álam tenía entre los humanos y podía presumir de conocerle mejor que nadie. Por eso, al encontrarse con él de nuevo en aquel lugar todo lo que creía saber sobre el que durante años había sido su compañero en los cadetes de los Hunters se había venido abajo al ver a Melissa a su lado.
Alys había pasado años con él y jamás había conseguido acercarse lo suficiente a Álam como para saber qué pasaba realmente por su cabeza, tan solo había aprendido a intuir sus reacciones, pero nunca había llegado a saber el por qué real de aquel comportamiento distante y arisco que lo caracterizaba. Lo que hacía más extraño si cabe encontrarlo ahora viajando con aquella muchacha.
Debido precisamente a esto, Alys sí decidió hacer preguntas acerca del viaje de Álam y los dos pasaron las horas siguientes hablando sobre todo lo que le había sucedido durante aquellos días mientras se adentraban más y más en el bosque con Melissa caminando siempre un paso por detrás de ellos. Escuchando perfectamente todo lo que decían, pero manteniendose fuera de la conversación por temor a decir algo que Álam prefiriese no contarle a aquella cazadora.
Álam le habló de su misión, de su llegada al valle de la fortaleza, su entrada en la misma y todo lo que había sucedido después. Cómo lo habían capturado, cómo había conocido allí a Melissa y, por supuesto, cómo esta le había salvado la vida ayudándole a huir. Lo que no le contó, sin embargo, fue quién era realmente Melissa ni porqué había fracasado al intentar matar a la princesa.
Evitando convenientemente todo aquello que podrían relacionarlos de alguna forma con los vampiros, Álam fue narrandole a su antigua compañera de armas las peripecias de su viaje y esta pareció no encontrar nada extraño en él. Nada, esto es, salvo el hecho de que este hubiese decidido llevarse con él a Melissa, pero era algo a lo que estaba segura de que no le contestaría aunque le preguntase y se conformó con lo que este le contaba.
No hubo más incidentes durante el resto de aquel día. Gracias a la protección que los árboles les brindaban y al hecho de que tanto Alys como Álam pareciesen conocer el camino, los tres recorrieron sin problemas el sendero que los llevaba al otro lado de las colinas deteniendose tan solo una vez para comer algo aprovechando que la nieve comenzaba a desaparecer en el suelo del bosque y esa misma tarde se encontraban ya mirando su destino final.
Justo al otro lado del bosque, donde el sendero que seguían salía de entre los árboles y moría apenas unos metros más adelante en una abrupta pendiente rocosa que descendía hacia la llanura, podía verse ya el pequeño valle del que había hablado Álam. No era muy profundo, rodeado tan solo por pequeñas colinas dispuestas paralelamente de Norte a Sur de forma que estas franqueaban el lento y tranquilo cauce del río Obi guiandolo hacia su desembocadura unos kilómetros más al Norte. Pero esto era precisamente lo que lo convertía en el lugar perfecto para sus propósitos.
Más al sur, donde el río se curvaba hacia el Oeste y las colinas desaparecían por completo, las fortalezas de Nathaniel controlaban por completo las llanuras y les sería imposible acercarse más a la frontera. Allí, sin embargo, tan solo una fortaleza situada en lo más hondo del valle parecía vigilar aquella zona y el ejército confiaba mayormente en la eficacia de los radares situados en la cima de las colinas para prever cualquier ataque. Algo muy efectivo sin duda frente a naves o cualquier otro vehículo de ataque que los humanos pudiesen enviar, pero por completo inútil para detectar a solo tres humanos que y, por tanto, perfecto para los tres jóvenes.
Divisado ya su objetivo, Álam se tomó un tiempo para observar con atención el valle buscando una ruta lo más segura posible para llegar al otro lado y, tras consultarla con Alys, decidió regresar de nuevo al bosque para descansar un rato hasta que llegase el momento de continuar su camino. Algo que sorprendió bastante a Melissa dada la prisa que este solía tener por seguir adelante.
-¿No vamos a seguir hoy?. -Preguntó mientras apoyaba un hombro en el grueso tronco de un gran abeto.
