La mayoría de puzzles en los survival horror son una puta mierda, un recurso anticlimático e incoherente con la ambientación creada.
Ejemplo clásico: estás encerrado en una casa llena de zombis y otras abominaciones queriendo arrancarte las tripas. Mientras tanto, para avanzar en la historia, un personaje tiene que aprender a tocar una canción con el piano, al tiempo que tú te paseas por ahí, arrastrando estatuas o cambiando cuadros de sitio...