Terminado Killzone, sinceramente me sorprende que esta saga haya tenido continuaciones porque es francamente un shooter del montón, muy pasillero, monótono y limitado en mecánicas. Tiene una calidad por fotograma alta, pero la factura de ello implica una niebla, falta de definición a media y larga distancia y una tasa de fotogramas deleznable y el uso del dithering se nota incluso en CRT.
La trama tampoco es nada del otro mundo, yo ya supe quien era el traidor-malo sólo con la voz de doblaje elegida. Reconozco que genera un poco de misterio el querer saber más de los orígenes y sociedad de los helgasht.
Dicen que es injusto compararlo con Halo, pero es que es imposible no compararlos con todo el marketing que usó Sony con este juego (cosa que repitió con el 2 por cierto) y, además, no sé donde está la injusticia de comparar un FPS del 2001 para la consola rival con uno del 2004. Ya sé que PS2 no tiene tanta fuerza como la caja porno, pero en 3 años se podía haber currado algo mejor creo yo porque hay ejemplos mejores en la propia PS2 (Black, Half-Life, TimeSplitters, Mace Griffin, etc) e incluso me atrevo a decir que Goldeneye y Perfect Dark son más variados y divertidos.
Quiero pensar que el multijugador online fue su punto fuerte, supongo que podría probarlo si miro como va el tema, pero tampoco estoy muy interesado en pegar tiros con desconocidos que llevarán cientos de horas en este juego a sus espaldas para que me partan hasta el alma.
Nota 4/10