-A partir de ahora caminaremos de noche. -Aclaró Álam dejando su mochila al lado del mismo árbol y dirigiendole una tranquila sonrisa. -Este bosque será el único refugio que encontraremos hasta llegar al otro lado del valle y sería peligroso salir al descubierto mientras haya luz. Aquí el ejercito ya no nos busca solo a nosotros, están en constante alerta debido a la proximidad de la frontera y es mejor no correr riesgos ahora que estamos tan cerca.
-Vaya, eso es nuevo. -Exclamó irónicamente Alys sentandose en el suelo junto a otro árbol y apoyando en él su espalda. -¿Desde cuando te has vuelto tú prudente?. Antes tendías a buscar a los soldados más que a evitarlos y simplemente te quitabas de en medio a cualquier vampiro que se te cruzase por delante... o incluso a nosotros si se nos ocurría hacerlo.
-Muy graciosa. -Replicó Álam girando la cabeza hacia ella.
-¿Graciosa?. -Repitió Alys esbozando una sonrisa burlona. -No estaba bromeando, y tú lo sabes perfectamente.
-Ahora no estamos en una misión. -Matizó Álam. -Además, eres la única que tiene una armadura, dudo que nosotros consiguiésemos llegar lejos mientras el Sol siga tan alto.
-Si, claro, lo que tú digas. -Aceptó de mala gana Alys. -En fin, supongo que al menos podré descansar un rato.
Dicho esto, Alys dejó el casco de su armadura en el suelo y cruzó ambos brazos tras su cabeza para recostarse por completo sobre el tronco del árbol sin la menor intención de seguir una discusión que sabía perfectamente no la llevaría a ninguna parte. Al mismo tiempo, y puesto que parecía ya claro que se quedarían allí, Melissa se sentó también junto al árbol en el que se había apoyado y miró a Álam esperando que este hiciese lo mismo. Sin embargo, este tenía ya otros planes para esa tarde, aunque antes había algo que lo preocupaba y esperaba poder aclarar.
-¿Te encuentras bien?. -Preguntó sorprendiendo tanto a Melissa como a la propia Alys que los observaba con curiosidad desde donde estaba. -No has dicho nada en todo el día, ¿seguro que no te ocurre nada?.
-Claro que no. -Mintió Melissa forzando una sonrisa. -Suponía que tendríais mucho de hablar entre vosotros y no quería molestaros, no me pasa nada.
-Eso suponía. -Respondió Álam mirandola ahora completamente serio. -Y si has pensado aunque solo fuese un instante que podías molestarme entonces es algo más que nada. Pero ahora tengo que ocuparme de la guardia, ya hablaremos después.
-¿Vas a hacer guardia?. -Dijo Melissa un tanto desconcertada por esto. -¿Por qué, no sería más seguro si nos quedásemos los tres juntos?.
-En un sitio como este no. -Explicó Álam. -Aquí no podrán vernos desde los patrulleros y estoy seguro de que nadie vendrá por el sendero que hemos seguido nosotros, pero podría acercarse alguna patrulla desde el valle y estaremos más seguros si alguien vigila desde el borde del bosque. Además, ahora que Alys está con nosotros sé que estarás segura aunque yo no esté aquí, puedes confiar en ella.
-¿Eso que acabo de oír era un cumplido?. -Preguntó inmediatamente Alys cortando cualquier posible respuesta por parte de Melissa. -Ahora sí que me has sorprendido, ¿Seguro que no te has dado ningún golpe en la cabeza durante estos días?.
-Me he llevado más de uno. -Sonrió Álam mientras cogía su espada en una mano. -Y procura no ponerte muy cómoda, a ti te toca el segundo turno de guardia.
-¡Bah, olvida lo que he dicho!. -Replicó al instante Alys frunciendo el ceño. -Sigues siendo el mismo de siempre. Al menos podías darme las gracias por haber venido a buscarte y ofrecerte a hacer tú mi turno, eso sería lo que haría un caballero.
-Pero ya sabes que yo nunca lo he sido. -Finalizó Álam alejándose ya de ellos y despidiendose con la mano. -Además, eres tú la que siempre quería que la tratásemos como un Hunter más y no como una mujer, no te quejes ahora.
-Bonita escusa. -Insistió Alys forzando ya la voz para que la oyese. -Tú siempre has tratado así a todo el mundo Álam, no solo a mí. -Justo en el momento en que decía esto, Alys hizo una pausa al ver que Álam ya había desaparecido tras los árboles y bajó de pronto la voz al tiempo que giraba su cabeza hacia Melissa. -O al menos hasta ahora... tú siempre habías sido así.
