Otro más que entra a comentar el enorme cariño que le tengo a Wario Land, encontrar los secretos y rutas del mapa sin usar guías, las veces que lo he rejugado, el coraje que me daba perder un casco, pasar un nivel entero volando sin tocar el suelo y la de paquetes de pilas AA que se pudo beber en mi Game Boy.