Vaskarad, el eterno. Capítulo 4: Alarma

CAPITULO 4: Alarma.

Las escaleras de caracol que conducían a las plantas superiores estaban mal iluminadas. Las escasas antorchas que encontraba a su paso no alumbraban lo suficiente, lo que le causó más de un traspiés. Poco a poco iba perdiendo el resuello pero las funestas noticias que llegaban del norte exigían que no desfalleciera. Con el rostro enrojecido por el esfuerzo y la frente bañada en sudor, el joven espía alcanzó la planta superior, donde descansaba la princesa.
-Necesito que despiertes a su majestad, ¡aprisa!- vociferó al escolta personal de la misma.
El hombre se encontraba adormilado, sin embargo reaccionó al instante. Agarrando la pica con fuerza hizo un gesto solicitando paciencia al joven. Tras golpear suavemente con los nudillos la puerta varias veces, esta se abrió mostrando a una adormilada Irine.
-¿Qué ocurre?¿Va todo bien?- pronunció tras aclararse la garganta.
-Mi señora, un miembro de la milicia quiere hablar con usted, parece que es urgente- le respondió el fornido guardián.
La princesa miró a izquierda y derecha del pasillo y con un gesto le indicó al muchacho que entrara en sus aposentos.
La estancia estaba sumida en la oscuridad, bañada con un suave tono plateado digno de una noche de verano. Lady Irine le ofreció una silla al espía, que se dejó caer y respiró aliviado por primera vez desde hacía horas. Por un momento se permitió el lujo de recostar la cabeza hacia atrás y descansar los párpados. Llevaba días sin probar bocado y sin dormir. Su montura desfalleció mucho antes de llegar al castillo y tuvo que recorrer las ultimas millas a pie. Las botas de piel curtida estaban embarradas hasta la rodilla y desde luego su capa no ofrecía mejor aspecto. Cuando abrió los ojos se encontró con su señora sentada en la cama, mirándole atentamente en busca de tan urgentes noticias.
-Disculpadme- aclaró ruborizado, -lamento la intromisión, haberla despertado y demás, no era mi intención...
-Tranquilo- le atajó Irine con tono jovial- cuéntame que ha ocurrido.
El joven Nicholas le informó de como habían llegado a sus oídos las tristes noticias de los campesinos de las tierras fronterizas. Al parecer, tras una larga noche de juego en la cantina del puesto de vigilancia donde estaba destinado, apareció un anciano con el rostro desencajado. En un primer instante ni siquiera parecía que su mente siguiera en su cuerpo, pero tras unos cuantos zarandeos alcanzó a decir que los muertos estaban atacando el poblado donde vivía su hija. Las ingentes cantidades de alcohol consumidas por los soldados hicieron que nadie le diera mayor importancia al asunto, pero algo había llevado al joven a investigar.
El rostro de la princesa se tornó adusto mientras escuchaba aquella historia, los no muertos nunca atacaban de manera organizada. Alguien estaba comandando una fuerza invasora. El espía tomó un largo trago de la copa que ella le acababa de ofrecer.
-Me acerqué hasta el lugar que indicó aquel desdichado y para mi sorpresa lo único que encontré fueron los restos humeantes de un montón de casas- un nuevo sorbo acabó con el contenido, -allí no había ningún cuerpo, ni siquiera entre las cenizas, y las pisadas en el barro mostraban huellas de las que había oído hablar pero que jamás había contemplado con mis propios ojos.
-Parece que no se trata de una nimiedad- le acortó la mujer, –por favor, baja al puesto de mando y convoca a los hombres, estaré allí en cuanto me sea posible.
Tras despedirse con una sonrisa, Irine se levantó de la cama y salió al balcón. Lejos, en el horizonte, un enemigo invisible estaba avanzando. No podía ver mas allá de los muros del castillo pero su mente viajaba mucho mas lejos.