Melissa no llegó a oír estas palabras, la voz de Alys era casi un murmullo mientras pronunciaba aquella frase y esta tan solo notó de nuevo aquel extraño brillo en su mirada cuando las dos se miraron por un instante. Algo que no le agradó en absoluto e hizo que bajase la cabeza para evitar encontrarse con los ojos de la cazadora.
Aquella no era una forma muy agradable de comportarse y ella lo sabía, pero era incapaz de encontrar nada de que hablar con aquella mujer y decidió intentar al menos dormir un rato aún siendo de día para descansar tal y como Álam le había dicho.
Alys, sin embargo, tan solo se quitó el torso de la armadura para acomodarse un poco mejor hasta que llegase su turno de vigilancia y se limitó a observar con cierta curiosidad a Melissa desde donde estaba. Aquella muchacha la intrigaba. Su aspecto, su ropa, su forma de comportarse, incluso la forma en que se había reclinado junto al árbol doblando las piernas y abrazando sus propias rodillas para apoyar sobre ellas la cabeza le resultaba curiosa para una mujer que no debía estar muy lejos de su propia edad. Aunque no era esto lo que más la intrigaba sino la forma en que Álam se comportaba con ella.
No era tan estúpida como para no haberse dado cuenta de que cuando Álam la había llamado "amiga" había querido decir algo más y ella misma se lo había confirmado al presentarse, pero jamás habría supuesto que algo así pudiese afectar de tal forma a alguien tan frío como Álam. Aunque, por lo que parecía, este solo se comportaba así con Melissa y con ella seguía siendo tan "agradable" como de costumbre. Y esto era algo que la inquietaba aún más y hacía que mirase todavía con mayor interés a aquella joven. Lo que, como era de esperar, acabó llamando también la atención de esta que levantó la cabeza al darse cuenta de cómo la miraba y se decidió al fin a hablarle.
-¿Tan extraña te parezco?. -Pregunto en un tono suave, reservado pero a la vez amistoso.
-Supongo que no se me da demasiado bien ocultar lo que pienso. -Respondió Alys sonriendo ligeramente, dandose cuenta ahora de que aunque su aspecto recordase más al de una niña que al de una mujer su mente no era tan inocente como había supuesto.
-No mucho. -Confirmo Melissa devolviendole la sonrisa. -Además, Álam ya me había dicho que no me parecía mucho a las demás mujeres que conocía, por eso no me sorprende demasiado.
-En realidad esto tampoco es decir mucho. -Se rió Alys sorprendiendo a la propia Melissa. -Conozco a Álam casi desde que llegó a los Hunters y te aseguro que su experiencia con las mujeres no ha sido exactamente amplia.
-Aún así. -Continuó Melissa. -Parece que él ya no es el único que lo piensa. Y tú siendo también una mujer podrás opinar un poco mejor.
-Si te soy sincera a veces me pregunto si realmente alguien a parte de mí se ha dado cuenta de que lo soy. Pero sí es cierto que no pareces muy corriente, aunque eso tampoco quiere decir que seas exactamente extraña.
Al oír esto, Melissa miró totalmente desconcertada a Alys tratando de encontrar significado a aquella frase y se ganó una nueva sonrisa de la cazadora que empezaba a encontrarse extrañamente a gusto hablando con ella. No había olvidado quién era ni lo que representaba para ella, pero le resultaba realmente sencillo olvidar su hostilidad hablando con ella y no vio motivos para no seguir.
-No es tan complicado como parece. -Explicó. -Es más una sensación que otra cosa, cómo si al mirarte estuviese viendo a alguien que no pertenece al mismo mundo que yo.
-¿Y eso no te parece extraño?. -Preguntó de nuevo Melissa.
-No en el sentido que tú crees. -Respondió la cazadora. -No resultas extravagante ni nada parecido, tan solo... diferente. Pero al mismo tiempo tu aspecto resulta familiar, es cómo estar mirando a alguien salido de uno de nuestros libros de historia.
-Una.. princesa... -Susurró Melissa bajando la mirada.
-No te hagas tantas ilusiones. -Bromeó Alys. -Yo tampoco diría tanto, conformate con una doncella o algo menos presuntuoso.
