Hace casi 5 años entré en un laberinto que no lleva a ninguna parte y en lugar de salir cada vez me metía más hacía el centro. Ahora quiero salir pero ya estoy muy muy lejos de la salida.
Os cuento:
Desde que tengo uso de razón (pongamos 14 años) me he considerado una persona cristiana, pero con un defecto muy grande: soy extremadamente sensible. Cualquier cosa que me digan me hunde. Da igual que el que la diga sea un sinvergüenza o sea una persona de bien: me hunde.
Siempre me he considerado una persona con principios y solidaria. Siempre he preferido estar solo sin amigos que hacer el mal.
Mi hermano me trataba muy mal y yo dejé de hablarle a los 16 años. A él le dio igual y lo peor de todo... ¡¡a mi madre también!! Ella hacía vida normal teniendo a sus hijos sin hablarse. Yo no lo aguantaba y cada vez me hundía más. Cero amigos, todos los días en casa.
A los 21 años desperté: me fui de casa. Empecé a asistir a una iglesia y por fin empecé a disfrutar de la vida y a tener amigos. Sin embargo, esa alegría me duró 6 meses porque me vino una idea a la cabeza: "gracias" a mi madre y hermano había perdido muchos años de mi vida. Ya hce unos meses que tengo esa idea en la cabeza y estoy destrozado. Todos los días sin excepción estoy pensando en que mi madre me encuentrará y no me dejará en paz. Ella es muy muy falsa y lo que quiere es tenerme en casa para evitar que los vecinos, sus amigas o los familiares empiecen a hablar sobre este tema o a hacerle preguntas y ella no sepa lo que contestar (cómo me van los estudios, donde vivo, si me he casado, si he aprobado el carnet de conducir). Ella les dijo que yo me iba de casa para vivir a la ciudad a la que estudio y así no tener que trasladarme todos los días en tren, pero en navidades no fui a casa ni en los 4 meses de vacaciones. Sus mentiras ya no se sostienen por lo que pienso que estará desesperada por encontrarme.
Yo vivo aterrado. No he aprobado ninguna asignatura en todo el curso pasado. En este curso universitario hace 2 meses que no voy a clases. He estado 3 semanas pasando la noche en la calle.
Dejé de ir a la iglesia porque tenía previsto irme a vivir al extranjero pero no me decido. Ya hace unos 3 meses que no voy a la iglesia y ningún hermano de la iglesia se ha dignado en llamarme por teléfono para preguntarme cómo estoy. Entro en el FACEBOOK y amigos de la iglesia escriben comentarios pero a mi no me escriben ni un mísero mensaje privado para preguntarme cómo estoy.
Esto también me destroza. Conviví durante 9 meses con el predicador de la iglesia y NO ME AYUDÓ NADA. LE DABA IGUAL VERME TRISTE.
Ahora me doy cuenta de mi error:
1)A los 18 años debería haberme ido de casa a vivir al extranjero. No pensar en que mi madre sufriría o en lo duro que es irse de casa tan joven, sino pensar en que yo tengo que quererme y hacer lo que me haga feliz, aunque haga daño a otras personas.
2)Ir a una iglesia y segurísimo que a esa edad alguien me cogería en su casa. Yo a cambio podría ayudarles en cualquier cosa: trabajar en el campo, en alguna tienda, ayudar a los hijos en los deberes, dar clases de español o de inglés. Pero renunciar a cualquier cosa oficial: trabajar de legal, sacarme carnet de conducir, registrar matrimonio, ni constar como que soy el padre de mis hijos, a fin de evitar dejar alguna pista. En concreto, el miedo es que llegue una carta a casa de mi madre o que en el Registro civil diga que me he casado en Buenos Aires (por ejemplo).
3) Como siempre hay una posibilidad aunque sea infinitesimal de que me encuentre mi madre,yo debería pensar que mi madre es como un cáncer que me ha salido: hay que aceptarlo y de nada sirve lamentarse. Si un día me encuentra (que Dios no lo quiera), pues llamo a la policía, la denuncio, me cambio de casa pero si aún así ella no me deja en paz, pues A JODERME. Es decir, ser pragmático en lugar de darle tantas y tantas vueltas a la cabeza. Yo sería feliz porque soy una persona muy sencilla.
Pues bien, desde hace 9 meses estoy pensando en hacer eso, pero veo estos problemas:
1)Con 22 años va a ser dificil qe alguien me acoja en su casa. Ya no daré tanta lástima como si tuviera 18 años.
2)Voy a dejarme los estudios, los cuales se me daban bastante bien. Tendré que renunciar a tener un trabajo que me aporte bastante dinero.
3)Si mi madre me encuentra siempre pensaré a que gracias a ella he perdido 4 años y medio de mi vida y he tenido que dejarme los estudios.
Incluso me planteo gastarme los ahorros que tengo en montar un negocio pero no a mi nombre, sino al de mi novia. Es decir, encontrar novia, darle el dinero, que ella conste como la propietaria y yo trabajar sin contrato. Pero estamos en lo mismo: tendré que renunciar a 4 años de carrera y tampoco se evita 100% que mi madre me encuentre. ((no hagáis bromas sobre si mi novia me quitará el dinero y se irá))
No sé qué hacer.
La vida no tiene sentido. Si yo a los 18 años hubiera sido más espibalado ahora estaría casa y con algún hijo y llevaría ya casi 5 años de felicidad plena, mientras que ahora estoy destrozado. Todo por no ser espabilado y pensar demasiado en el puñetero "qué dirán".
Creo que la salida del laberinto es esa:
1) La cagué completamente al no pirarme de casa a los 18 y hacer lo que me llena (ir a una iglesia, casarme, tener hijos y hacer el bien con los demás).
2)El hecho de que me lamenté no hará que recupere los años perdidos por lo que toda lamentación es estétil ((creo que este es el punto clave de todo))
3) Haga lo que haga (si sigo estudiando, si me dejo los estudios pero me quedo en España, si me dejo los estudios y me voy al extranjero) tengo que centrarme en todo lo positivo que aún me queda por vivir: casarme, tener hijos, disfrutar de la amistad, poder ayudar a gente que lo necesite.
4)Si un día me encuentra mi madre, pues eso: denuncia, cambiarme de casa, pero todo eso con un pensamiento en la cabeza: "No voy a sufrir más, si mi madre aun así me sigue molestando, pues a tragarse el orgullo y le dejaré entrar en casa, que vea a mis hijos e incluso mentiré y le diré que estoy arrepentido y que me perdone". Es decir, voy a renunciar a parte de mi sensibilidad a cambio de ganar felicidad.
Esa es la clave de toda mi historia: Hay veces en las que no tienes que ser tan sumamente idealista/sensible, sino ser más pragmático, pensar en ser feliz
Es que me doy cuenta que en la iglesia la gente es la mitad de sensible que yo y es 4 veces más feliz que yo. Me da igual ser un poco menos idealista. Ya está bien de calentarse la cabeza cuando veo que los demás son mucho más felices que yo sin tener ni la mitad de ética que tengo yo.
Gracias a todos por permitirme expresarme en libertad.