@emerald golvellius A 24 Khz de esos sólo me suenan los arcades 3D de SEGA, ya más adelante.
Además del precio, supongo que el valor o utilidad de la oferta también sería un problema. Los motivos por los que algunos valoramos esos ordenadores hoy día (en mi caso, los Amiga) no creo en su momento fueran suficiente para la mayoría de usuarios de a pie, o para uso doméstico.
Los ordenadores con el tiempo no solamente han bajado de precio, sino que también han añadido características que deben haber sido el principal motivo de su despegue. Es más, yo diría que las bajadas y estabilización de sus precios se debe más bien a la competencia interna y externa que han tenido, porque cuando empezaron a despegar no recuerdo que sus precios fuesen significativamente más reducidos; creo que seguían por entre las 100.000, 200.000 pelas, y más.
O sea, las reticencias para no pagar no ya casi medio kilombo como dices, sino incluso ni la mitad de eso o menos, para mí se debía más que nada a que lo que ofrecían no sería tan apetecible en un primer momento para un público fuera del ámbito profesional.
Las funciones realmente chulas para el gran público, que los ordenadores han ido adquiriendo con el tiempo, estaban antes presentes y desperdigadas entre otros muchos aparatos, con mayor eficiencia y nivel en la mayoría de los casos. Videojuegos, música, video o comunicaciones, todo al alcance de los usuarios comprando otros cacharros. No se trataba solo de querer un ordenador y no poder, sino de que tal vez el ordenador además de eso estaba por detrás de una gran cantidad de aparatos, que cubrían mejor muchas necesidades lúdicas.
Había Minicadenas, videos, consolas, calculadoras de todo tipo, sus consumibles o formatos de contenido. Incluso teléfonos fax o aparatos de radioaficionado, en cuanto comunicaciones. Dejando al margen la tele o el teléfono simple, al ser cosas más básicas, que no vale la pena contar.
El caso es que la potencia audiovisual de algunos ordenadores no creo que tuviera peso para la gente. Tiene mucho peso ahora, para nosotros, haciendo retrospectiva. Pero los ordenadores de antaño yo los tengo y los tendré siempre como máquinas profesionales, metidas en muchos hogares con calzador o de forma innecesaria a nivel práctico, si su uso no era laboral o pro.