Esto la hizo sonreír una vez más, la broma de Alys dejaba claro que esta no sospechaba en absoluto nada acerca de ella y su forma de hablar la hizo reírse mientras levantaba de nuevo la mirada. Todo lo contrario de Alys que, para sorpresa de esta, se puso de pronto un tanto seria.
-Hay solo una cosa que sí encuentro extraña en ti. -Dijo ahora con voz mucho más seria. -Apenas te conozco y no es del todo justo que diga esto, pero realmente me sorprende verte con Álam. No eres en absoluto la clase de mujer que esperaba para él.
-¿Por qué?
Al tiempo que hacía esta pregunta, Melissa ladeó ligeramente la cabeza hacia un lado y su pelo se deslizó inmediatamente tras ella cayendo por encima e su hombro hasta cubrir en parte su cara dandole una vez más aquel peculiar aspecto que Alys intentaba señalarle. Aquella chica parecía salida ya no de un libro de historia, sino de un puñetero cuento para niños y tanto esto como la aparente inocencia con que había hecho esta pregunta resultaban cuando menos irritantes. Pero por alguna razón era incapaz de sentirse molesta con ella a pesar de todo, cómo si comprendiese de alguna forma que en el caso de Melissa se trataba realmente de su carácter y no simplemente de una forma de actuar y continuó sonriendo cómo si nada.
-Digamos que no sois exactamente la pareja con más cosas en común que conozco. -Trató de explicar. -Por lo que he visto tú eres bastante diferente a nosotros e incluso Álam se comporta de forma diferente cuando habla contigo. Algo por lo que tengo que felicitarte, es realmente digno de elogio que hayas conseguido ablandar a ese cabeza dura y conseguir que se comporte como alguien medio normal aunque solo sea contigo.
-Creo que te entiendo. -Afirmó Melissa. -Y no eres la única que piensa así. Yo también me he dado cuenta de lo diferentes que somos, supongo que lo más normal sería que alguien como él acabase con una soldado... -Justo en el instante en que decía esto, los ojos de Melissa miraron fijamente a los de Alys con una firmeza que sorprendió incluso a esta última. -... cómo tú.
-Es posible, pero al menos en mi caso siempre me ha visto más como un Hunter que como una mujer, ya le has oído. -Continuó Alys ignorando adrede aquella mirada a pesar de saber perfectamente lo que significaba. -Por otro lado, esa diferencia también puede ser una ventaja para vosotros. Álam necesitaba a alguien a quien proteger, alguien de quien cuidar para sentir que su vida servía realmente de algo y no era solo una máquina de matar consagrada a una venganza inútil. Y tú pareces haberle dado todo eso.
-Tienes razón, pero no es algo de lo que esté muy orgullosa. -Dijo tristemente Melissa bajando de nuevo la cabeza. -Durante todo nuestro viaje Álam me ha estado protegiendo y ha tenido que pelear muchas veces con los soldados de Nathaniel, incluso estuvieron apunto de matarle no hace mucho. Y yo no he podido hacer nada para ayudarle, no sé usar un arma, ni luchar... no sé hacer nada. Lo único que puedo hacer cuando pasa eso es mirar y esperar que no le pase nada, pero eso hace que me sienta cada vez más inútil.
-¿Qué no sabes luchar?. -Preguntó irónicamente Alys. -Valiente tontería, ¿Crees realmente que eso te sirve cómo escusa?.
Al oír esto, Melissa levantó la cabeza y observó sorprendida a la cazadora cuyos ojos la miraba ahora fijamente.
-Nosotros no luchamos porqué sepamos como hacerlo. -Continuó. -Por entrenados que estemos sabemos que los vampiros contra los que peleamos siempre serán más fuertes que nosotros, no creas que peleamos porque creamos que vamos a ganar siempre. Lo que hace que Álam luche así no es su confianza en sus habilidades, es su voluntad para enfrentarse a lo que sea con tal de protegerte. La misma que tú deberías tener hacia él.
-Pero... -Trató de responder Melissa comprendiendo dolorosamente que lo que Alys le decía era cierto. -...Álam dice que si hago eso tendrá que preocuparse también por mí y que ponerme en peligro tratando de ayudarle le haría más daño del que podrían hacerle...