Ataviada con un largo manto bordado y escoltada por sus dos guardaespaldas, la joven salió al patio de la fortaleza. Las horas de oscuridad transcurridas habían enfriado ya el ambiente. El puesto de mando se encontraba cerca de la muralla norte y el brillo de sus antorchas refulgía en los sillares de piedra. Una cantidad considerable de soldados y algún ciudadano trasnochador aguardaban tanto en el interior del edificio como en sus alrededores.
El local era espacioso y estaba bien amueblado. Largas mesas de madera y muchas sillas alojaban a soldados y lideres de escuadra. Algunos mapas de la zona estaban desplegados sobre las mesas, en previsión del futuro uso que su gobernante les pudiera dar. El murmullo que llenaba el aire se acalló a la llegada de Lady Irine y todos se acomodaron en sus asientos de manera ortodoxa. Con movimientos pausados ocupó el salón presidencial mientras recorría la sala de esquina a esquina. Sentado en una de las mesas cercanas se encontraba Nicholas.
-Por favor levántate y expón a todos lo que viste- le ordenó la muchacha.
Tan solo unos cuantos minutos fueron necesarios para que los presentes comprendieran lo ocurrido. No se sabia el tamaño de aquella hueste ni su rumbo, pero los hombres de la fortaleza tenían que intervenir, en definitiva se trataba de la tercera más importante del reino. Por numero de tropas y extensión tan solo se situaba por encima el Castillo de Eriador, en el paso de las frías montañas del norte, y el Castillo de Hatternich, antigua sede real, abandonada ya al uso militar tras el fallecimiento del monarca.
-He decidido formar una tropa de exploradores a caballo- resonó la voz de la soberana, -un grupo de cincuenta hombres partirán al amanecer y traerán toda la información posible.
Gestos de asentimiento aparecieron en los rostros de los generales. El viaje a caballo no tomaría más de dos días y si a la expedición se unía una pequeña caravana de suministros no habría necesidad de efectuar paradas. Algunos hombres se levantaron de sus asientos con una solemne reverencia a fin de iniciar los preparativos.
-¿Voluntarios?- dejó caer la doncella.
-¡Seria un honor encabezar la expedición!- el joven Nicholas se encontraba de pie con la cara bien alta.
-Pues claro que si- una expresión de orgullo apareció en Irine -¿quien le sigue?
El tronar de sillas anunció una avalancha de voluntarios. La mayoría de los hombres se encontraba de pie. En gran parte soldados veteranos, la elite del ejercito que estaba deseosa de entrar en acción tras los largos periodos de paz vividos.

Con las primeras luces el portón del castillo bajó hasta quedar a la altura del foso. Una expedición de milicianos esperaba con aire glorioso la señal de Irine. Los caballos cargaban con las sillas de montar y pertrechos de los hombres. Espadas y arcos iban a la espalda, sin embargo ninguno portaba escudos a fin de aligerar peso. Se habían escogido los corceles mas rápidos y ligeros. No existía necesidad de entablar combate de momento, lo que no evitaba que se tomaran precauciones al respecto. Una pequeña carreta cargada con barriles llenos de alimentos y otros bienes se encargaría de proveer al contingente. Uno de los jinetes llevaba consigo el estandarte, una fina tira de tela bicolor, blanca y azul, con un águila estampada en negro; en sintonía con los atavíos de los guerreros.
-Os doy mi bendición valientes soldados, volved cuanto antes- fueron las palabras que iniciaron la marcha de la tropa de exploración. Un largo y brillante día les aguardaba.
Con esto termina la presentacion del relato. A partir de ahora comenzará a desarrollarse la trama.
Paciencia que las carnicerias estan al llegar [666]
Me ha gustado mucho, y por fin vas a meterte en faena a ver como te desenvuelves, con este planteamiento y dejando ya dicho que posiblemente intervengan otros reinos tienes aventuras para rato...



Salu2.
Bien, bien, bien, como siempre poco que criticar en tus relatos, pero algo siempre se pue encontrar con mala leche y un poquitito de rencor[sati].

Nahhhh, que es coña hombre (sabes que no lo es, pero por si cuela[666]). El capítulo tan bien como de costumbre, quizas un poco forzado en el principio, pero perfectamente continuao. Sigue sin pegarme mucho el ambiente y descripciones de Irine con su carácter y forma de hablar, pero weno, tus razones tendrás y se verán con el tiempo supongo. (Y a ver si empiezan las carnicerías... MUAHAHAHAHAA).
Siempre cuesta arrancar:)
Y sobre Irine hare alguna aclaracion. Ya me gustaria poder llevar mejor ritmo para que la descubrierais mucho antes y se entendiera mejor su manera de actuar...
Se ha criado entre los hombres del ejercito, a los que normalmente tratará como a iguales. Eso no quita para que ante el pueblo llano se tenga que mostrar como alguien de la nobleza.
Vamos, que por ahi se justifica el tono con el que les habla.
No he dicho na que no estuviera en los capitulos anteriores, pero dicho asi a lo mejor lo ves mas claro;)
Carnicerias si, pronto... [666]
Pues, tal como dices de presentación de relato, me ha gustado; ahora vendrá lo bueno (o lo mejor, según se mire ;))

Solo una cosa más.... siento no haber podido leerte antes ;)... Ahora... a por el 5º ;)
Bien, pues prosigues con tu buena linea, quizá este es un poco más alocado, algo rarao ya que los anteriores eran muy pausados, muy tranquilitos y muy bien explicados.

Qué ganas de carnicerias tenéis, no?..... pues bueno, ya que nos ponemos que muera Saeba.... ein?.
6 respuestas