A lo que dices hay que añadir que a capcom, y a todas, le interesaba vender la maquina, una vez vendida ya se la suda si la gente jugaba o no.issus escribió:El 99% de las conversiones de arcades que llegaban a consola se producían cuando las arcades habían sido amortizadas. La vida "real" de un arcade medio, era bastante baja, especialmente para el fabricante. ¿Alguien compraría un Out Run dos años después de su salida? ¿El SF2 World Warrior iba a vender algo tras la salida del Champion Edition? Las máquinas se vendían cuando eran novedad, incluso si algunas se quedaban en la sala durante años, era eso, se "quedaban" pero estaban desde temprano (o venían de otro arcade, con lo que el fabricante no veía un duro).
Por tanto a Sega, Konami o Capcom, sacar el juego año y medio tras el lanzamiento arcade en casa, no le afectaba negativamente, como mucho ponía de moda el juego de nuevo. Otra cosa es el presupuesto que tuviesen para dicha conversión, que ahí es donde estaban los bichos.
Saludos
PABEOL escribió:thespriggan2009 escribió:Como curiosidad respecto al tema, comentar que gente de Capcom reconoció en su momento que ciertos ports que se hacían para los 16 bits (Final Fight, Magic Sword, Chiki Chiki Boys) eran conversiones que siempre se hacían con algún defecto o modo ausente, debido a que la recreativa todavía sacaba su buen dinero y no querían que pudiese perjudicarles.
De ahí guarradas como quitar personajes, quitar modo a dos jugadores etc. Probablemente otras compañías hiciesen lo mismo a la hora de programar sus conversiones.
Estaría bien tener la fuente de esas declaraciones. ¿Lo leíste en alguna revista?
PABEOL escribió:Una cosa que sí recuerdo es que algunos muebles tenían juegos de hace 5-7 años en ese momento.
Recuerdo ver el juego de fútbol japonés ese que se ve desde arriba en un salón a finales de los 90.
Y yo mismo me viciaba al Final Match, un juego de PC Engine que habían insertado en el mueble, en 1997. El juego es del 90, creo.
Supongo que sería porque la gente echaba muchas monendas a esas máquinas. Me hubiera gustado ver más muebles de los 80, más allá del típico Operation Wolf.