-¿Y tú te das por vencida solo con eso?. -La interrumpió bruscamente Alys. -¿Qué hay entonces de tus sentimientos?. ¿No te preocupa a ti también verle pelear, no te hace tanto daño verle en peligro como se lo haría a él verte a ti?.
-¡Claro que sí!. -Replicó inmediatamente Melissa.
-Entonces demuéstraselo. -Finalizó completamente seria Alys. -Por lo que dices estás dejando que Álam crea que te importa menos de lo que tú le importas a él y no creo que eso esté bien. Debes saber cuando no tienes que seguir lo que él te dice y pensar también en tus sentimientos, o algún día acabarás perdiendolo todo.
-¿Tú crees?. -Preguntó con cierta tristeza Melissa.
-Si no lo creyese no lo diría. -Respondió totalmente seria. -He pasado mucho tiempo con Álam y sé cómo es y lo fácil que le resulta olvidarse de que no es el único al que le importan los demás. Por eso entiendo lo que puede estar pasándote a ti.
-Tú.. -Titubeó Melissa dirigiendo sus ojos hacia los de la cazadora mientras trataba de formar la pregunta que había tenido en la cabeza desde el mismo momento en que la había conocido. -....tú le quieres, ¿Verdad?.
-Como te he dicho, no se me da bien ocultar lo que pienso. -Esta respuesta sorprendió un tanto a Melissa que no esperaba que lo admitiese tan claramente, aunque no tanto como la sonrisa con que esta continuó hablandole. -Si, Álam me gusta desde hace tiempo, prácticamente desde que eramos niños y el comandante me asignó como su compañera. Pero jamás he conseguido arrancarle una sola palabra ligeramente amable, para él siempre he sido otro Hunter y nada más.
-Entiendo. -Murmuró Melissa sin saber muy bien que decir.
-No, no lo entiendes. -La contrarió Alys. -Pero te has dado cuenta con mucha facilidad y eso confirma lo que pensaba. Puede que tu aspecto sea diferente, pero sigues siendo una mujer al fin y al cabo y no eres ni de lejos tan inocente en ese sentido como yo creía. Por eso no voy a mentirte: quiero a Álam y todavía no me he dado por vencida. Conozco a Álam lo suficiente como para saber qué si realmente te quiere nada ni nadie podrá apartarlo de ti, pero no he hecho todo este viaje solo para comprobar que ya le había perdido para siempre. Puedes odiarme si quieres, supongo que estás en tú derecho.
Esta vez Melissa tardó un rato en responder. No esperaba ni de lejos que Alys le hablase con tanta sinceridad y en el fondo sentía cierta pena hacia ella al darse cuenta de lo que debía sentir en ese momento. Pero también sentía algo muy distinto, un ardor en el pecho que la enfurecía solo con mirarla y le resultó difícil conseguir esbozar algo parecido a una sonrisa mientras le respondía.
-Dudo que tenga derecho a odiarte por eso. -Dijo tratando de mantener el mismo tranquilo tono de voz que hasta entonces. -Si yo estuviese en tu lugar haría lo mismo. Pero quiero que tengas algo claro Alys, el cariño de Álam es lo único que tengo y no voy a dejar que nadie me lo quite. ¡Nadie!.
-No esperaba menos. -Sonrió Alys. -Aunque dudo que debas preocuparte, por lo que he visto Álam te quiere, esa es la única explicación para que alguien como él haya cambiado tanto de golpe. Y si es así, ni puedo... -Mientras decía esto, Alys bajó la cabeza y sus ojos se entristecieron súbitamente. -... ni quiero hacer nada que pueda cambiarlo. Álam también es mi amigo y verle feliz me basta.
Ninguna de las dos dijo ya nada más, la tensión de la conversación había alcanzado un punto demasiado alto cómo para que pudiesen seguir hablando con normalidad y ambas prefirieron callarse por el momento ahora que las cosas parecían totalmente claras entre ellas. Solo cuando Álam regresó al cabo de unas horas para darle el relevo a Alys esta habló de nuevo para despedirse, aunque el propio Álam pudo notar algo raro en su voz y en la mirada de la propia Melissa.
-¿Ha ocurrido algo?. -Preguntó mientras se sentaba al lado de esta y la miraba un tanto serio.
-Nada. -Respondió tranquilamente Melissa. -Solo hemos estado hablando un rato, pero no es nada importante.
