Abro este hilo con la esperanza de entender qué tornillo se ha aflojado en la cabeza de mi madre. Sólo intento comprender la razón que le ha llevado a hacer lo que ha hecho. Así que por favor, absteneos de juzgar a las personas involucradas en la historia.
Os pongo en situación.
Mi familia y mi familia política se conocen desde poco después de que mi marido y yo comenzáramos a salir juntos, lo que hace más de 15 años. Muy a nuestro pesar no pudimos evitarlo, vivíamos en el mismo barrio y tenían demasiados conocidos comunes.
Para explicar brevemente la relación de ambas familias diré que es como si una fuera de un planeta y otra de otro. A veces da la impresión de que ni hablamos el mismo idioma.
Apenas hay nada en común. Realmente, lo único que une a las familias somos mi marido y yo, que por algún misterio insondable tenemos en común todo lo que no tienen nuestros padres.
Aplicando el lema "Cada uno en su casa y Dios en la de tós" es como hemos logrado que nadie se termine peleando con nadie. Ha sido un esfuerzo en el que todos hemos colaborado, tanto nosotros, como mis padres, como mis suegros. Si intentáramos una convivencia más estrecha acabaríamos todos peleados, porque como ya digo, somos de planetas distintos y es imposible que nos entendamos. Así que sabemos que no tenemos que entendernos, sólo tenemos que mantener una relación cordial.
Ahora os cuento cómo organizamos la Navidad.
Todos los años tenemos el problema de la repartición de personas en las cenas de Nochebuena y Nochevieja. Resulta que mi cuñado cumple años en Nochevieja (que también es mala suerte). Así que dependiendo de su forma de celebrar el cumpleaños cada año se organizaban las comidas familiares. Por ejemplo, si él se iba esa noche con los amigos, entonces la cena familiar con mis suegros se trasladaba a Nochebuena, con lo que yo no podía estar con mi familia en Nochebuena y lo que hacía era pasar la Nochevieja con ellos.
Pero resulta que para mi madre lo que diga el calendario es importante, y le gusta más pasar la Nochebuena que la Nochevieja en familia.
Este año me he plantado y he dicho que ya está bien de acoplarlo todo al deseo de mi cuñado, que este año iba a pasar la Nochebuena con mis padres y que los demás hagan lo que quieran.
Todo iba perfecto, a mi cuñado le venía bien, mi madre contenta...
Hemos quedado en que la Nochevieja se celebra en mi casa, con la familia de mi marido. Habríamos deseado que la Nochebuena se hiciera lo mismo con mi familia, pero eso no puede ser. ¿Que por qué? Pues porque mis padres, que viven a 10 minutos andando de mi casa, dicen que no quieren venir. Otros años, que vivíamos más lejos, ponían la excusa de que no querían conducir de noche (y mi marido se ofrecía a llevarlos y entonces ponían otra excusa). En definitiva, que no les da la gana de venir a mi casa a comer. En siete años de independencia creo que mis padres han comido en mi casa menos de cinco veces. Os juro que cocino bien, y mi casa es más cómoda que la suya. Pero como digo, aquí todos son de un planeta distinto.
Para que os hagáis una idea de lo divertido que es una cena en casa de mis padres, el año pasado se dedicaron a discutir tooooooodo el tiempo (todos los días discuten y luego siguen como si nada), y justo antes de las doce mi madre desapareció y empezaron las campanadas sin ella (estaba lavándose los dientes o yo qué sé). Vamos, un despropósito total. Y yo con un cabreo de mil demonios, porque una semana antes había comprado cosas para organizar yo la cena, y el día 30 me dijeron que no pensaban venir, dejándome la cena tirada.
Ah, y lo mejor, se negaron a brindar con cava y me pusieron sidra. No tengo nada en contra de la sidra, pero no me apetece como bebida para acabar una comida, a mí lo que me gusta es el cava. Pero no, había que colaborar en el boicot. No intentéis entenderlo, y repito, no estoy contando esto aquí para juzgar a nadie. Son mis padres, al fin y al cabo.
El que piense que mis padres son difíciles de tratar es porque no conoce a mis suegros. A todo hay quien gane.
Total, que prácticamente voy obligada a la cena de Nochebuena, no me apetece nada.
Y ahora viene la puñalada que me ha dado mi madre por la espalda. A lo mejor pensáis que exagero, pero yo lo veo así, porque no comprendo por qué me ha hecho esto.
Mi madre ha llamado a mis suegros y los ha invitado a cenar en Nochebuena en su casa.
¿Sabéis lo que es la masa crítica? Pues mis padres y mis suegros juntos la superan. Cuando se juntan la cosa puede acabar en explosión nuclear, todos lo sabemos y tratamos de que eso ocurra el menor número de veces posible. Las reuniones de este tipo suelen resultar muy incómodas, porque todo el mundo tiene que dedicarse a callarse lo que está pensando.
Y mi madre va y la busca, sin siquiera consultarme. Yo me he tenido que enterar por mi suegra. A la que no le apetece nada ir, por cierto, pero mi madre la ha puesto en el compromiso.
Yo sé que al final no irá, porque mi suegra tiene una buena excusa este año (tiene una muñeca rota). Pero no entiendo cómo se le ocurre a mi madre:
- Poner en el compromiso a mi suegra.
- Jorobarme (más) la noche a mí. A mí no me molesta estar con mis suegros, pero sí me molesta estar con todos a la vez, porque la cantidad de paciencia que hay que aplicar crece exponencialmente.
- Jorobar la noche a mi padre. A él sí que le molesta estar con mis suegros. Como digo, no se llevan mal porque todos se callan sus diferencias, no porque no existan.
Y sobre todo, ¿por qué no me consulta antes? Bueno, esta respuesta la sé, porque ella sabía que me habría negado. Pero al menos no habría sido algo a traición, ella puede invitar a quien quiera a su casa, pero por lo menos que me lo advierta y que no tenga que enterarme por terceras personas.
Pero es que aún me queda un reproche más. El año pasado, cuando se decidió que la Nochebuena la pasábamos con mis suegros, yo les dije a mis padres que como cenábamos en mi casa, que se vinieran (así mi madre no podía quejarse de que no podía pasar la Nochebuena conmigo). Pero no quisieron, lo que hicieron fue pasarse un rato después de cenar. Es decir, rechazaron comer aquella noche, y luego, con la excusa de que ya habían estado en Nochebuena en mi casa, dijeron que no querían venir en Nochevieja, y por eso me dejaron tirada la cena.
Así que el año pasado no vinieron a cenar porque estaban mis suegros, pero este año van y los invitan. Quien los entienda, que los compre.
Después de este ladrillo, si habéis leído hasta aquí, podéis sacar la conclusión de que no me llevo bien con mis padres, ¡pero es que no es así! Es una cosa muy extraña, se supone que nos llevamos bien, pero luego me hacen estos feos que no vienen a cuento.
En fin, odio la Navidad. Gracias por leerme (si es que alguien se ha atrevido), y si entendéis a mi madre, no dudéis en hacer de intérpretes. Me vendría muy bien.