Llevo funda en los dos móviles, tanto en el de trabajo como en el personal. Uso bandolera para ambos porque voy con demasiados trastos encima y, como los saco tantas veces a lo largo del día, si fuera sin protección me ventilaría las pantallas en un par de semanas. Por suerte no soy de los que se les cae el teléfono —creo que me ha pasado una vez en la vida—, pero prefiero la pequeña molestia de la funda a la incomodidad de estar 48 horas vendido sin móvil en el curro, que parece que al mundo le entran las prisas de repente y cuando más me necesitan es cuando más inoperativo estoy.
Digo lo de la "incomodidad" porque soy de esos frikis que piensan que cualquier carcasa altera la ventilación y hace que el dispositivo no trabaje como fue diseñado de fábrica. Es una manía que tengo.