Dicho esto, y antes de que Álam pudiese preguntar algo más, Melissa se inclinó hacia él y apoyó ambas manos en sus hombros para alcanzar sus labios con los suyos dandole un beso que no hizo sino sorprenderlo todavía. No sucedió lo mismo con Alys que, a diferencia de él, sí sabía perfectamente el motivo de aquello y sacudió la cabeza ligeramente al tiempo que esbozaba una curiosa sonrisa.
-Ahhh, ¡Por favor, esperad al menos a qué me vaya!. -Exclamó burlonamente dandoles la espalda y dirigiendose hacia el lugar en que debía montar guardia. -Esto no es ningún hotel, controlaros un poco queréis.
Justo en el instante en que Alys decía esto, los dos se separaron de nuevo y Álam la miró un tanto desconcertado ignorando por completo el comentario de su compañera de comando. No le desagradaba en absoluto aquello, eso no podía negarlo, pero sí lo encontraba más que extraño viniendo de Melissa y después de lo que esta había dicho antes de que se fuese empezaba a preocuparse.
-¿A qué ha venido eso?.
-¿Necesito una razón para besarte?. -Preguntó sin mirarle Melissa mientras pasaba sus brazos alrededor de él y se reclinaba por completo sobre su pecho para descansar al fin un rato.
-Me preocuparía si así fuese. -Respondió Álam devolviendole el abrazo y dejando que se acomodase mientras él apoyaba la espalda en el tronco del árbol. -Pero no deja de sorprenderme, aunque no es algo que me moleste en absoluto.
-Supongo que la culpa es mía. -Susurró dispuesta ya a cerrar los ojos y olvidarse por un momento de su conversación con Alys. -No he tenido más ejemplos que el de Mariana y ella misma me dijo una vez que no era muy apropiado que me comportase como ella, por eso a veces no sé si lo que hago es o no correcto. Pero intentaré que a partir de ahora no te resulten tan extrañas estas cosas.
-Eso espero. -Sonrió Álam deslizando sus dedos entre las sedas doradas que caían sobre la espalda de Melissa. -Pero ahora será mejor que me hagas caso de una vez y descanses, no encontraremos más refugio que este hasta llegar a la base de las colinas del otro lado del valle y tendremos que cruzarlo esta noche si no queremos que nos descubran, todos necesitaremos estar lo más despejados posible para no perder tiempo.
Conforme con estas palabras, Melissa decidió hacerle caso y cerró los ojos para intentar dormir aunque solo fuesen un par de horas antes de la noche. Álam, sin embargo, continuó despierto ignorando sus propios consejos y tan solo se relajó para descansar un poco sus nervios y sus músculos hasta la llegada del anochecer.

Horas más tarde, cuando la noche extendió al fin su aterciopelado manto de tinieblas sobre el bosque y sus alrededores, Alys regresó al improvisado campamento terminada su guardia y Álam despertó a Melissa para que pudiesen ponerse de nuevo en marcha. El valle estaba casi completamente a oscuras, iluminado tan solo por la débil luz de la Luna, y al fondo podía verse perfectamente la fortaleza que lo vigilaba rodeada por focos de luz que rastreaban en círculos los alrededores en busca de intrusos como ellos. Demasiado lejos para ser una preocupación, pero al mismo tiempo demasiado cerca como para pasarla completamente por alto. Aunque en aquel momento su primer obstáculo no era ese, sino bajar hasta el valle por la empinada pendiente rocosa a la que daba aquel sendero.
Lo único remotamente similar a un camino que descendía por aquella pendiente casi completamente vertical era una serie de rocas que sobresalían de la pendiente formando irregulares escalones por los que descender.
Por supuesto, esto no era en absoluto problema para alguien con el entrenamiento de un Hunter y Alys apenas dudó un segundo en saltar sobre la primera de las rocas con la misma tranquilidad y agilidad con que lo haría una ardilla. Una vez allí, se giró hacia Álam y lo miró poniendo ambas manos en la cintura.
-¿Crees que podrás ganarme?. -Dijo desafiante. -Antes eras más rápido que yo, veamos que tal te han sentado estos días lejos de nosotros.
-Siempre he sido más rápido que tú. -Matizó Álam acercándose al borde y dirigiendo una rápida mirada hacia Melissa. -Pero este no es momento para juegos.
