Un mes después, y aún recuerdo su sonrisa...
Todo llega a su fín y el recurrir a vuesta experiencia sólo indica que mi paciencia, mi cordura, no puede continuar por la senda que andaba llevando hasta entonces. No sólo se trata de un hilo de amor y olvidos, sino quizá sea mucho más que eso y, probablemente, sea ese el motivo que me impide avanzar.
Ya hace tiempo escribí un hilo, en el que daba buena muestra de lo que pensaba; y, no he avanzado en ello. Veo que lo tengo todo; un trabajo fijo y bien pagado, mis estudios universitarios acabados, y mis 3 o 4 viajes al año; y, aún así, me siento con falta de algo... Desde que nací siempre tuve un objetivo, la escuela, los exámenes, y, desde que me diplomé, noto como eso me falta; esa sensación que me evite acomodarme que me anime a luchar...
Estoy preparando para el mes de Febrero un reto, hacer el Camino de Santiago desde Roncesvalles, sin peticiones a deidades, tan sólo para poder ponerme otra cima, altísima, a la que poder escalar; y, así dar un poco de sentido a esta fase de mi vida.
Hace un mes que ella ya no está, tal y como lo reflejé en otro hilo:
« En el vidrio de una parada de autobús se esbozó nuestro último abrazo, con una melodía de fondo de despedida, en sus ojos podía ver que aquella sería la última vez que sentiría el perfume de su cabello cicatrizarme cada una de mis heridas. Lo sabía, y por eso no quise que ese momento jamás se acabase, la apreté contra mi pecho y sentí un último suspiro de su boca; un beso y una frase que nunca jamás olvidaré: « Siempre serás mi vida ». A cada fonema una lágrima, a cada pasito de distancia, una mirada; una vuelta atrás cada dos pasos, para hacer ese último instante eterno. No me despidió con la mano, como solía hacer cuando las puertas se cerraban, para no mostrarme unas mejillas brillantes de tanto llorar; cabizbaja, a su manera, se iba haciendo a la idea, de que aquello que un día nació, no era bueno para ella, ni para la vida que deseaba.
Atrás quedaron la ilusión y las sorpresas; los susurros en el oído mientras dormía y los roces furtivos entre la espesura de las sábanas; una rosa con cada visita, un vaso de zumo al despertar y miles de motivos para sonreír cada mañana. En el camino de ida se quedaron los sueños, los paseos largos por París, y la nieve reflejarse en sus pupilas; como se quedaron las madrugadas sin dormir, mirándonos sin hablar, sin respirar... para evitar que cualquier nimio sonido pudiese enturbiar lo más hermoso de la vida: Su cara, su sonrisa... sus labios al decirme, lentamente, y, disfrutando, lo mucho que me quería. Como se quedarían también, enterrado en la arena, cada uno de los sueños que nos propusimos, porque un día creímos, abrazados, que de aquel sueño, jamás nadie nos despertaría.
Pero la vida no es rosa, y el tiempo, bandolero, nos pone contra la pared para mostrarnos la realidad de todo. Ni mis sorpresas serían más sus anhelos, ni sus abrazos volverían a bautizar mis desvelos. ¿Por qué?. Simplemente, porque, una vez marchitada la ilusión, se pudo ver, que no nos dábamos el uno al otro lo que queremos. Y todo quedará escrito en mi mente, y grabado con un cincel en mi alma, de una historia, que por unos meses, me incitó a soñar despierto y a volar al subirme al edredón de mi cama. «
Fueron unos meses muy buenos, pero comprendí que aquello no fué bien, y que lo mejor era que acabase. Yo llevaba un mes que no estaba agusto en el trabajo, que tenía la cabeza todo el día en ella, en sus problemas que me los transmitía a mí, y en sus inseguridades que intenté hacer mías para quitarle la carga. Nos dijimos adios, y nunca perdí el hábito a dormir, no fue como otros amores que al marcharse me impedían respirar y creía que nunca iba a superar; no, aquella noche concilié el sueño, y, al día siguiente, fui a trabajar liberado, volviendo a encontrar el gusto hacia las personas que me hacían ir con una sonrisa. Me sentía bien...
Pero, no sé si resulta normal, o qué es lo que me pasa, que aún no echándola de menos, en alguna ráfaga noto su perfume y me vengo totalmente abajo. O leo cualquier cosa que me relacione a ella...
Dicen, los que entienden, que no la echo de menos, sino lo que añoro es el sentimiento que tuve y que ahora no poseo; y, que, con el tiempo se curará. ¿Quizás tenga estos bajones por la falta de metas de las que hablé antes?. Decir que los bajones son punzantes, de unos 5 minutos y luego se me olvidan; aunque, también he de decir, que había perdido la costumbre a este clima, en el que estoy de vacaciones.
¿Qué pensáis?.