Los reflejos siempre van a peor, lo notemos o no (pensad en los viejos que conducen a 20 km/h y aun así son un peligro), pero tenéis razón en que un cerebro entrenado en videojuegos no debería tener problemas salvo para cosas competitivas o que exijan reacciones muy rápidas. Sin embargo, recordemos que los juegos a los que juega esta señora no son precisamente de ese tipo.