-Yo puedo bajar sola. -Dijo de pronto Melissa sorprendiendo tanto al propio Álam como a Alys. -Bajad y os alcanzaré en cuanto pueda, no os preocupéis por mí.
Álam no estaba en absoluto de acuerdo con esto y estuvo a punto de decir algo al oírla hablar así, pero al ver su mirada se dio cuenta de que lo había dicho mucho más en serio de lo que él suponía y decidió hacerle caso.
-Cómo quieras. Pero ten cuidado, esas rocas están cubiertas de polvo y de musgo, son más resbaladizas de lo que parece y de noche no es fácil ver donde apoyas los pies.
Dicho esto, Álam dio un rápido salto hacia la roca situada directamente debajo de la de Alys y los dos comenzaron a descender hacia el fondo del valle compitiendo por comprobar quién de los dos era el más rápido. Aunque, cómo esta pronto comprobaría, Álam estaba lejos de haber mentido al responderle y llegó varios segundos antes que Alys que dejó escapar un simple suspiro de resignación mientras se giraba hacia la pendiente esperando a que su otra compañera llegase también abajo.
A diferencia de ellos, Melissa bajaba despacio saltando con cuidado entre las rocas más próximas y no le resultaba en absoluto fácil mantenerse de pie sobre la resbaladiza superficie de estas. Hasta el punto de que en una ocasión llegó incluso a resbalarse y caer sobre la roca siguiente haciendo que Álam estuviese a punto de subir para ayudarla. Sin embargo, en ese instante Alys lo detuvo y lo miró sacudiendo la cabeza.
-Eso no la ayudará. -Dijo completamente seria, cada vez más convencida por las reacciones de Álam de que nada podía hacer ya. -Sabes perfectamente por quién está haciendo eso, deja de comportarte como un maldito estúpido y confía un poco en ella. Se lo merece.
Álam no dijo nada. Soltó su brazo de la mano de Alys de un fuerte tirón que la sorprendió bastante y siguió observando como Melissa se levantaba y continuaba bajando aparentemente sin más problemas hasta que, cuando al fin llegó al suelo, pudo acercarse a comprobar qué tal estaba.
-Te dije que tuvieses cuidado. -Dijo procurando sonreír. -¿Te has hecho daño?.
-No ha sido nada. -Respondió Melissa visiblemente satisfecha por haber conseguido bajar.
-Yo no estoy tan seguro de eso.
Al tiempo que decía esto, Álam dirigió su mirada hacia una de las rodillas de Melissa en la que podía verse una pequeña mancha de sangre tiñendo de rojo el blanco de sus medias y se arrodilló frente a ella.
-Álam, no es nada. -Insistió ella. -Es solo un rasguño y ni siquiera me duele. Además, mientras no sea muy grave no pasa nada, mañana ni siquiera se notará que ha estado ahí, ya sabes como...
Justo en el instante en que esta iba a terminar su frase, Álam levantó de golpe la cabeza y la miró completamente serio haciendo que se callase al instante al comprender que lo que estaba apunto de decir podría traerles problemas con aquella cazadora. Sin embargo, Alys no pareció notar nada raro en aquella conversación y al ver esto pronto encontró algo más que decir para tratar de conseguir que siguiesen adelante.
-Álam, no está nada bien que mires bajo la falda de una chica, ni siquiera si es tu novia. -Le recriminó burlonamente. -Además, ¿No eras tú el que tenía prisa?. Dejad de jugar y sigamos o acabará amaneciendo antes de que lleguemos al otro lado.
-No soy yo el que está jugando. -Replicó bruscamente Álam en un tono de voz que las sorprendió a ambas. -Os estáis comportando como dos niñas, ¡Las dos!. No creáis que soy tan estúpido como para no darme cuenta.
Dicho esto, Álam ofreció su mano a Melissa que dudó un segundo antes de cogerla al ver la mirada serie y aparentemente furiosa de este y se puso de nuevo en marcha seguido por Alys cuya silueta era ahora ya apenas distinguible gracias al color negro de la armadura.
Así continuaron durante las horas siguientes, avanzando siempre hacia adelante y procurando moverse lo más sigilosamente posible para que no pudiesen descubrirlos los patrulleros que todavía sobrevolaban el cielo en sus cíclicas rutas de vigilancia. Sin embargo, cuando ya se acercaban al río y el denso juncal que ocultaba el pequeño puente construido por los propios Hunters como punto de paso en aquella zona era ya visible, Álam se detuvo de golpe junto a las ruinas de lo que en su día debía haber sido una pequeña capilla y sus dos compañeras lo miraron sorprendida.
-¿Ocurre algo?. -Preguntó Alys colocandose al lado de ambos.
-¿No has oído nada?.
-Solo un pequeño siseo, pero no creo que sea nada importante. -Respondió tranquilamente la cazadora. -Seguramente era el aleteo de alguna ave nocturna, o puede que un murciélago, pero esa clase de vampiros no es la que debe preocuparnos precisamente.
-Si era un siseo, y yo también creo que se debía al batir de unas alas. -Confirmó Álam. -Pero...
-¡Nathan!. -Dijo de pronto Melissa adivinando sus palabras.
-¿Nathan?. -Preguntó de nuevo Alys con curiosidad. -¿Quién es ese?.
-Alguien a quien no te gustaría conocer. -Sentenció Álam al tiempo que desenvainaba su espada y, para sorpresa de sus dos compañeras, dirigía su mirada hacia el tejado de aquel derruido edificio. -Pero me temo que no tendrás tanta suerte.
Justo en el momento en que decía esto, las dos miraron hacia aquel lugar y Melissa observó con horror la enorme silueta alada que los observaba desde allí clavando en ellos la sanguinolenta mirada de sus ojos color rubí. Puede que aquel monstruo no significase nada para Alys salvo un nuevo rival a batir, pero para ella verlo de nuevo significaba que el sacrificio de Álfred había sido en vano y, ahora que los había encontrado una vez más, solo dios sabía qué ocurriría a continuación.
Que sepas que con este me has vuelto a enganchar;)
En mi opinion llevabas una tanda de capitulos mal tratados y desde luego no me lo he callado, pero en este he disfrutado.
Todo bien, tan bien como esperaba, y de nuevo vuelves a dejarlo en un punto intenso.
Y ya paro que se te sube a la cabezaXD
en 2 palabras: impre-zionante.

Ma gustao mucho, mu currao. Sigue asi The Cragor !que nos estas haciendo disfrutar! :O [reves]
Bueno... mira a que horas tengo que leerme tus capítulos para no desengancharme XD XD XD

Este me ha parecido genial... salvo esto que has puesto...


"Aquella chica parecía salida ya no de un libro de historia, sino de un puñetero cuento para niños"

No pega con nada de lo que habías escrito, y no queda muy bien.... pero bueno... solo ese fallo, por lo demás, perfecto, y ahora llega otro combate de los "güenos" XD XD.. a ver que pasa...

Por cierto... no está mal el personaje de Alys.... me gusta las "dos caras" que da... la que ayuda a la pareja, y la que quiere a Alam...
Ummmmmmmmmmm (uy no, esto debía ir en el títuloXD).

Lo de "puñetero" la verdad es qeu también lo pensé yo a la hora de ponerlo, pero si ta ahí es porque es el lenguaje de Alys, no sé, quería que se notase cómo son las mujeres de ese época, sobretodo entre los hunters.
Por fin un capítulo llevadero XD con un final impactante, desde luego me has puesto los dientes largos..... a ver si no te retrasas mucho en continuar.

Y nada, espero que dejes de dar celos a mel, porque sino al final esto va a parecere el culebron del medidoia. :p

Na, hablando en serio, muy bueno, como todos.

Ya me he puesto al día. :)
estoy con los amigus al decir q este capitulo ha estado francamente bien :), la narracion ha sido amena en toda su "larga" extension XD
largo si, pero dejandote con las ganas de seguir haciendolo, suerte q voy retrasado en la lectura pq así no tnedre q esperar a q escribas el siguiente jijijiji
solo he encontrado un fallito ;) es este q te pongo...

...frente a naves o cualquier otro vehículo de ataque que los humanos pudiesen enviar, pero por completo inútil para detectar a solo tres humanos que y, por tanto, perfecto para los tres jóvenes.


para detectar a solo tres humanos que... que de que? XD

taluego amigu [bye]
6 respuestas